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REINO UNIDO

Starmer, perseguido por el escándalo de las bandas de paquistaníes violadores de niñas que Reino Unido ocultó

En algunos expedientes policiales de las atroces violaciones se llegó a tachar la palabra "paquistaní" por temor a revueltas raciales

  • María Ruiz
  • Portadista. Especialista en 'breaking news' y noticias de nacional e internacional. Nací al periodismo en Abc, ayudé a fundar La Razón y viví en Las Provincias.

Keir Starmer puede estar viviendo sus últimas horas o días como primer ministro británico. Siga lo que siga en el cargo, sabe que la sombra de un escándalo le ha perseguido en Downing Street como le persiguió en la Fiscalía: el de las bandas de paquistaníes que violaron masivamente a niñas, principalmente británicas blancas, desde principios de los años 2000 y que Reino Unido ocultó por temor a revueltas raciales. En algunos expedientes policiales se llegó a tachar adrede la palabra «paquistaní».

Starmer dirigió la Fiscalía General de Inglaterra y Gales entre 2008 y 2013. Fue precisamente en esos años cuando salieron a la luz algunos de los episodios más graves de explotación sexual organizada y aberraciones sexuales masivas contra niñas en Reino Unido: las llamadas grooming gangs, bandas formadas mayoritariamente por hombres de origen paquistaní que abusaron de niñas durante décadas, a veces cometiendo atroces violaciones en grupo. Muchas de esas menores estaban en situación vulnerable. La red operó en ciudades como Rotherham, Rochdale, Oldham y Oxford. Quince años después, el escándalo que ocultó Reino Unido sigue oscureciendo la carrera política de Starmer.

El caso en Rochdale que lo desencadenó todo en 2008

El episodio más citado por los críticos de Starmer se remonta a 2008, cuando una adolescente conocida jurídica y públicamente como Chica A, denunció haber sido agredida sexualmente por varios hombres en la localidad de Rochdale. La Fiscalía de la Corona, bajo la dirección de Starmer, que llevaba unos meses en el cargo, decidió no presentar cargos, alegando «dudas sobre la fiabilidad de la víctima» ante un jurado.

El encubrimiento se mantuvo casi dos años, hasta que en 2011 Nazir Afzal, entonces fiscal jefe para el noroeste de Inglaterra, dio luz al escándalo. El caso se reabrió y en 2012 nueve hombres paquistaníes fueron condenados por explotar sexualmente a hasta 47 menores. Afzal dijo después públicamente que la Fiscalía había fallado a las víctimas en su primera denuncia, y aseguró que Starmer asumió ese fallo.

Algunos de los condenados por abusar de menores en Reino Unido (Policía de West Yorkshire)

Las críticas contra Starmer destacan que, como máximo responsable institucional de la Fiscalía General de Inglaterra, las decisiones policiales de mirar para otro lado y el patrón de conducta de ocultamiento de las violaciones ocurrieron bajo su mando.

Fallos institucionales

Rochdale no fue un caso aislado. Durante el mandato de Starmer al frente de la Fiscalía se destaparon escándalos similares en otras localidades. El más extremo fue Rotherham, donde una investigación posterior estableció que al menos 1.400 niñas fueron víctimas de abuso sexual entre 1997 y 2013. En todos estos casos se repitió un mismo patrón de ocultación: víctimas etiquetadas como «poco fiables» o directamente como «prostitutas», denuncias archivadas y temor policial, judicial y político a ser acusados de racismo si se señalaba el origen étnico de los agresores, informó The Guardian.

Sólo al final de su mandato en la Fiscalía, en 2013, Stermer impulsó un cambio en las directrices de la institución para casos de explotación sexual infantil, con el objetivo declarado de «combatir los estereotipos» que silenciaban a las víctimas. Ese mismo año se registró el número más alto de la historia de procesamientos por abuso sexual infantil, recuerda la The Guardian.

Keir Starmer. (Ep)

Elon Musk hace estallar el escándalo en 2025

El asunto permaneció en la penumbra hasta enero de 2025, cuando Elon Musk lo convirtió en un tema de primer orden político al acusar a Keir Starmer, ya como primer ministro, de haber sido «profundamente cómplice» de las violaciones masivas durante su etapa al frente de la Fiscalía.

Al magnate se sumaron políticos británicos que describieron el escándalo como «posiblemente el mayor crimen de motivación racial de la Gran Bretaña moderna». Supervivientes y sus defensores llevaban años reclamando una investigación nacional en profundidad, algo que el Gobierno de Starmer había rechazado inicialmente, remitiéndose a una investigación independiente ya existente que se cerró en 2022.

Pero estas presiones surtieron efecto: el año pasado el Gobierno encargó una auditoría nacional sobre la red paquistaní de violaciones y explotación sexual infantil organizada. El informe concluyó que la etnia de los agresores sexuales había sido sistemáticamente «evitada» por las instituciones por miedo a la polémica racial, y documentó casos en los que la palabra «paquistaní» había sido literalmente tachada de los expedientes policiales.

El 14 de junio de 2025, Starmer anunció que el Gobierno pondría en marcha una investigación nacional. Sus críticos señalaron que era un giro forzado tras meses de resistencia; el propio Starmer defendió la decisión como «política práctica y de sentido común» tras «leer cada palabra» del informe.

La investigación comenzó formalmente a operar el 13 de abril de 2026. Está previsto que dure hasta tres años, con un presupuesto de 65 millones de libras, y examinará explícitamente el papel de la etnia, la religión y la cultura tanto de víctimas como de agresores.