Alemania y Francia ningunean a Sánchez: pactan salvar el motor de combustión y dejan a España fuera de la negociación

  • Andrea Aguado
  • Redactora de economía y coordinadora de OKMOTOR. Amante de las cuatro ruedas y la industria. Antes en informativos de Radio Televisión Castilla y León.

El pasado viernes, Alemania y Francia anunciaron la puesta en marcha de un acuerdo para salvar el motor de combustión y mantener su comercialización más allá de 2035. Un pacto que ambos países han fraguado dejando al margen al Gobierno de Pedro Sánchez, a pesar de que España es el segundo fabricante de coches de Europa y uno de los mayores comercializadores del Viejo Continente con la matriculación de más de un millón de coches.

Así lo han confirmado fuentes del sector, en conversaciones con OKDIARIO, que han señalado que tanto el presidente francés, Emmanuel Macron, como el canciller alemán, Friedrich Merz, no contemplaron contactar con el presidente del Gobierno de España, Pedro Sánchez, para elaborar la posición con la que Berlín y París buscan desbloquear las negociaciones sobre el futuro de la industria automovilística europea.

De hecho, España es la única gran potencia automovilística que defiende la desaparición de los coches de combustión y su sustitución por los coches eléctricos el próximo 1 de enero de 2035 y el 1 de enero de 2050. Una defensa que está ejerciendo la vicepresidenta ejecutiva para una Transición Limpia, Justa y Competitiva de la Comisión Europea y ex ministra de Transición Ecológica, Teresa Ribera, con el apoyo de Sánchez, que hace algo menos de un año pidió por carta a la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, que mantuviera el veto a la venta de vehículos con este tipo de motorizaciones.

Una petición que Bruselas ignoró, dejándose llevar por las peticiones de los constructores de automóviles y las presiones del Ejecutivo alemán, retirando el veto total a la comercialización de este tipo de motorizaciones en algo más de ocho años y permitiendo, en su lugar, una producción limitada de este tipo de automóviles hasta alcanzar un 10% de las emisiones de CO2 permitidas en 2021.

Esta decisión es tan sólo una propuesta, es decir, un primer paso que debe ser aún negociado entre el Consejo y el Parlamento Europeo para ser adoptada en su forma definitiva. Es por esto por lo que ahora Francia y Alemania han sacado la artillería pesada con una posición conjunta para presionar a Bruselas, que también contaría con el apoyo del Gobierno de Giorgia Meloni.

Nueva normativa para salvar el motor de combustión

En concreto, ambos gobiernos insisten en que se trata de una flexibilidad que no cuestiona el objetivo último de alcanzar la neutralidad climática a más tardar en 2050, por lo que los fabricantes deberán cumplir aún en 2035 un objetivo de reducción del 90% de las emisiones vinculadas a los vehículos de combustión.

De este modo, el margen del 10% permitirá que sigan teniendo papel importante otros modelos como los híbridos enchufables, los vehículos con extensores de autonomía, los híbridos suaves y los vehículos con motor de combustión interna, como pedía la industria. Para lograr la ansiada neutralidad en las emisiones, se podrá llegar a través del uso de créditos verdes, que se podrán obtener a través del uso de combustibles renovables sostenibles o a través del uso de acero con bajas emisiones de carbono fabricado made in Europe.

También han puesto sobre la mesa una modificación específica de las normas sobre emisiones de CO2 para vehículos pesados con una flexibilidad que facilite el cumplimiento de los objetivos para 2030. En cuanto a los vehículos corporativos, se establecen objetivos obligatorios a nivel de los Estados miembros para impulsar la selección de vehículos de cero emisiones y de bajas emisiones por parte de las grandes empresas.

Crisis del automóvil en Europa

Una situación que llega en pleno desembarco de los fabricantes automovilísticos chinos en los distintos mercados europeos, a lo que hay que sumar la caída de las ventas de los fabricantes europeos y el aumento de los costes derivados de las tensiones geopolíticas y la regulación de Bruselas. Contexto que ha obligado a Europa a deslegislar para evitar una quiebra técnica de la industria de la automoción que prepara despidos y cierres de fábricas en el Viejo Continente.