El pueblo del norte de Madrid al que puedes llegar en Cercanías: una basílica gótica, historia, arqueología y una dehesa de cine
El pueblo de Colmenar Viejo está cerca de Madrid y es perfecto para una escapada
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Madrid tiene pueblos que parecen pensados para una escapada de fin de semana, pero no todos permiten olvidarse del coche. Sin embargo existe un pueblo al norte al que se puede llegar en cercanías. Está a los pies de la Sierra de Guadarrama y no es otro que Colmenar Viejo, al que podemos entonces llegar de forma sencilla desde el centro.
Un municipio que precisamente mañana viernes 28 de agosto, y hasta el 1 de septiembre celebra sus fiestas patronales en honor a la Virgen de los Remedios, pero no sólo eso. Es un pueblo que destaca por contar con restos de diferentes momentos de la historia, desde yacimientos arqueológicos hasta construcciones medievales. Su casco urbano guarda además una gran basílica gótica y, alejándose del centro, aparece la Dehesa de Navalvillar. Más de 1.000 hectáreas de campo madrileño que tienen una historia inesperada: durante años fueron utilizadas como escenario para películas.
Colmenar Viejo, una escapada al norte de Madrid llegando en Cercanías
Colmenar Viejo se encuentra a los pies de la Sierra de Guadarrama y buena parte de su término queda dentro del Parque Regional de la Cuenca Alta del Manzanares. Es, además, uno de los municipios con mayor superficie de la Comunidad de Madrid, pero mucho antes de convertirse en la localidad que conocemos hoy, por estas tierras ya habían pasado diferentes pobladores. De hecho, se han hallado herramientas y cerámicas prehistóricas y abundan especialmente los restos de época altomedieval.
Hasta su nombre tiene una historia curiosa detrás, aunque pertenece más a la tradición que a una certeza histórica. Se cuenta que antiguamente había aquí unas colmenas cuidadas por un anciano. Su casa estaba próxima al camino utilizado por quienes viajaban entre Alcalá y Segovia y algunos paraban allí a pasar la noche. El lugar habría acabado siendo conocido como Colmenar del Viejo. Los años hicieron el resto y aquel «del» terminó desapareciendo.
La basílica gótica que merece una visita
En pleno municipio se levanta la Basílica de la Asunción de Nuestra Señora, probablemente el edificio que más destaca cuando se habla del patrimonio de Colmenar Viejo. Su construcción comenzó a finales del siglo XV sobre una iglesia anterior y no se terminó de una sola vez. Por las obras pasaron nombres importantes de la arquitectura de la época, entre ellos Juan Guas, Hannequín de Cuéllar y Rodrigo Gil de Hontañón.
El edificio es fundamentalmente gótico, aunque ya deja ver elementos renacentistas. Está construido en granito y cuenta con tres naves y una gran torre y conviene visitarla también por dentro ya que uno de sus principales tesoros no se aprecia desde la calle. Detrás del altar se encuentra el retablo mayor, realizado entre 1560 y 1583 y vinculado a la escuela toledana de la última etapa del plateresco. Y fuera hay otro detalle curioso. La basílica cuenta con tres portadas y cada una tiene sus particularidades. La occidental, por ejemplo, es conocida popularmente como Puerta de los Novios.
Las tumbas visigodas que todavía pueden verse
Para seguir descubriendo la historia de Colmenar Viejo hay que alejarse algo del centro. A unos 4,5 kilómetros se encuentra la ermita de Nuestra Señora de los Remedios. Detrás del edificio se conserva una necrópolis visigoda en la que todavía pueden contemplarse varias sepulturas. Algunas fueron utilizadas para enterrar a dos personas e incluso se ha documentado algún caso con tres individuos. Junto a los restos humanos aparecieron pequeños ajuares funerarios, con piezas de cerámica y objetos personales.
Pero no acaba aquí la arqueología de la zona, ya que en Navalvillar y Navalahija quedan restos de asentamientos de los siglos VII y VIII, con huellas de viviendas, almacenes y zonas destinadas al trabajo. Son vestigios que ayudan a hacerse una idea de cómo se vivía en este territorio mucho antes de que Madrid adquiriera su configuración actual.
Una dehesa madrileña por la que pasó Hollywood
La Dehesa de Navalvillar merece una visita incluso sin conocer su pasado cinematográfico. Tiene más de 1.000 hectáreas y desde distintos puntos aparecen vistas del Cerro de San Pedro, el embalse de Santillana, La Pedriza y las montañas de Guadarrama. Durante los años 60 y 70, sin embargo, por estos terrenos no sólo había ganado y vecinos.
El cine encontró aquí un enorme decorado natural. Stanley Kubrick utilizó estos paisajes durante el rodaje de Espartaco, y Colmenar Viejo acabó apareciendo en numerosas producciones de la época. Los alrededores fueron especialmente apreciados para películas históricas y westerns. Por la zona pasaron grandes equipos de rodaje y cineastas internacionales, convirtiendo durante años este rincón del norte madrileño en una pequeña extensión de Hollywood. Los decorados prácticamente han desaparecido pero la dehesa, en cambio, sigue ahí y puede recorrerse actualmente.
Cómo llegar a Colmenar Viejo desde Madrid
Llegar es probablemente lo más fácil de organizar. Colmenar Viejo tiene conexión con la red de Cercanías de Madrid a través de la C-4, por lo que se puede viajar desde estaciones como Atocha, Sol, Nuevos Ministerios o Chamartín sin utilizar el coche. Otra posibilidad son los autobuses interurbanos. Desde Plaza de Castilla salen varias líneas que comunican Madrid con el municipio, entre ellas la 721 y la 722.
Una opción especialmente cómoda para pasar el día fuera de la capital y encontrarse, a pocos kilómetros, con historia visigoda, arquitectura gótica, naturaleza y hasta escenarios que un día sirvieron de plató cinematográfico así como unas fiestas patronales, que arrancan mañana mismo.