Naturaleza
Inteligencia artificial

La imaginación al poder: científicos argentinos usan la IA para identificar a un ave misteriosa que se consideró extinta durante 40 años

  • Alejo Lucarás
  • Licenciado en Comunicación Social por la Universidad Nacional de Córdoba. Redactor SEO especializado en actualidad, ciencia aplicada, tecnología y fenómenos sociales, con un enfoque divulgativo y orientado a explicar al lector cómo los grandes temas de hoy impactan en su vida cotidiana.

En las estepas de la provincia de Santa Cruz, sometida a bajas temperaturas y alejada de los centros urbanos, habita un ave misteriosa que la historia natural creyó extinta desde 1959. Se trata de la gallineta chica (Rallus antarcticus), un pájaro endémico de apenas 20 centímetros de altura que se esconde de forma permanente en la vegetación tupida.

Para saber cuántos ejemplares quedan vivos hoy, la Fundación Macá Tobiano y la Universidad de Buenos Aires unieron fuerzas en un proyecto sin precedentes. Han dejado de buscarla con prismáticos para empezar a rastrearla a través de micrófonos automáticos y algoritmos avanzados.

Así es como científicos usan la IA para identificar a la gallineta chica, un ave misteriosa considerada extinta durante 40 años

La gallineta chica fue catalogada como un recuerdo del pasado hasta que, en enero de 1998, un ornitólogo detectó su canto entre los juncos del Río Chico, en Santa Cruz. La especie no había desaparecido, pero su estado de conservación es actualmente vulnerable debido a la expansión ganadera y a depredadores invasores como el visón americano.

Al pesar sólo unos 60 gramos, el animal resulta casi indetectable a simple vista en su hábitat. Y ante la frustración de las expediciones visuales, el biólogo Ignacio Roesler y su equipo decidieron cambiar el enfoque.

Empezaron a utilizar la técnica del playback: reproducir el canto de la gallineta en la estepa para estimular una respuesta acústica.

Una vez que el ave contesta, el equipo despliega micrófonos en la zona. Cada cinco días, los aparatos cambian de ubicación para abarcar la mayor extensión posible y captar todas las voces disponibles. Sin embargo, procesar este volumen de audio a mano era un trabajo inabarcable.

Todo con huellas sonoras: cada canto es un documento de identidad

Las gallinetas se comunican con llamadas muy cortas, a menudo descritas como un sonido bisilábico similar a un «qui-di». A oídos de un humano, todos los ejemplares suenan exactamente igual. Aquí es donde entra en juego la tecnología desarrollada por el Laboratorio de Sistemas Dinámicos de la Universidad de Buenos Aires.

Los físicos y biólogos han entrenado redes neuronales para filtrar horas de grabaciones, aislar el sonido del ave y analizar sus sonogramas. La inteligencia artificial, además de reconocer la especie, encuentra las variaciones sutiles en la frecuencia y la intensidad.

Estos ligeros cambios permiten generar una huella acústica personalizada para cada individuo. «De la misma manera que la policía usa tecnología para reconocer la voz de personas en llamadas telefónicas, se usa para identificar individuos de aves», explica el investigador Juan Krapovickas.

La información que ha revelado hasta el momento esta misteriosa gallineta chica

El secreto de esta variación vocal reside en la anatomía del animal. Al recuperar los cuerpos de dos ejemplares fallecidos por accidentes en zonas urbanas, los expertos descubrieron que esta ave tiene una siringe asimétrica. Sus membranas y músculos difieren en cada lado de su órgano vocal, lo que dota a su canto de una estructura única y medible.

Más allá de todo lo recorrido hasta ahora, el reconocimiento individual mediante inteligencia artificial tiene un potencial inmenso. Si los algoritmos identifican a la misma gallineta en grabaciones hechas con años de diferencia, o en provincias distintas, los científicos podrán descubrir cuánto tiempo viven y cuáles son sus verdaderas rutas migratorias.

A nivel local, el proyecto ha motivado además un cambio en las estancias ganaderas de Santa Cruz. Según el medio de comunicación ambientalista y científico Mongabay, entre septiembre y enero de 2025, los productores cerraron perimetralmente los humedales donde habita el ave para evitar que las vacas y ovejas pisen los nidos durante la temporada reproductiva.

Esto podría simbolizar una alianza de tecnología y voluntad humana que ha devuelto la voz a una especie que el mundo creía muda para siempre.