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INTELIGENCIA ARTIFICIAL

La decisión de Trump sobre la inteligencia artificial que sorprende a la industria

La orden ejecutiva establece un marco de supervisión voluntaria y limitado para la inteligencia artificial

  • Marta Torres
  • Corresponsal internacional. He escrito en La Razón, El Mundo, Wall Street Journal Edición Américas.

El presidente de EEUU Donald Trump ha firmado una orden ejecutiva sobre inteligencia artificial (IA) tras suavizar su plan inicialDonald Trump ha firmado una orden ejecutiva sobre inteligencia artificial que establece un nuevo marco de supervisión en materia de ciberseguridad, aunque finalmente con un enfoque más limitado del que la Casa Blanca había contemplado en su propuesta inicial.

La decisión se ha producido tras semanas de ajustes internos, debates entre asesores y tensiones dentro de la administración Trump sobre el nivel de control que debía aplicarse a una tecnología considerada estratégica en la competencia global con China.

Una firma discreta tras meses de debate interno

Según fuentes de la Casa Blanca, Trump firmó la orden de forma privada este martes, después de participar en una reunión de alto nivel el día anterior en la que se ultimaron los detalles del texto.

El anuncio contrasta con otros movimientos presidenciales en materia tecnológica, ya que en esta ocasión no hubo una presentación pública ni un evento con grandes ejecutivos del sector, pese a la relevancia de la decisión.

Menos control que el plan original

La orden ejecutiva tiene como objetivo abordar los riesgos de ciberseguridad asociados al desarrollo de sistemas avanzados de inteligencia artificial, especialmente en infraestructuras críticas, sistemas financieros y redes gubernamentales.

Sin embargo, el texto final reduce significativamente el alcance del borrador inicial, que contemplaba una supervisión más estricta y plazos más amplios para la revisión de nuevos modelos de IA.

El plan inicial preveía una revisión voluntaria de hasta 90 días antes del lanzamiento de nuevos sistemas, pero la versión finalmente aprobada reduce ese plazo a 30 días.

Revisión voluntaria y cooperación con la industria

La medida mantiene el carácter voluntario de la revisión gubernamental de modelos de inteligencia artificial, lo que ha sido interpretado como una concesión a las grandes empresas tecnológicas.

Según la orden, las compañías podrán enviar sus modelos avanzados a revisión previa por parte de la administración Trump, que evaluará posibles riesgos antes de su lanzamiento público.

El objetivo es identificar vulnerabilidades relacionadas con ciberseguridad, especialmente en sistemas críticos que podrían ser afectados por herramientas de IA de nueva generación.

Un sistema de vigilancia coordinado entre agencias

La orden también establece la creación de un mecanismo de evaluación clasificada para analizar el impacto de los modelos avanzados de inteligencia artificial en la seguridad nacional.

Este sistema estará coordinado por la Agencia de Seguridad Nacional (NSA), en colaboración con la Agencia de Ciberseguridad y Seguridad de Infraestructuras (CISA), el Pentágono y la Casa Blanca.

El objetivo será determinar qué modelos requieren un seguimiento más detallado y cómo anticipar posibles amenazas derivadas de su uso.

Un «centro de intercambio» con la industria tecnológica

La orden también contempla la creación de un “centro de intercambio de ciberseguridad”, impulsado por el Departamento del Tesoro, que trabajará junto a empresas tecnológicas y operadores de infraestructuras críticas.

Este mecanismo permitirá compartir información sobre vulnerabilidades detectadas en modelos de inteligencia artificial y posibles riesgos para sistemas financieros y de seguridad nacional.

Presión interna y cambios de última hora

El texto final es el resultado de varias modificaciones respecto al borrador inicial, que había sido preparado para su firma en mayo.

Sin embargo, la Casa Blanca decidió frenar su aprobación en el último momento tras advertencias internas de que una regulación más estricta podría ralentizar la innovación y perjudicar la competitividad de Estados Unidos frente a China.

Fuentes citadas por medios estadounidenses apuntan a que distintos asesores intervinieron para rebajar el nivel de exigencia del documento y adaptarlo a una estrategia más flexible.

Debate sobre el ritmo de la regulación

La decisión ha reavivado el debate sobre la velocidad con la que el Gobierno estadounidense debe regular el desarrollo de la inteligencia artificial.

Mientras algunos expertos consideran insuficiente el sistema de revisión voluntaria, otros lo ven como un equilibrio necesario entre innovación tecnológica y control de riesgos.

Las críticas apuntan a que la ausencia de obligaciones estrictas podría limitar la capacidad de las agencias federales para anticipar amenazas emergentes.

La estrategia de Trump en inteligencia artificial

La firma de esta orden ejecutiva se enmarca en la estrategia más amplia de la Administración Trump para consolidar el liderazgo de Estados Unidos en inteligencia artificial.

El enfoque de la administración Trump busca reforzar la cooperación con el sector privado y evitar una regulación excesivamente rígida que pueda frenar el desarrollo tecnológico.

Con esta decisión, la Casa Blanca intenta equilibrar dos objetivos: mantener la ventaja competitiva frente a China y, al mismo tiempo, reforzar la seguridad de las infraestructuras críticas del país.