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Los veterinarios expertos coinciden: tu perro no te mira a los ojos cuando hace sus necesidades porque te quiera, en realidad es un instinto que viene del lobo

  • Janire Manzanas
  • Graduada en Marketing y experta en Marketing Digital. Redactora en OK Diario. Experta en curiosidades, mascotas, consumo y Lotería de Navidad.

¿Cuántas veces has visto cómo tu perro te observa fijamente mientras hace sus necesidades? Puede parecer una situación extraña, pero en realidad esta conducta está vinculada con el instinto, la confianza y la búsqueda de seguridad. Es una muestra de que, aunque los perros conviven estrechamente con las personas, todavía conservan comportamientos muy arraigados en su biología y en la forma en la que interpretan su entorno.

En primer lugar, cabe recordar que, cuando un perro hace sus necesidades, se encuentra en una posición especialmente vulnerable; en la naturaleza, reduce su capacidad de reacción ante posibles amenazas o depredadores. En este contexto, mirar a su cuidador funciona como un «mecanismo de seguridad» al comprobar que su «figura de referencia» se encuentra cerca y le está prestando atención. Este comportamiento suele aparecer con más frecuencia en cachorros o en perros que acaban de llegar a un nuevo hogar.

¿Por qué el perro te mira cuando hace sus necesidades

En la vida cotidiana, el perro se guía principalmente por el olfato y, a la hora de defecar, valora diferentes puntos antes de decidirse. Durante ese proceso es consciente, de forma instintiva, de que mientras está en esa postura su capacidad de reacción es más limitada, por lo que dedica tiempo a elegir un sitio que perciba como tranquilo o seguro. Cuando por fin decide hacerlo, se sitúa de manera que pueda mantener cierto contacto visual con su entorno, especialmente con su cuidador. Esa orientación le permite tener una referencia constante mientras está en una posición vulnerable.

Este mismo tipo de conducta también puede explicar por qué algunos perros buscan estar cerca de sus cuiadadores cuando estos van al baño. Perciben que es un momento de inactividad y menor atención al entorno, y se mantienen cerca como parte de su propia lógica de compañía. Por lo tanto, se trata de un patrón social e instintivo basado en la cercanía y la seguridad compartida.

Mary Friedman explica a The Dodo que «la posición para hacer caca es vulnerable para los perros. La sensación de ser vulnerable le viene a su ancestro salvaje, el lobo, que todavía tiene que valerse por sí mismo en la naturaleza. Creo que los perros se aseguran tener la espalda cubierta contigo mientras están en esa posición vulnerable durante un periodo prolongado».

‘Ojos de ballena’

Si tu perro te mira con los ojos muy abiertos, las pupilas dilatadas y dejando ver parte del blanco ocular, está mostrando lo que se conoce como «ojo de ballena». Este gesto suele indicar tensión, miedo o incomodidad ante una situación concreta; es frecuente, por ejemplo, durante tormentas o con ruidos fuertes como petardos.

El «ojo de ballena» casi nunca aparece de forma aislada. Lo habitual es que vaya acompañado de otros signos de estrés, como orejas hacia atrás, bostezos repetidos, rigidez en el cuerpo, lamidos constantes del hocico o incluso girar la cabeza para evitar el contacto visual directo.

Cuando un perro siente miedo, lo más importante es responder con calma y coherencia para ayudarle a recuperar la sensación de seguridad. Conviene ofrecerle un espacio tranquilo donde pueda refugiarse cuando lo necesite. La actitud del humano influye mucho: hablarle en un tono suave, moverse con lentitud y evitar gestos bruscos puede marcar la diferencia.

También es fundamental no forzarlo a enfrentarse a aquello que le asusta. Es mejor dejar que se acerque por iniciativa propia, a su propio ritmo. Si está muy alterado, se puede redirigir su atención hacia algo positivo, como su juguete favorito o una pequeña recompensa. Los juguetes interactivos o las alfombras olfativas son recursos muy útiles, ya que ayudan a mantener su mente ocupada y reducen la intensidad del miedo.

Otros comportamientos ‘extraños’

El hecho de perseguirse la cola es un comportamiento que muchos perros realizan para liberar energía acumulada. En algunos casos, se asocia a una falta de maduración en la conciencia corporal o simplemente a una forma de juego repetitivo que todavía no ha evolucionado. «Todos los cachorros interactúan con su cola porque es una parte del cuerpo que están descubriendo, pero otra cosa es cuando la persecución se vuelve constante u obsesiva», señala el veterinario Jaume Martí.

Oler el trasero de otros perros es una de las principales herramientas que tienen para obtener información; la zona anal concentra feromonas y secreciones de las glándulas anales, lo que convierte ese punto en una auténtica «tarjeta de presentación» química. No se trata sólo de curiosidad, sino de un lenguaje social completamente normal en su especie.

Finalmente, el perro puede comer hierba de forma puntual porque busca aliviar una molestia digestiva leve o porque le resulta simplemente atractivo su olor o textura. Si ocurre de manera ocasional, no suele tener mayor importancia, pero cuando se convierte en algo frecuente o compulsivo, puede ser una señal de que algo no va bien a nivel digestivo.