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Los veterinarios expertos coinciden: los gatos no amasan las mantas antes de dormir para estar más cómodos, más bien les recuerda a su etapa de lactancia

  • Janire Manzanas
  • Graduada en Marketing y experta en Marketing Digital. Redactora en OK Diario. Experta en curiosidades, mascotas, consumo y Lotería de Navidad.

Diversos estudios sobre comportamiento animal señalan que el amasado de los gatos puede tener componentes tanto fisiológicos como sociales. Entre los primeros se encuentran la relajación y determinados cambios asociados al bienestar, mientras que, desde el punto de vista social, este comportamiento puede formar parte de la comunicación y del vínculo que el gato establece con las personas en las que confía.

Sin embargo, los expertos advierten de que un cambio repentino o un amasado excesivo y compulsivo puede estar relacionado con estrés, ansiedad o algún problema físico. Si aparece junto con otros cambios de comportamiento, es recomendable consultar con un veterinario. Para evitar las molestias que pueden provocar las uñas durante el amasado, conviene colocar una manta gruesa entre el gato y la piel, evitando regañarlo o apartarlo bruscamente y reforzando de forma positiva los momentos de calma.

La curiosa razón por la que los gatos amasan

Cuando son pequeños, los gatitos amasan con sus patas delanteras el abdomen de su madre para favorecer la salida de la leche. Este movimiento repetitivo queda asociado a una sensación de calma, protección y bienestar. Por este motivo, muchos gatos continúan amasando durante la edad adulta cuando se encuentran especialmente relajados.

La lactancia en los gatos suele prolongarse hasta las seis u ocho semanas de vida. Durante las primeras tres o cuatro semanas, los gatitos se alimentan exclusivamente de leche materna. A partir de entonces comienzan a aparecer los primeros dientes de leche y empiezan a probar el alimento de su madre, por lo que es importante que la gata reciba durante este periodo una alimentación completa y de calidad. Hasta aproximadamente los dos meses, los gatitos combinan la leche materna con alimentos sólidos, reduciendo progresivamente las tomas de leche.

Además, existen otras razones que explican este comportamiento:

Ahora bien, cabe señalar que no todos los gatos son iguales; algunos amasan con frecuencia y durante varios minutos, mientras que otros apenas lo hacen. Existen diferentes factores que pueden influir:

Si tu gato no amasa, no significa que no te quiera ni que exista necesariamente algún problema. Los gatos tienen muchas formas diferentes de demostrar confianza y afecto, y cada uno desarrolla sus propias maneras de comunicarse.

Beneficios de la leche materna

En relación a la lactancia, además de aportar nutrientes y anticuerpos, la leche materna ofrece numerosos beneficios para el desarrollo de cachorros y gatitos. Es rica en proteínas, grasas, vitaminas y minerales esenciales para su crecimiento, mientras que sus anticuerpos ayudan a reforzar el sistema inmunitario durante las primeras semanas, cuando todavía se encuentra en desarrollo. También es fácil de digerir y puede ayudar a reducir la aparición de problemas digestivos.

La lactancia favorece además el vínculo entre la madre y sus crías, algo importante para su desarrollo emocional y social. El contacto físico durante este periodo también contribuye a que los pequeños se sientan protegidos y puede reducir el estrés. Asimismo, determinados ácidos grasos presentes en la leche materna participan en el desarrollo del sistema nervioso y cognitivo.

La alimentación durante las primeras etapas de vida también puede influir en el desarrollo posterior. Algunos estudios han relacionado la lactancia materna con un menor riesgo de obesidad y con beneficios para diferentes funciones del organismo, aunque estos efectos pueden depender de múltiples factores, como la genética, la alimentación posterior y las condiciones de crianza.

La clave no está en demostrarles menos cariño, sino en aprender a comunicarnos con ellos de una forma que puedan entender. Prestar atención a sus señales y dejar que sean ellos quienes decidan cuándo y cómo quieren comunicarse favorecen una convivencia mucho más tranquila.