Escándalo en la conferencia de la OMS: España y Dinamarca intentan prohibir los vapers y otros productos sin humo a espaldas de Bruselas
La COP11 del Convenio Marco de la OMS para el Control del Tabaco —que se celebra estos días en Ginebra— ha entrado en una fase de tensión inesperada. Lo que debía ser una reunión con una posición consensuada dentro de la Unión Europea ha derivado en un escenario incierto después de que Dinamarca y España hayan decidido desmarcarse del mandato común y abrir la puerta a prohibiciones y restricciones severas sobre los productos de nicotina sin combustión, como los cigarrillos electrónicos y las bolsitas de nicotina.
Este cambio de rumbo llega apenas unas horas después de que los Estados miembros hubieran acordado defender un enfoque prudente: evitar prohibiciones globales, mantener una regulación diferenciada entre el tabaco combustible tradicional y las alternativas menos dañinas, y prevenir medidas extremas con impacto negativo en la industria, el empleo y el comercio.
Un tratado histórico en un momento de máxima fricción
El Convenio Marco de la OMS, en vigor desde hace dos décadas, es uno de los tratados de Naciones Unidas con mayor adhesión: 183 partes firmantes. En este contexto, cualquier ruptura del bloque europeo tiene un efecto inmediato en la dinámica de negociación. Y eso es exactamente lo que ha ocurrido.
A mitad de semana, tanto Dinamarca como España presentaron de manera unilateral propuestas que permiten avanzar hacia prohibiciones o restricciones muy severas de los productos novedosos de nicotina. Estos documentos comenzaron a circular entre delegaciones y provocaron un rechazo casi inmediato.
Varios países consideran que estas propuestas:
- Son desproporcionadas y no cuentan con análisis socioeconómicos sólidos.
- No demostrarían eficacia frente al comercio ilícito, uno de los problemas más preocupantes para múltiples Estados.
- Contradicen el mandato previo pactado por la Unión Europea justo antes de la COP11.
- Introducen un elemento de opacidad al modificarse posiciones sin informar a todos los socios en tiempo y forma.
El malestar se ha hecho visible: algunas delegaciones europeas acusan a Copenhague y Madrid de actuar sin transparencia y de romper la línea común en un momento clave.
El caso español: un antecedente reciente
Para varios Estados miembros, el movimiento español no sorprende del todo. España ya intentó, mediante Real Decreto, imponer restricciones muy duras sobre los productos sin combustión:
- Prohibición de sabores en vapeadores
- Limitación de la venta online
- Equiparación normativa de las bolsitas de nicotina al tabaco combustible
La propuesta fue frenada por Bruselas, que pidió una justificación sólida o una modificación del texto por considerarlo incompatible con el mercado único y exageradamente restrictivo.
Dinamarca y España, ¿qué buscan?
El giro unilateral parece responder a una visión más dura del control del tabaco, sin hacer distinción entre productos combustibles tradicionales —responsables de la mayor carga de enfermedad y mortalidad— y alternativas que otros países consideran herramientas útiles de reducción de daños.
Pero esta postura no es compartida por el resto del bloque, que teme consecuencias económicas, legales y sanitarias:
- Riesgo de empujar a los consumidores hacia el mercado ilegal
- Pérdida de empleos y cadenas de suministro estratégicas
- Falta de evidencia clara de que las prohibiciones reduzcan el consumo
- Dificultad para mantener la cohesión regulatoria dentro de la UE
Un debate que la OMS no puede ignorar
Todo esto ocurre mientras organizaciones de expertos han alertado estos días de que la caída del tabaquismo en la región se ha estancado —tal y como indica un reciente informe de Procurando Salud Sin Fronteras— y reclaman actualizar las políticas públicas, no endurecerlas sin distinción.
Varios especialistas en reducción de daños sostienen que prohibir productos menos dañinos puede ser contraproducente: congelaría alternativas que ya han demostrado acelerar la caída del tabaquismo en países como Suecia, Islandia o Japón.
La semana decisiva
La COP11 cierra con un clima tenso, con dudas sobre si la UE podrá recuperar una postura unificada o si el movimiento de Dinamarca y España marcará un precedente que complique futuras negociaciones.
Lo que sí está claro es que este episodio ha reabierto un debate de fondo:
¿Debe regularse todo por igual, o la ciencia obliga a diferenciar entre combustión y alternativas de menor riesgo?
Por ahora, la respuesta de Europa vuelve a estar dividida.
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