Lluvias extremas

El cambio climático intensificó un 11% las lluvias extremas del tren de borrascas en España y Portugal

Los días más lluviosos son ahora un tercio más intensos que antes del calentamiento global, según un estudio internacional

Grazalema recibió en pocos días el equivalente a un año entero de lluvias extremas por el temporal

  • Antonio Quilis
  • Periodista especializado en información medioambiental desde hace más de 20 años y ahora director de OKGREEN en OKDIARIO. Anteriormente director de El Mundo Ecológico. Colaborador en temas de medioambiente, ecología y sostenibilidad en Cadena Ser.

El cambio climático intensificó un 11% las lluvias extremas registradas durante el tren de borrascas que ha azotado la Península Ibérica desde el pasado 16 de enero.

Así lo concluye un nuevo estudio de World Weather Attribution (WWA), publicado este jueves, que vincula directamente las emisiones de CO₂ con el aumento de la intensidad de las precipitaciones en España y Portugal. En total, nueve borrascas nombradas han afectado a la región en poco más de cinco semanas.

Características climáticas diferentes

El análisis, elaborado por científicos de once países —entre ellos España, Portugal, Marruecos, Países Bajos, Suecia, Sudáfrica, Suiza, India, Dinamarca, Estados Unidos y Reino Unido—, examina la precipitación máxima diaria durante el semestre invernal, de octubre a marzo, en dos regiones con características climáticas diferentes: el norte de Portugal y el noroeste de España, por un lado, y el sur de Portugal con el suroeste de España y el norte de Marruecos, por otro.

Los investigadores también han analizado si existe algún cambio en la frecuencia del patrón de circulación atmosférica que da origen a estas tormentas.

Varias personas caminan por las calles inundadas, el pasado 13 de febrero de 2026, en Coimbra (Portugal). (Foto: Adrián Irago / Europa Press).

Tercio más lluviosos

Los investigadores determinaron que los días más lluviosos en estas regiones son ahora aproximadamente un tercio más intensos que antes del calentamiento global.

Al combinar los datos observados con simulaciones de modelos climáticos, concluyeron que el incremento de alrededor de un 11% en la intensidad de las precipitaciones en la región norte puede atribuirse directamente a las emisiones de CO₂ provocadas por la actividad humana. Esto convierte al cambio climático en un factor causal innegable de las lluvias extremas analizadas.

El estudio también revela que el fenómeno fue amplificado por los denominados «ríos atmosféricos», corrientes de vapor de agua que extrajeron humedad de una intensa ola de calor marina localizada al oeste del Atlántico. Este aporte adicional de humedad cargó aún más los sistemas de tormenta antes de que alcanzaran la Península Ibérica. El resultado fue una sucesión de precipitaciones de excepcional intensidad que superaron todos los registros históricos en varias zonas.

Bloqueo atmosférico

Un sistema meteorológico bloqueado, con altas presiones sobre Escandinavia y Groenlandia, actuó como una barrera física en la atmósfera que canalizó una borrasca tras otra hacia Europa occidental.

Este mismo patrón generó condiciones más húmedas de lo habitual también en partes del Reino Unido, Francia e Irlanda. Los autores subrayan que la relación entre estos bloqueos atmosféricos y el cambio climático es aún un área de investigación activa.

Miembros de la UME trabajan en labores de achique de agua en calles y vivendas de la localidad gaditana de Grazalema inundadas tras el paso de la borrasca Leonardo. (Foto: Joaquín Corchero / Europa Press).

El caso de Grazalema

Las consecuencias humanas y materiales han sido devastadoras: más de 50 muertes, cientos de miles de desplazados en Marruecos, España y Portugal, y miles de millones de euros en daños.

El caso de Grazalema, en Cádiz, ilustra la magnitud del fenómeno: el municipio recibió en apenas unos días el equivalente a un año entero de lluvia, un ejemplo extremo de cómo las lluvias extremas se intensifican como consecuencia directa del cambio climático. Los expertos advierten que las infraestructuras y viviendas en llanuras aluviales son las más vulnerables.

Alerta temprana

El informe subraya la necesidad de armonizar los sistemas nacionales y municipales de alerta temprana e invertir en capacidades locales para reducir el impacto de futuras catástrofes. Aunque los países de la región han avanzado en gestión de desastres, queda camino por recorrer para garantizar una respuesta eficaz ante episodios cada vez más frecuentes e intensos.

El río Alberche desbordado a su paso por Aldea del Fresno en Madrid. (Foto: Gabri Solera / Europa Press).

David García-García, investigador de Geodesia Satelital de la Universidad de Alicante, sostiene que esta investigación confirma que el aumento de la temperatura atmosférica provocado por las emisiones colectivas de carbono «está generando un patrón de lluvias más extremas e intensas».

Para el científico, el hallazgo exige que los responsables políticos actúen para proteger las vidas, los medios de subsistencia y la infraestructura de la región ante el agravamiento del cambio climático y las lluvias extremas que traerá consigo.