España
CRISIS FERROVIARIA

Renfe contrata después de sus negligencias mortales a psicólogos para sus maquinistas por temor a una oleada de bajas tras Urda

Los sindicatos denuncian que los profesionales siguen asumiendo los riesgos de una red ferroviaria cuestionada

La tragedia ferroviaria de Urda ha vuelto a sacudir un sector que todavía no se había recuperado del accidente de Adamuz. El miedo ya no viaja únicamente en los vagones. También se ha instalado en las cabinas de quienes cada día tienen que ponerse a los mandos de un tren y confiar en que los sistemas de seguridad respondan.

En este clima de incertidumbre, Renfe está contactando con maquinistas, según la llamada a la que ha tenido acceso OKDIARIO. La operadora ha puesto en marcha un servicio de apoyo psicológico que contacta directamente con sus trabajadores para interesarse por cómo se encuentran después de lo sucedido.

«Te llamo dentro del servicio de apoyo psicológico que ha puesto en marcha Renfe para saber cómo os encontráis después de lo sucedido», explica la trabajadora del equipo de psicología. La compañía no espera a que el maquinista solicite ayuda: es el propio servicio el que toma la iniciativa y llama para conocer su estado emocional.

La interlocutora asegura que la conversación sería «totalmente confidencial» y ofrece acompañamiento ante cualquier necesidad. Una iniciativa que plantea una pregunta incómoda: ¿está la operadora tratando de anticiparse a posibles bajas laborales ante el deterioro emocional de sus trabajadores?

El malestar no es nuevo. El Sindicato Español de Maquinistas Ferroviarios (Semaf) ha exigido medidas para recuperar la seguridad y ha denunciado que los profesionales están asumiendo riesgos derivados del funcionamiento degradado de los sistemas ferroviarios. Tras Urda, el sindicato también ha reclamado endurecer los protocolos de circulación cuando falla la señalización.

Los sindicatos piden más seguridad

UGT y CCOO ya habían exigido mejoras de seguridad tras los accidentes anteriores. Las centrales sindicales alcanzaron en febrero un acuerdo con Transportes que contemplaba más inversión en mantenimiento y nuevas contrataciones. Sin embargo, la nueva tragedia ha vuelto a poner bajo presión la gestión ferroviaria del Gobierno.

El impacto psicológico tampoco puede ignorarse. UGT ha habilitado un servicio gratuito de atención psicológica para trabajadores, víctimas y familiares afectados por Urda.

Mientras el Ministerio de Transportes afronta nuevos interrogantes sobre la seguridad ferroviaria, quienes conducen los trenes siguen reclamando garantías. Porque el problema ya no es únicamente recuperar la confianza de los pasajeros, sino también la de los profesionales responsables de llevarlos a su destino.