Plantas

La desconocida planta que colorea de amarillo los campos riojanos y dio nombre por error a un premio Nobel de Literatura

Planta, flora, curiosidades
Jaramago. Foto: Wikimedia Commons / CC BY-SA 4.0 / Krzysztof Ziarnek, Kenraiz
  • Ana López Vera
  • Máster en Periodismo Deportivo. Pasé por medios como Diario AS y ABC de Sevilla. También colaboré con la Real Federación de Fútbol Andaluza.

Un error burocrático cambió para siempre la historia de las letras universales. José Saramago, el único Nobel de lengua portuguesa, debe su apellido a una humilde planta silvestre que tapiza de amarillo los campos de la península.

Este vínculo accidental entre la botánica y la literatura surgió en una pequeña aldea lusa, transformando un apodo campesino en una firma reconocida por su inmenso compromiso social.

El vínculo accidental entre la botánica silvestre y la identidad de José Saramago

La trayectoria vital de José de Sousa Saramago comenzó marcada por la precariedad y el azar. Sus padres, una pareja de campesinos sin tierras, lo trajeron al mundo en 1922 en la aldea de Azinhaga.

Aunque su nombre legal debería haber sido José de Sousa, el destino intervino en el momento de su inscripción en el registro civil. Según detalla la Fundación José Saramago, el funcionario encargado del trámite cometió un error de pluma o, como sugieren algunas versiones, realizó una broma pesada al anotar el apodo de la familia paterna como apellido oficial del niño.

El término «Saramago» no era más que la denominación popular en portugués del jaramago, una planta herbácea silvestre muy común en las zonas rurales. Este nombre botánico acompañó al escritor durante su infancia en Lisboa y su posterior formación autodidacta tras abandonar los estudios por falta de recursos económicos.

Lo que comenzó como una anomalía administrativa terminó definiendo la identidad de un autor que, años más tarde, alcanzaría la máxima distinción literaria con obras como Ensayo sobre la ceguera o El Evangelio según Jesucristo.

¿Por qué un error en el registro civil marcó el destino del autor?

El impacto de este cambio nominal trasciende la mera anécdota. El propio autor mantuvo una conexión profunda con sus raíces campesinas, algo que reflejó en títulos como Levantado del suelo, donde retrata las duras condiciones de los trabajadores agrícolas.

El hecho de portar el nombre de una maleza resistente y común parece encajar con su estilo literario, que la Academia Sueca describió como una capacidad para volver comprensible una realidad huidiza mediante la imaginación y la ironía.

Incluso en su fallecimiento en 2010, en la isla de Lanzarote, la naturaleza mantuvo su protagonismo. Sus cenizas reposan hoy en Lisboa al pie de un olivo centenario traído directamente de su aldea natal.

La Fundación José Saramago, presidida por Pilar del Río, preserva hoy este legado donde la identidad personal y el paisaje botánico permanecen unidos de forma indisoluble.

El jaramago: una crucífera amarilla que habita en las cunetas españolas

Desde el punto de vista científico, la planta que inspiró este apellido es la Raphanus raphanistrum. Según Flora de Vigo, esta especie pertenece a la familia de las brasicáceas y recibe diversos nombres populares como rábano silvestre, rabanillo o labestro.

Las flores del jaramago, que presentan tonalidades amarillentas o blancas, colorean los bordes de los caminos y los terrenos abandonados durante casi todo el año. Esta hierba anual destaca por su capacidad de colonizar espacios abiertos, una característica que la hace omnipresente en los paisajes agrícolas de La Rioja y otras regiones peninsulares.

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