Los floristas plantan al separatismo y dejan Sant Jordi sin rosas amarillas: «Son muy caras de importar»
Rechazo de las asociaciones de floristas de Cataluña a la última ocurrencia ‘indepe’. No repartirán rosas amarillas, en lugar de las tradicionales rojas, en la fiesta de Sant Jordi, como había exigido Òmnium Cultural, uno de los brazos civiles de la causa separatista. ¿La razón? Son caras (las rosas amarillas son de importación) y los floristas quieren salvar la producción propia de rosas rojas.
El presidente del Gremio de floristas de Cataluña, Joan Guillén, ha reconocido a OKDIARIO la «incertidumbre» que la campaña de Òmnium ha provocado entre los productores y mayoristas de flores en la región: «Es un elemento nuevo, nos cambia el escenario y, por lo tanto, nos genera inquietud. La oferta de rosas amarillas en Cataluña no existe y tendríamos que recurrir ir a importación de los mercados centroamericanos o el mercado central holandés en Europa».
Guillén explica que las rosas amarillas dispararían los precios, ya que deben acudir a mercados lejanos para poder satisfacer la pretensión separatista. «Entres los productores nacionales no va a haber prácticamente aceptación de la propuesta de Òmnium, porque los productores nacionales trabajan en rosa roja. La rosa amarilla va a tener que venir de fuera», insiste Guillén.
«No se vendería todas las rosas rojas»
El gremio de floristas de Cataluña insta a rectificar a Òmnium Cultural para que se promueva también la venta de rosas rojas. «El miedo que hay en muchos productores es que se produzca una sustitución y no se venda la producción propia de rosa roja, que es la que tenemos aquí», explica el presidente del gremio.
En el día de Sant Jordi, los productores pueden llegar a manejar una logística de hasta 7 millones de rosas rojas para satisfacer la demanda de esta fiesta popular. Los floristas también le han traslado a la entidad separatista el desacuerdo con su iniciativa: «Nosotros queremos que esta propuesta de Òmnium no sea ninguna animalada y que podamos gestionar la Diada de Sant Jordi como siempre, con una rosa roja, y que el amarillo sea un añadido y ya está».
Ningún beneficio económico
Guillén advierte de que la demanda de rosas amarillas no les va a reportar ningún beneficio económico: «Este añadido económicamente no va a repercutir positivamente en el sector porque logísticamente es más para atender una situación de no pérdida que para generar un beneficio».
En definitiva, la intención de Òmnium Cultural para el día de Sant Jordi en apoyo de los golpistas encarcelados no ha sentado bien en las asociaciones de floristas. El amarillo es el color escogido por los separatistas para pedir la puesta en libertad de los golpistas encarcelados: Jordi Cuixart (presidente de Òmnium Cultural), Jordi Sánchez, Oriol Junqueras y Joaquim Forn.
«Nosotros como floristas esperamos tener un día de Sant Jordi tradicional. Es decir, que la gente quiera muchas rosas rojas, que es nuestra tradición», concluye Joan Guillén.
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