Opinión

El año judicial de Sánchez: de Begoña a Zapatero

Comienza un nuevo año judicial marcado por los innumerables casos que rodean al presidente del Gobierno, su familia y su entorno más cercano. En total, 126 personas cercanas a Pedro Sánchez imputadas. Entre ellos, su mujer y su líder espiritual, tras la condena a su hermano y a su número dos, que tendrá que pasar más de 20 años en la cárcel.

Begoña Gómez se sentará en el banquillo de los acusados ante un jurado popular por los delitos de tráfico de influencias y malversación, por convertir la universidad pública y el Palacio de la Moncloa en una agencia de negocios personal. Los miembros del jurado aún no se conocen, pero el sanchismo ya sabe que todos serán fascistas.

La mujer del presidente del Gobierno, a juicio. Y Pedro Sánchez sigue hablando de persecuciones, conspiraciones y atacando a los jueces. Su principal problema ya no es explicar lo que ocurre a su alrededor, sino encontrar a alguien a quien poder culpar de tantas causas.

El juez del caso Plus Ultra ha reclamado de nuevo a José Luis Rodríguez Zapatero la documentación sobre el origen de las joyas encontradas en su despacho. Hace más de dos meses Zapatero dijo que lo explicaría en quince días, pero seguimos sin saber el origen ni el valor de las mismas.

Y no termina ahí. Las hijas de José Luis Rodríguez Zapatero también comparecerán ante el juez como imputadas en este caso. El mismo en el que dos responsables de la aerolínea declararon que se pagó una comisión del 1% del rescate al ex presidente.

El lodazal en el que se revuelca el sanchismo está lleno de ministros sembrando dudas sobre la independencia de los jueces cada vez que dictan un auto o una sentencia que perjudica al entorno del presidente. A la cabeza se encuentra el ministro de la Presidencia, Justicia y Relaciones con las Cortes, Félix Bolaños, quien no ha dudado en sacar la maquinaria de triturar para linchar al juez instructor en el caso de la mujer del presidente, o difamar a los jueces y a los magistrados que se atreven a investigar la corrupción que rodea a su número uno.

Durante estos ocho años de gobierno socialista, desde el primer minuto se ha tratado de desmontar el Estado de Derecho y parasitar las instituciones públicas para que no trabajaran en pos del interés general, sino del suyo propio. Y la Justicia no iba a ser menos. Sánchez no quiere una justicia con medios, no quiere una justicia independiente, la quiere maniatada, la quiere sumisa porque no soporta que se investigue su corrupción; esa corrupción que dijo que era una «gran inventada». Gracias al enorme esfuerzo de jueces y fiscales que no han dejado de trabajar a pesar de esas presiones, lo que eran «inventos» se va transformando, uno a uno, en imputados y condenados.

Al contrario que el Gobierno de Pedro Sánchez, el Gobierno de Isabel Díaz Ayuso respeta la independencia judicial y reconoce la imprescindible labor que realizan los jueces para la sociedad. Por ello, en la Comunidad de Madrid mantenemos nuestra apuesta en dotar de más o mejores medios humanos, materiales y económicos a la Justicia en la región, tanto para los profesionales que trabajan en ella como para los usuarios que tienen algún asunto que realizar.

En este momento, estamos construyendo la Ciudad de la Justicia de Madrid, el mayor complejo judicial del mundo, tras una inversión de 653 millones de euros. Durante el primer semestre del año que viene estará concluida la estructura de los edificios del TSJM y la Audiencia Provincial. También continúan a buen ritmo las de los Tribunales de Instancia de Móstoles y Collado Villalba. Además, hemos iniciado recientemente los trámites para construir el nuevo Palacio de Justicia de Pozuelo de Alarcón.

El año judicial que comienza estará plagado de personas cercanas a Pedro Sánchez sentadas en el banquillo de los acusados. Con Bolaños más preocupado por presionar a los jueces y dudar de sus sentencias que por crear más plazas de jueces y funcionarios. Según la última memoria del Tribunal Superior de Madrid (TSJM), Madrid necesita de manera urgente 158 jueces y magistrados.

Un año difícil para Sánchez que debe desembocar en lo único que todos los españoles esperamos: que dé explicaciones, que asuma las responsabilidades que le correspondan y que convoque elecciones.