UN ANIVERSARIO ESPECIAL

Una década de complicidad: dos fotografías oficiales y recuerdos de la última gran boda royal entre los Windsor

Los duques de Cambridge celebran diez años de matrimonio en medio de una importante crisis para la institución

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Los duques de Cambridge celebran hoy su décimo aniversario de boda. Parece que fuera ayer cuando Kate Middleton y el príncipe Guillermo se dieran el ‘sí, quiero’ ante casi dos mil invitados en la Abadía de Westminster, engalanada para la ocasión. La suya fue la última gran boda real, ya que el resto de enlaces de la familia han tenido lugar o bien en San Jorge o bien de forma privada.

Han pasado diez años desde la boda de los Cambridge / Gtres

Con motivo de esta especial ocasión y, a pesar de las complicadas circunstancias que la familia vive en los últimos tiempos, la pareja ha querido compartir con el mundo unas entrañables imágenes para celebrar sus diez años de matrimonio. Unas fotografías que se han publicado en el perfil oficial de Kensington. Las instantáneas fueron realizadas durante el fin de semana en los jardines de la residencia londinense de los Duques por el fotógrafo Chris Floyd, que ha declarado que se siente muy afortunado por haber sido escogido por la pareja.

Unas fotografías que reflejan la complicidad y felicidad del matrimonio una década después de su enlace y a pesar de las difíciles circunstancias a las que se ha tenido que enfrentar en los últimos tiempos. Aunque no cabe duda de que es Carlos de Inglaterra el heredero a La Corona, son muchos los que ven en los Cambridge al futuro de la monarquía, gracias a su actitud de compromiso y a la imagen que proyectan.

Los detalles del enlace más relevante de las últimas décadas

Hace algunos días, la cadena ITV emitió un documental para repasar algunos de los detalles de este importante acontecimiento. Un programa en el que se revelaron cuestiones hasta ahora desconocidas de una jornada que ha marcado la historia de la monarquía británica. Y es que, una década después y varios escándalos de por medio, los duques de Cambridge se han convertido en uno de los baluartes más sólidos de la institución, sobre todo Kate Middleton. La esposa del príncipe Guillermo que, al principio no contaba con toda la aprobación de la familia, ha sabido hacerse hueco entre los Windsor, hasta el punto de incluso llegar a ser una de las más populares.

Diez años después de una de las jornadas más importantes de la historia reciente de la Corona, recordamos algunos detalles del enlace, muchos de ellos conocidos, pero otros insólitos.

Una boda multitudinaria

Fueron más de mil novecientos invitados los que se concentraron en la Abadía de Westminster, decorada magistralmente para la ocasión. A diferencia de su padre, Carlos de Inglaterra, el príncipe Guillermo eligió este significativo templo con una importante tradición entre los Windsor. Además de celebrities, miembros de la realeza y personajes destacados, Kate Middleton quiso invitar a varias personas de su comunidad local, como el tabernero, los carniceros e incluso el cartero.

Kate Middleton
La Abadía de Westminster, engalanada para la ocasión / Gtres

Nuevos títulos

A las 8 de la mañana de ese día, la reina Isabel ll dio a la pareja sus nuevos títulos . En ese momento, Kate Middleton se convirtió en la duquesa de Cambridge, condesa de Strathearn y baronesa Carrickfergus.

Uniformes a medida

Los uniformes que utilizaron tanto Guillermo como Harry -su padrino- se hicieron a medida para la ocasión en materiales absorbentes para evitar el sudor.

Cumpliendo con la tradición

Kate Middleton cumplió con la tradición que siguen las novias en sus bodas: «algo viejo»  el encaje de su vestido;  «algo nuevo»  los pendientes de diamantes de sus padres; «algo prestado» la tiara de la monarca y «algo azul», una cinta cosida dentro de su vestido.

Los anillos

El príncipe Guillermo prefirió no llevar anillo, mientras que el de Kate Middleton estaba hecho de oro galés de 18 quilates, regalo de la reina Isabel ll.

El permiso de la Reina

Tal como indica laLey de matrimonios reales de 1772, el hijo mayor de Carlos de Inglaterra y Kate tuvieron que pedirle permiso a la monarca para casarse.

Kate Middleton
Los Duques necesitaron el permiso de la reina Isabel / Gtres

Un look natural

Kate Middleton rompió con los estereotipos que indican que las novias reales deben llevar el pelo recogido y prefirió lucir su melena al natural. Además, ella misma se maquilló, igual que suele hacerlo la reina Isabel salvo contadas ocasiones.

Un guiño a Carole Middleton

La novia quiso tener presente a su madre y por eso, las damas de honor y los pajes llevaban coronas de flores inspiradas en la boda de Carole Middleton.

Una noche tensa

Guillermo confesó que apenas pudo dormir una hora la noche antes de su enlace.

Pippa, la otra gran protagonista

La hermana de la novia logró acaparar gran parte de la atención y se convirtió en el objetivo de las cámaras a su llegada a Westminster. No fue lo único que hizo Pippa, sino que también se ocupó personalmente de confirmar la asistencia de algunos de los invitados de su comunidad.

Kate Middleton
Pippa Middleton se convirtió en la inesperada protagonista del enlace / Gtres

Un fallo de protocolo

Recientemente ha trascendido que los padres de Kate Middleton se enteraron del compromiso antes que la Familia Real. Carole y Michael Middleton mantuvieron la noticia en secreto hasta que se hizo oficial.

Middleton
Carole y Michael Middleton tras anunciarse el compromiso / Gtres

La cuestión de la seguridad

Aunque en su momento no se hizo público, parece ser que Scotland Yard llevó a cabo varias redadas en Londres y detuvo a 20 personas en los días previos a la boda. El excomandante de la policía metropolitana confirmó que el día de la boda «teníamos una zona de seguridad alrededor del hotel The Goring», sin embargo, «alguien en un coche atravesó la zona de seguridad, se acercó al The Goring, justo a la vuelta de la esquina, se bajó del coche y se fue. Se perdió entre la multitud». Un incidente que podría haber supuesto un grave problema: «estaba tan cerca de la entrada y la salida de The Goring, que podríamos no ser capaces de sacar a Kate y su grupo a tiempo. Faltaban 15 o 20 minutos para la salida. Se podía cortar la tensión con un cuchillo mientras intentábamos resolver el problema». Por suerte llegaron los agentes de explosivos y comprobaron que no había riesgos.

Fiona Cairns fue la encargada de la tarta / Gtres

La tarta

La pastelera Fiona Cairns ha contado que la tarta fue una creación muy exigente. Fue Kate la que dio las instrucciones para su estética e incluso aportó un trozo de tela de su vestido para que fuera a juego. Fiona ha confesado que pasó incluso noches sin dormir y que cuando llegó la semana de la boda, las furgonetas transportaron partes de la tarta en 40 cajas desde la fábrica hasta el Palacio de Buckingham. El pastel era tan grande que incluso moverla de una habitación a otra era un desafío.  «Cuando la reina vino a vernos, el pastel no estaba completamente terminado, recuerdo que dijo: ‘He oído que habéis estado desmontando mi casa’, y yo le dije: «Bueno, tuvimos que quitar una puerta de la habitación de abajo para que pasara el carro con el pastel».

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