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Los veterinarios expertos coinciden: «Sacar a los gatos a pasear a la calle con correa puede ser un problema, hay casos en los que desarrollan actitudes agresivas»

  • Janire Manzanas
  • Graduada en Marketing y experta en Marketing Digital. Redactora en OK Diario. Experta en curiosidades, mascotas, consumo y Lotería de Navidad.

Todos los que conviven con gatos se han preguntado alguna vez si se sienten tristes por no salir a la calle o, por el contrario, prefieren estar en casa. A diferencia de los perros, los felinos suelen tener un carácter más independiente. Precisamente, uno de los motivos por los que algunas personas se decantan por un gato en lugar de un perro es que no tienen que sacarlo a la calle.

El veterinario y etólogo Jaume Fatjó, señala que «si tú abres la puerta, a la inmensa mayoría de los gatos les gusta salir». Sin embargo, dejar que un gato salga al exterior conlleva una serie de riesgos, por lo que, si vive en un exclusivamente en el interior, es fundamental «que ese territorio tenga mucho valor, que sea muy entretenido».

¿Se puede sacar a los gatos a la calle?

Una de las alternativas que algunos cuidadores se plantean es pasear al gato con correa. Sin embargo, Fatjó advierte de que esta práctica puede desencadenar problemas de comportamiento. «Uno de los elementos más importantes de la conducta es el sentido de agencia. Quiere decir que el animal puede decidir lo que hace en cada momento».

Cuando un gato puede moverse libremente, puede alejarse si detecta algo que le resulta incómodo, como la presencia de otro felino. Sin embargo, al ir sujeto con una correa, pierde parte de esa capacidad para decidir cómo actuar. «Esto, para muchos gatos, puede ser un problema importante». señala el experto.

De hecho, asegura haber conocido casos concretos de gatos que desarrollaron problemas de agresividad relacionados directamente con los paseos con correa. En este contexto, asegura que no es necesario sacar a los gatos a la calle para que sean felices. Lo más importante es proporcionarles en casa un entorno seguro y estimulante, con rascadores, espacios elevados, escondites, juguetes interactivos y sesiones de juego que reproduzcan los comportamientos propios de la caza.

Sin embargo, si la idea es sacarlo a dar un paseo, Fatjó recomienda «acostumbrarlo desde pequeño, antes de que acabe la fase de socialización, que en los gatos dura hasta los cuatro meses. Entonces, habría que empezar a bajarlo antes de esa fecha».

Enriquecimiento ambiental

El enriquecimiento ambiental para gatos consiste en ofrecerle al animal un entorno que estimule sus sentidos, lo mantenga activo física y mentalmente y le permita desarrollar sus comportamientos naturales de forma segura. El objetivo es evitar que el aburrimiento pueda afectar negativamente a su bienestar físico y emocional.

Un gato que vive en un ambiente enriquecido suele sentirse más seguro y disfrutar de una mayor calidad de vida. En primer lugar, ayuda a reducir el estrés y la ansiedad, ya que los gatos que carecen de actividades y estímulos pueden volverse más nerviosos o inseguros. También ayuda a mejorar su salud física, puesto que necesitan moverse y hacer ejercicio.

A esto hay que sumar que los gatos son animales muy inteligentes que disfrutan explorando, descubriendo cosas nuevas y resolviendo pequeños desafíos. Por lo tanto, cuando no tienen suficientes estímulos, pueden aburrirse y mostrar cambios en su comportamiento. Por último, ofrecerles alternativas para jugar, trepar y liberar energía puede ayudar a prevenir conductas no deseadas.

Juguetes

Las cañas con juguetes o plumas son una de las mejores opciones para jugar con el gato. Podemos moverlas como si fueran una presa para despertar su instinto cazador, algo que suele llamar su atención. En la misma línea, los túneles, al ofrecer escondite y zona de juego, resulta muy atractiva para los felinos. Pueden utilizarlos para refugiarse, acechar, esconderse o salir corriendo a toda velocidad, lo que les permite explorar y mantenerse activos tanto física como mentalmente.

Por otro lado, las recompensas de comida también pueden ser útiles para estimular el juego. Ofrecerle un premio apetecible, como una chuchería con malta o una pequeña cantidad de su comida húmeda favorita al terminar una sesión de aprendizaje, ayuda a que asocie ese momento con una experiencia positiva. Lo ideal es probar diferentes juguetes para descubrir cuáles despiertan más interés en el animal.

En cuanto al puntero láser, es una buena herramienta para enriquecer el ambiente del gato, pero tiene un gran inconveniente: el animal nunca consigue atrapar aquello que está persiguiendo. A diferencia de lo que sucede con una pluma o un ratón de juguete, no puede completar la secuencia de caza ni obtener una recompensa tangible, lo que puede generar frustración. Si lo utilizamos, es preferible terminar la sesión dirigiendo la luz hacia un juguete físico o un premio que el gato sí pueda atrapar.

Finalmente, las estructuras y espacios adaptados para gatos son una alternativa excelente; desde una sencilla caja de cartón hasta rascadores de varios niveles que incorporan escondites, plataformas y hamacas para descansar. Si la colocamos en un lugar elevado y seguro, puede convertirse en un refugio ideal cuando quiera alejarse de las visitas o descansar.