Historia
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Nadie en el siglo XVI se atrevía a desafiarla: la historia de Grace O’Malley, la pirata que gobernó los puertos del oeste de Irlanda con puño de hierro

  • Janire Manzanas
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Grace O’Malley (1530–1603) fue la líder de un clan y navegante irlandesa que ganó notoriedad como pirata durante el reinado de Elizabeth I, en un periodo en el que la corona inglesa trataba de extender su control sobre Irlanda. Sus acciones en el mar y su carácter desafiante la convirtieron en una figura legendaria del folclore irlandés, aunque en los relatos históricos más oficiales ha tendido a ocupar un lugar secundario.

Aunque Grace O’Malley había prometido entregar sus barcos y fuerzas a la reina a cambio de protección para ella y su familia, parece que no cumplió plenamente ese acuerdo (o al menos no en los términos esperados) durante la Guerra de los Nueve Años (1593-1603), el conflicto que enfrentó a Inglaterra con las fuerzas irlandesas lideradas por Hugh O’Neill, conde de Tyrone, y Hugh Roe O’Donnell, señor de Tyrconnell, en oposición al dominio inglés en Irlanda.

La fascinante historia de Grace O’Malley

Los primeros años de la vida de Grace O’Malley, anteriores a su primer matrimonio, se conocen en gran medida a través de relatos populares, ya que los historiadores irlandeses de la época apenas la documentaron. En la Irlanda gaélica, el sistema legal conocido como «leyes Brehon» reconocía a las mujeres una posición relativamente más igualitaria en comparación con otras naciones europeas, considerándolas en muchos aspectos como compañeras de sus maridos y no como propiedad. Sin embargo, seguían existiendo normas sociales y expectativas de conducta que delimitaban su papel en la sociedad, pero Grace O’Malley desafió muchas de esas convenciones.

Tras la muerte de su primer esposo, Grace O’Malley regresó junto a sus hijos a las tierras familiares y se estableció en Clare Island. Es probable que allí mandara construir o, al menos, reforzara la casa-torre conocida hoy como el castillo de Granuaile, que terminó convirtiéndose en una de las tres principales fortificaciones que mantuvo a lo largo de su vida. Los hombres que habían servido a su marido, Donal, la siguieron hasta su nuevo asentamiento y le juraron lealtad, lo que refleja que ya había consolidado su autoridad como líder capaz de recompensar la fidelidad.

Grace O’Malley disponía de varios barcos que utilizaba tanto para el comercio como para la recaudación de tributos a otras embarcaciones que navegaban por sus aguas, una práctica que le valió el sobrenombre de «reina pirata». Para entonces, tras la muerte de su padre, había asumido plenamente el liderazgo del clan O’Malley, incluyendo el control de los peajes marítimos en su territorio. Según la tradición, rescató a un marinero náufrago cuyo nombre no ha quedado registrado, con quien habría mantenido una breve relación.

Sin embargo, el hombre fue asesinado posteriormente por el clan MacMahon de Blacksod Bay. En respuesta, Grace O’Malley habría perseguido a los responsables y atacado su fortaleza en el castillo de Doona, acabando con los que encontró allí. Este episodio contribuyó a forjar el apodo de «la dama oscura de Doona» y reforzó su fama como una líder temida y respetada.

Entre 1566 y 1567, Grace O’Malley contrajo matrimonio con Richard Burke, conocido como «Richard el Hierro» por las herrerías que tenía, un influyente terrateniente y jefe de clan que heredaría extensas propiedades del linaje MacWilliam. Fruto de esta unión nació su hijo Tibbot, conocido como «Toby el del barco», debido a que habría venido al mundo a bordo de una de las embarcaciones de su madre

Entre 1577 y 1578, el conde de Desmond reforzó su colaboración con los intereses de la reina Elizabeth I y logró capturar y encarcelar a Grace O’Malley en Limerick durante más de un año, antes de trasladarla posteriormente a Dublín, donde continuó bajo custodia.Finalmente fue liberada, probablemente gracias a la intervención de sir John Perrot (1528–1592).

Grace O’Malley regresó a Irlanda esperando que las órdenes de la reina Elizabeth I se cumplieran con rapidez, pero el gobernador Richard Bingham retrasó la liberación de los prisioneros (Tibbot, Murrough y el hermanastro de O’Malley). Convencido de que O’Malley no respetaría los acuerdos, actuó con cautela, y en cierto modo sus sospechas se vieron confirmadas, ya que ella habría facilitado apoyo logístico mediante el préstamo de barcos a los rebeldes irlandeses liderados por Hugh O’Neill cuando estalló la Guerra de los Nueve Años en 1593.

Sin embargo, no existen pruebas concluyentes de que Grace O’Malley participara directamente en el conflicto militar en ninguno de los bandos. De los últimos años de su vida apenas se conservan datos concretos. Se sabe únicamente que en 1595 envió una petición formal en la que protestaba por la presencia de tropas inglesas en sus territorios. Se cree que falleció en 1603 por causas naturales, aunque el lugar exacto de su muerte no está  confirmado. Las fuentes mencionan dos posibles residencias: el castillo de Carraigahowley o su fortaleza en Rockfleet.

En 1979, la biografía original de Anne Chambers sobre esta célebre mujer irlandesa se convirtió en un punto de inflexión que impulsó la recuperación de la figura de Grace O’Malley dentro de la historia política, social y marítima.