'EL HORMIGUERO'

De huir de una guerra a estrella internacional: el pasado que marcó a Hovik Keuchkerian

Hovik Keuchkerian visita 'El Hormiguero' para presentar su espectáculo 'Grito'

Nacido en Beirut y criado en Alpedrete tras huir de la guerra, fue campeón de España de boxeo

La carrera de Keuchkerian despegó con títulos como 'La casa de papel'

Hovik Keuchkerian en 'El Hormiguero'. (Foto: Gtres)
Hovik Keuchkerian en 'El Hormiguero'. (Foto: Gtres)
Marta Menéndez
  • Marta Menéndez
  • Televisión, moda y corazón. Periodista de vocación y comunicadora de formación, me he movido entre estudios de radio, redacciones digitales y bastidores de redes sociales. He narrado la actualidad en la 'Cadena SER', seguido la pista a las nuevas tendencias en 'El Independiente' y escrito sobre lifestyle y empresas en la 'Revista Capital'. En 'Diez Minutos', combiné redacción y estrategia digital como Community Manager. Ahora escribo en LOOK, donde cubro actualidad televisiva, moda, celebrities y realeza.
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Esta noche, El Hormiguero recibe a uno de los intérpretes más magnéticos y singulares del panorama audiovisual: Hovik Keuchkerian. El actor, escritor y ex boxeador visita el programa de Pablo Motos en plena promoción de Grito, su nuevo espectáculo unipersonal, que puede verse en los Teatros Luchana antes de iniciar gira por distintas ciudades españolas. Una entrevista que promete intensidad, confesiones y un repaso a una vida marcada por el exilio, la superación y la reinvención constante.

Nacido en Beirut en 1972, hijo de padre armenio y madre navarra, su historia comienza lejos de los focos. Con apenas tres años, su familia huyó de la guerra civil libanesa y se instaló en Alpedrete, un municipio a los pies de la Sierra de Guadarrama que se convertiría en su raíz emocional. Allí creció en una de las primeras urbanizaciones del pueblo, rodeado de campo, silencio y esa sensación de libertad que él mismo ha descrito como «un universo por descubrir». En sus calles de granito y bajo la sombra de la histórica Iglesia Parroquial de Nuestra Señora de la Asunción, forjó una infancia que, asegura, no cambiaría por nada.

Alpedrete no es solo el escenario de sus recuerdos, sino también su refugio actual. Tras vivir en Madrid capital durante años, Keuchkerian decidió regresar al pueblo buscando rutina y calma. Ha contado en más de una ocasión que se levanta al amanecer para caminar por sus calles y que disfruta de una vida sencilla, lejos del ruido mediático. Incluso ha llegado a afirmar que, aunque le tocaran cien millones de euros, seguiría viviendo en su casa modesta y conduciendo el viejo coche familiar. Esa coherencia entre discurso y estilo de vida es una de las claves de su personalidad pública.

Pero antes de consolidarse como actor, Hovik vivió otra vida: la del boxeador profesional. Dos veces campeón de España de los pesos pesados, su carrera deportiva estuvo marcada por la disciplina extrema y la ambición. Sin embargo, tras una dura derrota decidió colgar los guantes. Aquella retirada abrió un vacío emocional profundo. Él mismo ha reconocido que atravesó momentos complicados, con problemas de adicción y una sensación de pérdida de identidad difícil de gestionar. Fue entonces cuando, impulsado en parte por una conversación decisiva con su madre, inició un proceso de transformación personal: dejó la bebida, redujo drásticamente el tabaco, perdió peso y redirigió su energía hacia la creación artística.

Hovik Keuchkerian en los premios Goya. (Foto: Gtres)

Hovik Keuchkerian en los premios Goya. (Foto: Gtres)

Su salto al mundo del espectáculo llegó primero a través de los monólogos y la escritura. Publicó libros como Cartas desde el Palmar y Resiliente, donde ya se intuía su mirada cruda y poética sobre la vida. La interpretación apareció casi como una extensión natural de esa necesidad de contar historias. Series como Hispania, la leyenda le dieron visibilidad, aunque fue la película Alacrán enamorado la que marcó un punto de inflexión, con una nominación al Goya como actor revelación. El reconocimiento masivo llegó después con la serie La casa de papel, donde interpretó a Bogotá, un personaje que lo proyectó internacionalmente. A partir de ahí, su carrera se consolidó con trabajos como Antidisturbios, que le valió el Premio Feroz al mejor actor protagonista, y participaciones en producciones internacionales como Assassin’s Creed.

Ahora, con Grito, vuelve a sus orígenes escénicos: un espectáculo íntimo, directo y visceral que conecta con su trayectoria vital. En esta nueva visita a El Hormiguero, es previsible que Keuchkerian no solo hable de su presente profesional, sino que también abra la puerta a reflexiones sobre el exilio, la identidad armenia, la fama, la disciplina y la fragilidad humana. Porque si algo define a Hovik es esa mezcla de dureza exterior y honestidad descarnada. La entrevista se presenta como una oportunidad para redescubrir al hombre detrás del personaje: el niño que llegó a la sierra madrileña huyendo de una guerra, el campeón que aprendió a perder, el artista que convirtió sus cicatrices en palabras y el vecino de Alpedrete que, pese al éxito global, sigue sintiéndose uno más.

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