España
Ministerio de Sanidad

Mónica García estrena campañas institucionales por casi 9 millones mientras Ceuta y Melilla siguen bajo presión sanitaria

Sanidad incorpora desde 2024 nuevas líneas de publicidad sobre mujer, Atención Primaria, infancia, discapacidad, salud mental, ayudas visuales y universalidad del SNS. El contraste llega mientras Ceuta y Melilla, los dos territorios cuya asistencia sanitaria depende directamente del Ministerio, acumulan carencias estructurales y Ceuta atraviesa una grave crisis asistencial.

Mónica García ha incorporado desde su llegada al Ministerio de Sanidad nuevas líneas de publicidad institucional con presupuestos inicialmente previstos que rondan los 8,8 millones de euros. La cifra adquiere una dimensión política especial en un momento en el que Ceuta atraviesa una grave crisis sanitaria y tanto Ceuta como Melilla arrastran desde hace años problemas de médicos, especialistas y cobertura asistencial en los dos territorios cuya sanidad depende directamente del Estado a través de INGESA.

El cálculo parte de los planes e informes oficiales de Publicidad y Comunicación Institucional y toma como referencia 2023, anterior a García, para excluir campañas históricas como vacunación, tabaco, VIH o antibióticos y contabilizar solo las nuevas líneas introducidas durante su mandato.

En 2024 aparecieron Salud y Medio Ambiente, con 94.289 euros ejecutados; El valor de la Atención Primaria, con 460.733 euros; y La evidencia científica aplicada a la salud, con otros 527.502 euros. Las tres nuevas campañas sumaron alrededor de 1,08 millones de euros efectivos.

En 2025 llegó el mayor salto. Sanidad presupuestó inicialmente 4,5 millones para Promoción de hábitos saludables en la infancia, aunque terminó ejecutando cerca de 1,79 millones. A ello añadió Salud y Mujer, con 450.000 euros presupuestados y alrededor de 440.000 ejecutados.

Para 2026, el Ministerio suma nuevas campañas por otros 2,69 millones: 622.990 euros para discapacidad psicosocial, 150.000 para salud mental infantil y juvenil, un millón para informar sobre ayudas para equipos visuales y 922.990 euros para comunicar la universalidad del Sistema Nacional de Salud.

El resultado es que las nuevas líneas estrenadas por el departamento durante la etapa de García rozan los nueve millones de euros en presupuestos inicialmente previstos. Si se consideran únicamente las campañas ya ejecutadas en 2024 y 2025 y las nuevas previstas en 2026, el volumen supera los seis millones.

El contraste con Ceuta y Melilla

La cuestión cobra relevancia porque Ceuta y Melilla constituyen una excepción dentro del sistema sanitario español. Su asistencia no está transferida a una comunidad autónoma: depende directamente de INGESA y, en última instancia, del Ministerio de Sanidad.

Ambas ciudades han acumulado durante los últimos años denuncias profesionales por dificultades para captar especialistas y cubrir determinadas prestaciones. En Ceuta, la crisis migratoria de este verano ha agravado la situación con miles de asistencias, alertas por gastroenteritis, sarna y tuberculosis y reclamaciones de médicos y enfermeras por falta de refuerzos.

Sanidad ha tenido que movilizar especialistas epidemiológicos, coordinar nuevas medidas preventivas y recurrir incluso a la colaboración de otras comunidades para reforzar determinados recursos.

No existe una relación presupuestaria automática entre ambas partidas: el dinero previsto para publicidad institucional no puede equipararse sin más al gasto sanitario asistencial de INGESA. Pero el contraste político resulta evidente. Mientras el Ministerio mantiene abiertos problemas estructurales en los dos territorios que gestiona directamente, ha desarrollado paralelamente una nueva agenda propia de comunicación institucional valorada inicialmente en cerca de nueve millones de euros.

Mónica García llegó a Sanidad defendiendo la Atención Primaria, la salud pública y el fortalecimiento del SNS. Casi tres años después, su departamento puede exhibir una intensa actividad comunicativa sobre esas prioridades, pero Ceuta y Melilla siguen mostrando precisamente las dificultades de gestión allí donde el Ministerio tiene responsabilidad asistencial directa.

La cuestión ya no es únicamente cuánto comunica Sanidad, sino si la capacidad de comunicar sus políticas está creciendo más rápido que su capacidad para resolver los problemas de la sanidad que administra directamente.