Madrid
Ayuso

La infancia de Ayuso en Madrid: «Me gustaba pasar grandes temporadas con mis abuelos. Antes los niños eran más educados por todos»

Isabel Díaz Ayuso, de 47 años, nació en Madrid y pasó su infancia en el barrio de Chamberí, donde vivía con sus padres. Estudió en un colegio concertado religioso y, cuando llegaban las vacaciones, solía marcharse a Sotillo de la Adrada, un municipio de Ávila en el que residían sus abuelos maternos. Son algunos de los recuerdos que la presidenta de la Comunidad de Madrid ha compartido al hablar de sus primeros años, una etapa de la que recuerda especialmente las temporadas en el pueblo y las tardes jugando en las calles de la capital.

La dirigente popular abordó estos asuntos durante una conversación con la periodista Marta Barroso en la Fundación Universitaria San Pablo CEU. Allí habló de su familia y de cómo recuerda la educación de aquellos años. «Me gustaba pasar grandes temporadas con mis abuelos. Antes los niños eran más educados por todos: por tíos, abuelos, vecinos…», explicó. También se detuvo en la relación que mantenía con sus padres, cuyas personalidades, según contó, eran bastante diferentes.

La infancia de Isabel Díaz Ayuso en el barrio de Chamberí

Ayuso creció en una familia de clase media y recuerda una infancia sin grandes lujos. Durante la entrevista explicó que pasaba tiempo jugando en la calle, algo que entonces formaba parte de la rutina de muchos niños madrileños. «Jugábamos en el asfalto y éramos felices», señaló al describir aquella etapa, cuando vivía en Chamberí y acudía a un colegio concertado religioso. Su recuerdo del barrio está relacionado principalmente con esa vida cotidiana, anterior a sus estudios superiores y a su posterior entrada en política. Al hablar de la situación económica familiar, la presidenta aseguró que había crecido con lo necesario, sin demasiadas comodidades. «Tuve lo justo. Una educación de barrio y veranos en el pueblo, pero nunca dejé de buscar mi independencia», afirmó. Durante el curso permanecía en Madrid, aunque una parte importante de sus vacaciones transcurría fuera de la ciudad y esos veranos en Ávila, que compartía con sus abuelos, ocuparon buena parte de sus recuerdos durante la conversación.

Los veranos de Ayuso con sus abuelos en Sotillo de la Adrada

Sotillo de la Adrada, en la provincia de Ávila, era el lugar al que Ayuso acudía para pasar largas temporadas con sus abuelos maternos. No eran visitas de apenas unos días, según explicó, sino periodos en los que convivía con ellos y compartía su rutina. Al recordar esas vacaciones, mencionó que entonces otros miembros de la familia y personas del entorno también participaban en la educación de los menores. Es a esa experiencia a la que se refiere cuando asegura que antes los niños eran educados por tíos, abuelos y vecinos. Durante la entrevista también habló de su abuelo, a quien describió como una persona con interés por viajar y conocer cosas nuevas. «Viajaba muchísimo, era muy culto y tenía muchas inquietudes», recordó. La presidenta hizo referencia a esa convivencia al explicar qué personas habían estado presentes durante su niñez. Sus palabras reflejan la importancia que tuvieron aquellas estancias familiares en su experiencia personal, y cómo todavía recuerda la manera en la que ella fue educada.

La relación con sus padres y las diferencias entre ambos

Ayuso también se refirió a sus padres y como se relacionaba con cada uno. Aseguró que mantenía una buena relación familiar, aunque reconoció que tenía más facilidad para hablar con su madre. De su padre recordó que era una persona reservada, con dificultades para expresar sus sentimientos. «La relación con mis padres era muy buena. Más con mi madre porque mi padre tenía un carácter complicado, le costaba mucho expresar sus sentimientos», explicó durante la conversación. Según relató, su padre había pasado parte de la infancia en un internado y posteriormente se trasladó a Madrid. Ayuso relacionó aquellas circunstancias con su carácter y con la forma de afrontar las responsabilidades. «En aquellos años, en algunas partes de España, los niños se tenían que hacer adultos pronto»m señaló.

También recordó que concedía mucha importancia a cumplir con las obligaciones económicas y al respeto hacia los demás, aunque insistió en que podía resultar una persona difícil por su manera de ser. Con su madre, en cambio, encontraba más facilidad para compartir asuntos personales. «Tenía más confianza para confesar mis sueños, mis aspiraciones, mis caídas», afirmó. También explicó que considera haber heredado de ella una actitud más serena ante determinadas situaciones. «He heredado quizás la templanza, para no ser de grandes pasiones», señaló al referirse a esa característica.

La conversación permitió conocer algunos recuerdos familiares de la presidenta madrileña, desde sus años de colegio en Chamberí hasta las vacaciones en Ávila. Ayuso habló de las costumbres de su infancia y de la relación que mantenía con sus familiares, especialmente con sus abuelos, mostrando su lado más humano, recordando su infancia y no centrándose únicamente en su actividad política actual.