España
Cumbre de la ultraizquierda en Barcelona

Sánchez desprecia a las víctimas del comunismo internacional y lo elogia como «conquista democrática»

Pedro Sánchez es el único líder con quien María Corina Machado no se ha reunido en su gira europea

El presidente de España defiende que está en el lado correcto de la historia

En un escaso puñado de frases, Pedro Sánchez ha resumido este sábado en Barcelona su desprecio a la Transición española, a la Constitución del 78 y a quienes, desde entonces, trabajaron desde La Moncloa para consolidar la democracia. «La democracia no se hereda, se conquista», ha dicho el presidente español. La ha lanzado desde Barcelona, abrazado a lo más granado de los líderes comunistas internacionales, incluido el ex terrorista Gustavo Petro, que fue destacado miembro del terrorismo que pretendió, insistentemente, tumbar la democracia de Colombia, idéntico objetivo que se marcó ETA tras la Transición con sanguinaria crueldad, a base de bombas y tiros en la nuca. Hoy –desde hace casi ocho años–, Sánchez gobierna apuntalado por el terrorista convicto Otegi y coaligado al comunismo patrio que –como Otegi– reniega de la Constitución de 1978 y exige un nuevo «proceso constituyente».

La frase «la democracia no se hereda, se conquista», dicha con esos antecedentes sanchistas y en el marco que la ha lanzado, encierra nítidamente el particular concepto de «democracia» de Sánchez. En clave doméstica, española, reniega del régimen de libertades que se construyó en España y con el que él llegó al poder. En clave nacional e internacional, supone un elogio del concepto «democrático» del comunismo internacional. Todo ello escasos días después de que elogiara la dictadura comunista china sin hacer mención alguna a la vulneración de derechos fundamentales. Lo ha hecho, abrazado a lo más granado de los líderes comunistas internacionales –incluido el ex terrorista Gustavo Petro–

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha respondido a las críticas recibidas sobre la celebración de la cumbre En defensa de la Democracia con los líderes de ultra izquierda iberoamericanos, que ha resultado ser un foro contra las políticas de EEUU, la detención de Nicolás Maduro y la posible intervención en Cuba. Tanto Sánchez como María Corina Machado se han lanzado mensajes contestándose mutuamente este sábado de Barcelona a Madrid. «Sin derecho internacional no hay paz», ha afirmado el socialista tras ser criticado por la Premio Nobel quien ha dejado entender que no considera a Sánchez «un presidente democrático».

«Hay momentos en los que la historia nos pregunta en qué lado estamos. Nosotros, desde Barcelona, respondemos: del lado de quienes saben que la democracia no se hereda, se conquista todos los días», ha declarado Sánchez en su cuenta de X, después de que la líder de la oposición venezolana, María Corina Machado, rechazara reunirse con el presidente español.

Sánchez está tratando de eregirse como líder internacional de la paz, en la línea defendida por el dictador comunista Xi Jinping al situar a España «en el lado correcto de la historia» ante los conflictos internacionales.

Por su parte, la venezolana en su visita a Francia, Países Bajos e Italia, sí ha mantenido reuniones con los primeros ministros. «He estado reunida con tres jefes de Estado de tres posiciones políticas totalmente distintas; todos son democráticos, todos respetan la soberanía popular, los derechos humanos y sus respectivas constituciones», ha señalado en rueda de prensa. «Es muy fácil saber de qué lado está cada uno», ha asegurado, alertando de que algunos poderes están evitando que se celebren elecciones en Venezuela.

Este sábado, mientras la Nobel de la Paz está en Madrid para recibir la Medalla Internacional por parte de la Comunidad presidida por Isabel Ayuso, Sánchez ha situado a la capital condal en el epicentro del socialismo internacional. Desde ahí, se ha erigido como un defensor del Estado de Derecho y la democracia, defendiendo que «sin derecho internacional no hay paz y sin paz no hay progreso. Ese es nuestro bando. Esa es nuestra lucha. Y vamos a ganarla», ha concluido, insistiendo en la importancia que juegan las redes sociales.

El presidente del Gobierno ha alertado de que «los algoritmos premian el odio» y ha exigido que el «poder tecnológico» quede sometido al «control democrático», una fórmula eufemística para el control político de los contenidos digitales. Unas declaraciones llamativas si se tiene en cuenta que, gracias a las redes sociales, la oposición venezolana ha podido divulgar masivamente sus mensajes, denunciar abusos y poder coordinar su estrategia.

En este contexto hay que entender que Sánchez condenó la intervención de EEUU en Venezuela, tildándola de «intervencionismo extranjero». Lo mismo que el resto de líderes que ha concentrado en Barcelona, como la mexicana Claudia Sheinbaum, el colombiano Gustavo Petro o el brasileño Lula da Silva.

Con este último, Sánchez se ha volcado en halagos: «Hay personas que llevan en la voz la historia de un continente. @LulaOficial es una de ellas. En un mundo que duda y se fragmenta, España y Brasil abrimos una nueva etapa convencidos de que nuestros países tienen algo que el mundo necesita: la fuerza de tender puentes donde otros levantan muros», ha manifestado en otro mensaje en redes.