Mundial
Mundial 2026

Los seis días más complicados de De la Fuente: angustia, un secreto y un apoyo

De la Fuente ha pasado seis días muy complicados desde el empate de Cabo Verde en la primera jornada hasta la goleada frente Arabia

La fe, Karanka y un secreto muy guardado con los cambios, claves

España presenta su candidatura

Fueron seis días muy largos para Luis de la Fuente. Seis días de tensión, de angustia y de mucho trabajo. Desde el decepcionante empate ante Cabo Verde hasta la goleada frente a Arabia Saudí, el seleccionador español vivió probablemente uno de los momentos más delicados de su etapa al frente de la Selección.

Porque De la Fuente sabía que se había equivocado. No pasa nada por reconocerlo. Los entrenadores aciertan y fallan. Y él fue el primero en darse cuenta nada más terminar el estreno mundialista. España no había estado bien. El plan no había funcionado. Hubo decisiones que no dieron resultado y también circunstancias que condicionaron enormemente sus posibilidades de reacción.

Las limitaciones físicas de algunos futbolistas le ataron las manos. Lamine Yamal no estaba para jugar más de 20 minutos. Nico Williams apenas podía disputar cinco. Dos de los jugadores más desequilibrantes de la selección llegaban muy justos y eso reducía considerablemente el margen de maniobra del cuerpo técnico. Aun así, el resultado fue un golpe inesperado. Y con el empate apareció el vértigo.

Sí, De la Fuente es el seleccionador que devolvió a España a la cima conquistando la Eurocopa. Sí, ha construido una selección ganadora y lleva años acumulando éxitos. Pero también sabía perfectamente que el Mundial no entiende de currículos. Otro partido atascado, otro empate inesperado, podía dejar a España al borde de una eliminación histórica. El mayor batacazo de la historia reciente del fútbol español dejó de ser una hipótesis imposible para convertirse en una amenaza real. El juez del Mundial ya había comenzado la cuenta atrás.

Karanka y la fe, apoyo

En esos momentos apareció la fe que siempre acompaña al técnico riojano. Y también una figura fundamental en el día a día de la selección: Aitor Karanka. El director deportivo ha sido durante estos días uno de los principales apoyos de De la Fuente. El vitoriano estuvo a su lado, le escuchó, le dio tranquilidad y le ayudó a encontrar la serenidad necesaria para afrontar una situación que amenazaba con convertirse en una tormenta.

Mientras buena parte del cuerpo técnico aprovechaba algunos ratos libres para pasear por Chattanooga o cenar junto a Karanka en diferentes restaurantes de la ciudad, De la Fuente optó por otro camino. Se encerró en el hotel. Horas y horas de vídeos, informes, conversaciones y reflexiones. Trabajo. Mucho trabajo. Y de ese trabajo nacieron los cambios.

El secreto del míster

Cuatro, concretamente. Cuatro modificaciones en el once que terminaron cambiando el rumbo de España en el Mundial. Lo curioso es que prácticamente nadie las vio venir. Ni siquiera los propios futbolistas. Durante los días previos, cuando se preguntaba a los jugadores por las pruebas realizadas por el seleccionador, la respuesta era siempre la misma: no habían percibido novedades. Y decían la verdad.

De la Fuente manejó la situación con un secretismo absoluto. Tenía el plan perfectamente diseñado en su cabeza, pero no quiso enseñarlo hasta el último momento. Ni entrenamientos reveladores, ni pistas, ni filtraciones. Nada. Los jugadores conocieron la alineación cuando llegó la hora de conocerla. Los familiares, que estos días conviven con los periodistas durante la concentración, recibían la información cuando llegaban al estadio. El día anterior nadie sabía nada porque los propios protagonistas tampoco lo sabían.

Todo estaba guardado bajo llave en la cabeza de un seleccionador que pasó seis días angustiado, pero que jamás dejó de creer. Y cuando llegó la hora de la verdad, respondió. España también.