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Vietnam anuncia una megaconstrucción que rompe las leyes de la ingeniería: un aeropuerto flotante de 500 hectáreas con capacidad para 1,5 millones de pasajeros

Vietnam está estudiando un proyecto que puede sorprender a muchos, ya que se propuesto el poder tener un aeropuerto flotante, es decir, que estaría completamente construido sobre el mar, en una zona costera donde hasta ahora no existe nada parecido. No es una idea que se ha decidido del todo todavía, pero ya está encima de la mesa del Gobierno vietnamita.

La propuesta para hacer este aeropuerto flotante en Vietnam aparece en un documento oficial que revisa todo el sistema aeroportuario del país para los próximos años. Y, entre ampliaciones y mejoras, hay un nombre que destaca por encima del resto y que es el de Van Phong, algo que no es casual ya que no se plantea un aeropuerto más sino que la idea pasa por crear esa infraestructura sobre el agua, algo que, aunque ya se ha hecho en otros países, sigue siendo complejo, caro y lleno de incógnitas de modo que habrá que esperar a cómo se desarrolla el proyecto y si finalmente se considera viable para que se lleve a cabo su construcción.

Vietnam prepara la construcción de un aeropuerto flotante

El futuro aeropuerto se ubicaría en la comuna de Van Thang, dentro de la provincia de Khanh Hoa, a unos 65 kilómetros de Nha Trang. Es una zona de costa abierta, con margen para crecer, pero también con las complicaciones propias del entorno marítimo.

El dato que más llama la atención es el tamaño. Se habla de unas 497 hectáreas, prácticamente 500. Y todo, según el planteamiento inicial, sobre el agua de modo que ya genera algunas dudas, si bien no  es lo mismo construir en tierra firme que hacerlo sobre una base marina, donde el terreno no es estable y donde cada decisión técnica tiene más consecuencias, además de ser algo más complicado a la hora de su propia construcción.

Cuánta gente podría mover y en qué plazos

El proyecto no nace sin embargo, como un gran aeropuerto internacional desde el primer día. La idea que se ha planteado es ir paso a paso e ir ampliando poco a poco hasta que se pueda llegar a completar el plan que se ha diseñado. De este modo, la capacidad inicial rondaría los 1,5 millones de pasajeros al año en 2030 y luego a largo plazo, la previsión es crecer hasta los 2,5 millones en 2050. Es decir, no se trata de una infraestructura pensada sólo para ahora, sino con una mirada bastante más amplia.

En cuanto al dinero, la inversión estimada se sitúa en torno a los 9,2 billones dongs vietnamitas, equivalente a casi 330 millones de euros. Una cifra importante, aunque sin llegar a los niveles de otros proyectos similares en el mundo.

No es el único cambio que plantea Vietnam

Este aeropuerto no aparece de forma aislada. Forma parte de una revisión completa del sistema aeroportuario nacional, con horizonte en 2030 y proyección hasta 2050. Dentro de ese plan también se estudia añadir otro aeropuerto, Mang Den, y mejorar el de Quang Tri. Es decir, hay una estrategia detrás, no es solo una obra puntual. La idea es adaptar la red aérea del país a lo que viene con más tráfico, más conexiones y, en general, una infraestructura que no se quede corta en pocos años.

Otros países ya tienen este tipo de aeropuerto

Aunque suene llamativo, Vietnam no sería el primero en intentar algo así. Ya hay ejemplos en otros países donde el mar dejó de ser un problema para convertirse en una solución. El caso más conocido es el Aeropuerto Internacional de Kansai, en Japón. Allí se construyó una isla artificial entera para levantar el aeropuerto, en un proyecto que arrancó en los años 80.

Lo complicado no fue sólo construirlo, sino mantenerlo estable. El suelo marino, formado por arcilla, generó problemas de asentamiento desde el principio, lo que obligó a aplicar soluciones técnicas bastante avanzadas.

También existen otros ejemplos como el Aeropuerto Internacional de Incheon o el Aeropuerto Internacional Hamad, que siguen una lógica parecida: ganar terreno al mar para levantar infraestructuras clave.

Un proyecto que todavía tiene muchas preguntas

En el caso de Vietnam, todo está aún en fase de propuesta. Falta que el Gobierno dé el visto bueno definitivo y que el proyecto pase de los papeles a algo más concreto pero es ahí donde aparecen las incógnitas. Porque construir sobre el agua no es solo cuestión de dinero. También implica asumir riesgos, prever fenómenos naturales y garantizar que la estructura aguante durante décadas.

Al mismo tiempo, este tipo de proyectos permite aprovechar zonas donde, de otra forma, sería difícil construir. Es un equilibrio complicado pero de momento, el aeropuerto de Van Phong es una idea que está empezando a tomar forma. Si finalmente se aprueba, Vietnam entrará en un terreno donde pocos países se han atrevido a dar el paso. Y si no, quedará como uno de esos proyectos que, durante un tiempo, hicieron pensar que todo era posible.