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Una comensal de ‘First Dates’, decepcionada con su cita: “Me gustan más altos y grandotes»

Iván, un chico muy religioso y cofrade, no logró conquistar a Nerea, que reaccionó así a su miedo a volar: "Apaga y vámonos"

La reflexión de una comensal de ‘First Dates’: «La monogamia es un invento de hombres con ego frágil»

En First Dates hay citas en las que la química surge en el primer momento y otras en las que, por mucho que uno lo intente, la cosa no termina de arrancar. La de Iván y Nerea fue claramente de las segundas. Iván, un madrileño de 22 años que estudia para ser auxiliar de geriatría, llegó al restaurante de Carlos Sobera con la medalla de su hermandad colgada del cuello y las ideas muy claras. Se definió como un chico «superreligioso, católico y aficionado a los toros» y no dudó en contar cuál es su plan de vida: «Me gustaría casarme, tener dos hijos y un perrito». Buscaba a una chica «guapa, cariñosa, detallista, romántica». La elegida para cenar con él fue Nerea, una zaragozana de 21 años que compagina sus estudios con su trabajo como dependienta y que, aunque no descarta pasar por el altar algún día, ahora mismo prefiere disfrutar, viajar y conocer bien a su pareja.

Las primeras impresiones ya dejaron ver que cada uno iba a vivir una cita muy distinta. A Iván, Nerea le pareció una chica muy guapa y atractiva, algo tímida, y confiaba en que se fuera soltando a lo largo de la cena. Pero lo de ella no era timidez, sino falta de interés. El soltero no entraba en absoluto dentro de su prototipo, y así lo reconoció sin rodeos en sus declaraciones a cámara: «Me gustan más altos y grandotes, que tenga chicha». Aun así, él se esforzó por encontrar puntos en común. Cuando Nerea le habló con entusiasmo de su pasión por viajar, Iván pensó que por fin habían dado con algo que los unía. Le contó que, como amante de la historia y creyente, su destino soñado es Roma. El problema llegó cuando confesó por qué todavía no ha ido: le da miedo volar.

«Apaga y vámonos»

«Lo paso muy mal en el despegue», reconoció Iván, con total sinceridad, sin imaginar la reacción que iba a provocar. «Apaga y vámonos. ¿Cómo vas a tener miedo al avión?», respondió Nerea, que en ese momento terminó de confirmar que no estaban en la misma onda.

Y eso no fue todo. Con la intención de conocerla a fondo, Iván sometió a su cita a un auténtico interrogatorio que tocó todos los temas, incluido el sexual. Ahí fue él quien acabó dejándola sin palabras al contarle una mala experiencia íntima con más detalles de los que Nerea deseaba escuchar.

Una cita en la que cada uno llevaba su propio ritmo y en la que, al menos, Iván se marca con las cosas claras: su media naranja tendrá que compartir su fe, sus planes de futuro y, a poder ser, viajes en tren. Es por eso que al final de la velada cada uno se fue por su lado.