Sale a buscar setas por un pinar de Burgos y encuentra un boletus enorme que supera el tamaño de su propia cabeza: «No es un boletus, es una sombrilla»
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Con la llegada del otoño, miles de aficionados aprovechan las condiciones de humedad y temperatura para salir al campo en busca de algunas de las especies de setas más apreciadas. Entre ellas destaca el boletus, una de las setas más buscadas por su sabor, su textura y su valor gastronómico. Sin embargo, no todos los días se encuentra un ejemplar de grandes dimensiones.
Esto es precisamente lo que le ha ocurrido a Lola, una aficionada a la micología que ha compartido en redes sociales el inesperado hallazgo que ha realizado durante una jornada de recolección en un pinar de Burgos. «¡No es un boletus, es una sombrilla!», exclama mientras sostiene el ejemplar y trata de hacerse una idea de su enorme tamaño.
Un boletus de gran tamaño en Burgos
«Éste es el boletus que he encontrado antes. ¡Madre mía!», exclama mientras lo acerca a la cámara. Las imágenes muestran un ejemplar con un sombrero muy ancho, de tonalidades pardas, y un pie grueso y alargado que Lola sostiene con una mano. Al fondo se distingue una zona de pinar, aunque no especifica el lugar exacto donde ha encontrado la seta.
Mientras muestra la seta desde diferentes perspectivas, recurre a una comparación para hacerse una idea dimensiones: «Parece una sombrilla, fíjate. No es un boletus, es una sombrilla». Poco después pronuncia la frase que mejor refleja su sorpresa: «¡Es más grande que mi propia cabeza!».
Lola levanta el ejemplar por encima de su cabeza, como si quisiera comprobar hasta qué punto podría protegerla del sol. El sombrero queda situado sobre su pelo y el pie cae junto a su rostro, una imagen que permite hacerse una idea de sus proporciones. «¡Qué barbaridad! Es gigantesco. ¡Menudo boletus! ¡Parece un paraguas!», añade. Además de su tamaño, también destaca su aroma y su aspecto: «¡Tiene un olor buenísimo! ¡Qué maravilla! Os lo dejo aquí para que lo veáis».
Se trata de un gran ejemplar de Boletus edulis, también conocido como hongo blanco o seta calabaza. Reconocerlo es relativamente sencillo una vez se conocen sus principales características morfológicas. El sombrero tiene forma semiesférica durante las primeras etapas de crecimiento, cuando envuelve ligeramente el pie, y se vuelve convexo conforme madura. Puede alcanzar entre 25 y 30 centímetros de diámetro y presentar tonalidades que van desde el color canela hasta el pardo o marrón claro, generalmente más oscuras en la zona central. El borde suele mostrar una fina línea blanquecina y, cuando el ambiente es húmedo, la cutícula adquiere una textura viscosa.
Otro rasgo distintivo se encuentra en el himenio, formado por tubos alargados de entre 12 y 22 milímetros. En los ejemplares jóvenes son blanquecinos, pero van adquiriendo una tonalidad amarillenta o verdosa a medida que envejecen. El pie también permite identificar esta especie: suele medir entre 5 y 22 centímetros de altura y entre dos y ocho centímetros de grosor. Es firme y consistente, ligeramente ensanchado por la zona central y presenta una retícula blanca que contrasta con el color del resto de su superficie.
Por último, la carne del Boletus edulis es blanca y no cambia de color al cortarla. En los ejemplares jóvenes resulta tersa y firme, mientras que con la madurez se vuelve más esponjosa. Su aroma es suave y agradable, con unos característicos matices que recuerdan a la avellana.