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Los paleontólogos se frotan los ojos: hallan en Alemania el fósil de un tiburón bigotudo que rompe todas las teorías

  • Sofía Narváez
  • Periodista multimedia graduada en la Universidad Francisco de Vitoria, con un Máster en Multiplataforma por la Universidad Loyola. Editora en Lisa News con experiencia en CNN y ABC.

En el sur de Alemania, específicamente en el archipiélago de Solnhofen, en el estado de Baviera, paleontólogos han encontrado un fósil de un tiburón con bigote sin precedentes en el registro fósil. El ejemplar apareció en las calizas jurásicas de la zona, famosas por conservar con detalle organismos de hace millones de años.

El tiburón, identificado como Bavariscyllium tischlingeri, medía unos 25 centímetros y vivió hace 150 millones de años. Su rasgo más llamativo es una barbilla sensorial situada bajo la cabeza, una estructura que desconcierta a los investigadores porque combina características de distintos grupos actuales, pero no encaja del todo en ninguno.

Los paleontólogos descubren un fósil de un tiburón con bigote en Alemania

Sebastian Stumpf, paleontólogo del Museo de Historia Natural de Viena, lideró el equipo internacional que analizó el fósil y publicó los resultados en la revista Communications Biology. Los investigadores trabajaron con un ejemplar excepcionalmente conservado, algo poco habitual en tiburones, cuyo esqueleto está formado por cartílago y rara vez deja huellas completas.

Las calizas de Solnhofen permitieron estudiar no sólo los dientes, sino también la forma general del cuerpo y detalles anatómicos finos. Bavariscyllium presenta un cuerpo alargado y delgado, con dentición generalista y una estructura ramificada en la zona de la garganta que actúa como órgano mecanosensorial.

Ese «bigote» recuerda al de algunos tiburones alfombra actuales, incluidos miembros del orden Orectolobiformes. Sin embargo, la dentición y otros rasgos corporales se acercan más a los tiburones de fondo del orden Carcharhiniformes, donde se encuentran las pintarrojas.

El equipo comparó el fósil con decenas de especies actuales mediante análisis morfométricos y estudios filogenéticos. Ninguno de esos métodos permitió encajarlo con seguridad en un orden moderno. Bavariscyllium combina rasgos de ambos grupos, pero no cumple los criterios necesarios para asignarlo a uno de ellos.

El animal vivió en el Jurásico Superior y compartió ecosistema con grandes reptiles marinos como Pliosaurus, que superaba los diez metros de longitud. Frente a esos gigantes, este tiburón de apenas 25 centímetros ocupaba un papel modesto en la cadena trófica.

Por qué el descubrimiento de este fósil obliga a revisar la evolución de los tiburones

Bavariscyllium tischlingeri obliga a revisar las fechas sobre el origen de los tiburones modernos. Durante años, los paleontólogos han utilizado dientes fósiles del Jurásico para situar el nacimiento de los órdenes actuales.

El problema es que los dientes de este tiburón son casi iguales a algunos de esos restos, pero el animal no pertenece a ningún grupo moderno. Eso pone en duda parte de la cronología aceptada.

Sebastian Stumpf explica que el fósil combina rasgos de tiburones alfombra y de fondo sin encajar en ninguno. Esa mezcla indica que hace 150 millones de años ya existía una diversidad mayor de la que se pensaba.

Qué función tenía el «bigote» del tiburón

La barbilla sensorial de Bavariscyllium funcionaba como herramienta de rastreo en el fondo marino. El tiburón nadaba cerca del lecho y utilizaba esos barbillones carnosos para detectar vibraciones y movimientos en su entorno inmediato.

Esa capacidad resultaba clave para un depredador pequeño. Sus dientes, adaptados a sujetar y triturar presas de caparazón fino o cuerpo blando, indican que se alimentaba de crustáceos, moluscos y peces diminutos. El «bigote» le permitía localizar a esas presas incluso cuando permanecían parcialmente enterradas.