La Guardia Civil reconoce que trabaja para neutralizar las críticas al Gobierno
Lo manifestado este domingo públicamente en rueda de prensa por el jefe del Estado Mayor de la Guardia Civil, el general José Manuel Santiago, en el sentido de que la Benemérita trabaja para “minimizar el clima contrario al Gobierno” en las redes, resulta inquietante. Porque una cosa es perseguir los bulos que generan alarma social y otra trabajar para mantener la imagen de un Ejecutivo cuya gestión está mereciendo críticas y reproches que no son ningún delito, sino la expresión libre de los ciudadanos que se manifiesta por los canales y cauces que ofrecen las redes sociales. Lo que ha dicho el jefe del Estado Mayor de la Guardia Civil es que el Instituto Armado tiene como tarea aminorar el daño que las opiniones lanzadas por los españoles pueden causar al Ejecutivo socialcomunista, lo que significaría que la Guardia Civil se ha convertido en escudo protector del Gobierno.
Cabe esperar que medie una explicación, porque si el papel de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado es defender al poder Ejecutivo de la crítica se estaría pervirtiendo de manera obscena la misión que constitucionalmente corresponde a la Guardia Civil dentro del Estado de Derecho y que no es, en ningún caso, la de velar por los intereses políticos del Gobierno. Si el Ministerio del Interior ha dado esa orden a la Benemérita estamos ante un escándalo sin precedentes, porque la utilización partidista de un Cuerpo de la Seguridad del Estado en beneficio propio constituye una perversa manipulación del orden constitucional y de la democracia.
Si el general de la Guardia Civil no ha sufrido ningún lapsus -que no parece- sus palabras son la prueba del nueve de que el Ejecutivo socialcomunista está decidido a triturar la libertad de expresión e información. Había indicios de que esa era su estrategia, pero ahora tenemos la confirmación. La Guardia Civil trabaja para defender al Gobierno. Dirán que se ha tratado de un lapsus, pero la claridad con la que se ha explicado el alto mando de la Benemérita no deja lugar a dudas. El Gobierno socialcomunista está aprovechando la crisis sanitaria y el estado de alarma para imponer un régimen totalitario en el que las voces de los discrepantes sea silenciada. La libertad está siendo secuestrada en España y urge un movimiento social de respuesta para evitar que el socialcomunismo logre su objetivo. Porque una cosa es que estemos confinados en nuestros domicilios y otra, muy distinta, que nos pretendan confinar la libertad.
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