Opinión

Airbus para el «One», 2 Falcon más para hacer el ridículo

  • Graciano Palomo
  • Periodista y escritor con más de 40 años de experiencia. Especializado en la Transición y el centro derecha español. Fui jefe de Información Política en la agencia EFE. Escribo sobre política nacional

Hay gestos que delatan y que, por exceso, componen un cuadro nefasto para la efectividad ética. El más reciente es el hecho de que el jefe del Gobierno y dos miembros del mismo (Albares y Robles) hayan utilizado el dinero del contribuyente a su albur (que debería ser sacrosanto) para desplazarse hasta Ankara (Turquía) con tres aviones militares como si fueran los representantes de la primera potencia económica del mundo. Un Airbus (cerca de cien plazas) para una sola persona y dos Falcon para dos ministros. No es la primera vez.

Se llaman socialistas, progresistas, ecologistas y no sé cuántas cosas más. Y es todo una inmensa patraña. En realidad, se les puede definir con una sola palabra: farsantes. No tienen el más mínimo respeto al dueño de los recursos públicos (el pueblo español), al que esquilman al grito de «para educación y sanidad…». Sabedores de algo obvio (les queda menos de un telediario cuando Sánchez dé, por fin, voto y oportunidad a los españoles), andan avaros de lujo que en ocasiones termina en despilfarro cuando no malversación.

Ya ni se ocupan siquiera de guardar las formas y de ocultar el inmenso paripé que consiste en pregonar una cosa y luego, utilizando el poder, hacer justamente lo contrario. Después de ocho largos y abigarrados años de mentiras y embustes, nada es creíble en sus procederes. En un país con muy serios problemas para poder mantener a millones de ciudadanos dentro de una relativa calidad de vida (más de tres millones de familias pululan por el umbral de la pobreza), el gobierno sanchista se afana por deglutir recursos que solo les benefician a ellos directamente e indirectamente a sus apesebrados; nulo respeto al dinero público, como en su día avanzó esa mujer atrabiliaria y devoradora de recursos públicos que responde por el nombre de Carmen Calvo. Anda ahora al frente (sin tener conocimientos suficientes para ostentar ese cargo) del llamado Consejo de Estado, órgano por lo demás perfectamente prescindible, sobre todo cuando se compara lo que hace con la enormidad de recursos públicos que consume.

El Gobierno «progresista» (sic) responde milimétricamente a esa idea de la izquierda. La austeridad para el pueblo, mientras la nomenklatura se merece el oropel y la abundancia, ajena por completo a cómo vive el pueblo llano. Lo del Airbus, utilizado, además, para asistir por parte del presidente a un acto familiar en Londres, supone un nuevo despilfarro con el que alimentar la leyenda sanchista respecto a su gusto por vivir en el bokassiano style a costa de sus gobernados.

Luego, lo arropan falsariamente invocando otros argumentos bajo la técnica goebeliana de repetir una mentira mil veces para intentar convertirla en una verdad incuestionable. Sánchez debe rendirse a las evidencias. Pero nadie a su alrededor tiene la suficiente caridad para decirle, entre otras cosas, que no puede continuar ni un minuto más aferrado al Airbus entre el desprecio generalizado del pueblo llano.

En esas continuamos…