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Colapso del coche eléctrico: Honda, Ford y Stellantis pierden 70.000 millones al recular en su estrategia

Los cambios en las políticas de Estados Unidos y Bruselas han ralentizado el mercado, mientras las marcas chinas ganan terreno

  • Andrea Aguado
  • Redactora de economía y coordinadora de OKMOTOR. Amante de las cuatro ruedas y la industria. Antes en informativos de Radio Televisión Castilla y León.

Fabricantes automovilísticos como Honda, Stellantis y Ford asumen pérdidas millonarias en su cuenta de resultados tras recular en su estrategia con el coche eléctrico, después de que este tipo de motorizaciones no haya calado en el mercado al ritmo previsto. En total, la industria tendrá que hacer frente a una factura de unos 70.000 millones de euros por los efectos derivados de replanificar los planes de electrificación.

La última víctima del coche eléctrico ha sido Honda. El fabricante automovilístico japonés prevé perder hasta 2,5 billones de yenes (13.630 millones de euros) en su año fiscal 2026, como resultado de cancelar los lanzamientos al mercado y el desarrollo de ciertos modelos de vehículos eléctricos cuya producción estaba prevista en Norteamérica.

Como parte de su reevaluación estratégica en respuesta a la desaceleración del mercado de vehículos eléctricos en Norteamérica, la compañía ha decidido cancelar los lanzamientos al mercado y el desarrollo de ciertos modelos de vehículos eléctricos cuya producción estaba prevista previamente en Norteamérica. En consecuencia, la empresa prevé registrar pérdidas extraordinarias entre 340.000 millones y 570.000 millones de yenes (1.853 y 3.107 millones de euros). Además, Honda estima unos costes de entre 820.000 millones y 1,12 billones de yenes (4.471 y 6.106 millones de euros).

Honda y Stellantis reculan en el coche eléctrico

Con esta redefinición de la estrategia, Honda se suma a Stellantis, que calcula que el reajuste de su negocio por sobreestimar el ritmo de la transición energética ha supuesto unos cargos de aproximadamente 22.200 millones de euros para el segundo semestre de 2025, incluidos pagos en efectivo de aproximadamente 6.500 millones de euros, que se espera que se abonen en los próximos cuatro años.

En concreto, unos 14.700 millones de euros están relacionados con la realineación de los planes de productos con las preferencias de los clientes y las nuevas regulaciones de emisiones en EEUU, lo que refleja en gran medida expectativas significativamente reducidas para los vehículos eléctricos. Dicha cifra incluye amortizaciones relacionadas con productos cancelados por 2.900 millones de euros y deterioro de plataformas por 6.000 millones, principalmente debido a una reducción significativa de las expectativas de volumen y rentabilidad.

Asimismo, incluye también 5.800 millones de euros en pagos en efectivo proyectados durante los próximos cuatro años, relacionados tanto con productos cancelados como con otros modelos eléctricos en curso, cuyos volúmenes ahora se espera que sean considerablemente inferiores a las proyecciones anteriores.

Por otro lado, unos 2.100 millones de euros de la cifra total corresponden al redimensionamiento de la cadena de suministro de vehículos eléctricos. Esto incluye un total de aproximadamente 700 millones de euros en pagos en efectivo que se espera realizar en los próximos cuatro años, que están relacionados con medidas de racionalización de la capacidad de fabricación de baterías.

A su vez, otros 5.400 millones de euros corresponden a otros cambios en las operaciones de la compañía, como son la reestructuración relacionada principalmente con reducciones de personal (por lo que corresponden unos 1.300 millones de euros) y un cambio en la estimación de la provisión de garantía contractual (por el que Stellantis asume 4.100 millones de euros en cargos).

Otros fabricantes

La baja adopción de este tipo de motorizaciones también ha hecho mella en Ford que se ha gastado 19.500 millones de dólares (16.441 millones de euros) en redefinir su estrategia con el coche eléctrico. Mientras que en el caso del Grupo Volkswagen y General Motors ha supuesto un sobrecargo de 6 millones para cada fabricante, aproximadamente, por el retraso en el lanzamiento de modelos o cancelación de productos. Una suma que hace un total de cerca de 70.000 millones de euros en pérdidas por el coche eléctrico.