Los perros antitanque soviéticos de la Segunda Guerra Mundial
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En 1941, las tropas alemanas tomaban posiciones en Rusia con la intención de dirigir su conquista de Europa hasta Moscú durante la Segunda Guerra Mundial. Los generales de la URSS, comenzaron a vivir una situación desesperada e ingeniaron un sistema para combatir a las tropas alemanas desde cualquier lugar.
Fue aquí cuando surgieron los perros antitanque soviéticos, también conocidos como perros-kamikaze que llegaron a ser una gran amenaza para los tanques alemanes en los primeros años de contienda.
Poco importaba que las mascotas más utilizadas del mundo fueran entrenados para combatir al peor enemigo posible. Por cruel que pudiera parecer, fue una solución desesperada de los soviéticos que muchas veces se les volvió en su contra.
Primera batalla desastrosa
Las tropas soviéticas se dieron cuenta que las ametralladoras de los tanques alemanes durante la Segunda Guerra Mundial no podían virar tan abajo como para disparar contra los perros.
Por esto, se entrenaron a muchos canes para que metieran debajo de los tanques alemanes e hicieran explotar una bomba y destruir así a los tanques del enemigo.
Fue en 1939 cuando aparecieron por primera vez en el Ejército Rojo, pero no se probaron hasta que los alemanes se encontraban muy cerca de Moscú.
El primer batallón estuvo compuesto por 212 perros y 199 adiestradores que se desplegaron cerca de Moscú. Este ataque resultó un auténtico desastre para los rusos ya que su propia infantería no les cubrió, por lo que los alemanes lograban disparar con facilidad a los perros desde posiciones ventajosas.
Además, se dieron cuenta que los perros habían sido entrenados con el diesel de los tanques soviéticos, por lo que iban al olor reconocible, y que los vehículos de combate alemanes funcionaban con gasolina.
Victorias importantes
A pesar de este primer desastre, el ejército soviético no desistió en su empeño de utilizar perros para contrarrestar a los tanques alemanes. En el año 1942 eran ya 2.000 perros los que había en el frente y participaron en varias batallas decisivas para la guerra.
Los nazis llegaron muy cerca de Taganrog y lo único que se interpuso entre ellos y el puesto de mando soviético fue un batallón de valientes perros que consiguieron lanzar un ataque simultáneo contra los alemanes. 56 perros destruyeron gran parte de la carga alemana que se vio obligada a retroceder y abandonar la batalla.
En Leningrado también fueron muy importantes ya que se colaron por el alambre de espino para destruir unos cuantos búnkeres y munición enemiga.
A partir de 1943, cuando el signo de la Segunda Guerra Mundial ya había cambiado, el Ejército Rojo dejó de utilizar perros en sus ofensivas porque habían recibido material antitanques de los aliados.
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