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EXCLUSIVA

Un agente de la ‘Kitchen’: «Nos decían que las órdenes venían de muy, muy arriba, de Mariano Rajoy»

"Sabíamos que no estábamos haciendo lo que teníamos que hacer"

"García Castaño siempre sacaba pecho, como que tenía contacto directo con Rajoy"

"La 'Operación Kitchen' fue una pérdida de tiempo y una vergüenza"

Un ex agente encubierto del Área Especial de Seguimientos de la Unidad Central de Apoyo Operativo (UCAO), la unidad policial que ejecutó la Operación Kitchen, ha relatado en exclusiva a OKDIARIO que el comisario Enrique García Castaño, apodado El Gordo, el mando que les daba las órdenes directas, presumía de tener línea directa con el entonces presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, y repetía a sus subordinados que todo lo que hacían «venía de muy, muy arriba» y que era «cosa de Rajoy». El testimonio llega en plena celebración del juicio en el Tribunal Supremo contra los doce acusados de la trama que usó recursos policiales para espiar al ex tesorero del PP Luis Bárcenas y recuperar unos pendrives con información comprometedora para el partido.

El agente, cuya identidad se mantiene en el anonimato por razones de seguridad, confirmó a este medio que la unidad tenía como misión seguir a Bárcenas, a su mujer y a sus hijos para localizar tres pendrives que, según les indicaban, contenían información «muy sensible» que implicaba al Gobierno y al entorno de confianza del presidente. «Siempre nos manifestaban que había tres pendrives y que implicaban a Rajoy y a su gente», señaló. El objetivo, aunque nunca se verbalizó explícitamente como destrucción de pruebas, era entregarlos a García Castaño. «Nunca nos dijeron que se iban a destruir, pero sí que había que conseguirlos y dárselos al Gordo», precisó.

PREGUNTA.- ¿Qué participación tenía su unidad, la Unidad Central de Apoyo Operativo (UCAO), en lo que fue la Kitchen? ¿Qué papel cumplió y cuál fue el rol de García Castaño, apodado El Gordo?

RESPUESTA.- Concretamente era el Área Especial de Seguimientos, que pertenece a la Unidad Central de Apoyo Operativo (UCAO), a la Comisaría General de Información. Éramos los encargados de hacer esos seguimientos y esas vigilancias ilegales. Todo venía por órdenes de siempre. Nos decían que eran órdenes que venían de muy, muy arriba. Y el que daba las órdenes directas era el comisario García Castaño, apodado El Gordo.

P.- ¿Vosotros sabíais en ese momento con quién hablaba García Castaño? ¿Con María Dolores de Cospedal, con Soraya Sáenz de Santamaría, con el Ministerio del Interior? Cuando usted dice que las órdenes venían de arriba, ¿a quiénes nos referimos?

R.- Él, realmente, la información siempre nos la daba muy poquito a poco. No quería decirnos las cosas claras a veces, pero siempre decía que todo venía de muy, muy arriba. Y el nombre que siempre pronunciaba era el del presidente Mariano Rajoy, que era todo cosa de Rajoy.

P.- ¿Podría decir que hubo dos ramas en esta investigación? ¿Una rama con Soraya Sáenz de Santamaría y Mariano Rajoy, coordinada por García Castaño, y otra paralela con el comisario Villarejo y María Dolores de Cospedal?

R.- Sí. Lo que pasa es que a nosotros el nombre de Soraya Sáenz de Santamaría nunca nos lo pronunciaron. Intuíamos que venía por allí también, pero jamás nos dijo ese nombre.

P.- ¿Cuál era la misión que tenían?

R.- Seguir a Bárcenas y a su entorno, a su mujer, a sus hijos. Ver cómo se movían, qué rutinas tenían, y cuando algo no estaba dentro de la rutina, informar.

P.- ¿Y qué buscaban exactamente? ¿Buscaban pendrives?

R.- Sí, siempre nos manifestaban que había tres pendrives con información muy sensible que implicaba al Gobierno, a Rajoy y a su gente de confianza del Gobierno.

P.- O sea, que en algún momento le dijeron que el objetivo era conseguir unas pruebas.

R.- Nunca nos dijeron que se iban a destruir, pero sí que había que conseguir esos pendrives y dárselos a García Castaño, al Gordo.

P.- ¿A ustedes les parecía normal este tipo de operación? ¿Buscar al tesorero de un partido que en ese momento era el partido en el Gobierno?

R.- No.

P.- ¿Y olieron que esto era raro?

R.- O sea, eso se conocía coloquialmente como un servicio cloaca. Cuando había servicios que no eran legales y estaban implicados políticos, se denominaba un servicio cloaca.

P.- ¿Le había tocado con anterioridad hacer alguno de estos servicios?

R.- ¿De este nivel? No. Habíamos hecho algún servicio cloaca, pero no a este nivel.

P.- ¿Operaciones de cloaca aparte de la de Bárcenas? ¿Cuál recuerda?

R.- Sí, hubo una que no fue muy sonada en prensa, pero en la que se estuvo siguiendo al primo hermano del rey de Marruecos. El rey quería saber qué hacía su primo porque era bastante díscolo con él y con cómo estaba Marruecos.

P.- ¿O sea que el propio rey de Marruecos se lo había pedido al Gobierno?

R.- Sí, sí.

P.- ¿Y el Gobierno le hizo caso al rey?

R.- Sí le hizo caso. Y además, en aquel entonces hubo menos saltos de vallas y más control de la inmigración.

P.- ¿Alguna otra operación que recuerde, aparte de éstas?

R.- A veces venía alguien de otro país y lo seguías dos o tres días, pero tampoco te decían si era un político o quién era. Sabías que no era un tema de terrorismo, pero no era nada llamativo ni demasiado reseñable.

P.- ¿Ustedes cobraban un extra, un plus por este tipo de operaciones?

R.- No se cobraba ningún plus ni ningún tipo de extra. Sí que es verdad que hubo medallas, algunos funcionarios, algunas pensiones incluso, pero un plus como tal no había.

P.- ¿Y a usted le trajo algún beneficio esta operación?

R.- Para nada. No me trajo ningún beneficio. Y me hubiera gustado no estar ahí.

P.- ¿Un servicio de cloaca para un agente de policía es mancharse las manos o es directamente cumplir órdenes de los superiores, un trabajo más?

R.- Es cumplir órdenes de los superiores, pero sabiendo que no estás haciendo lo correcto. Porque el Área Especial de Seguimientos se dedica a temas de antiterrorismo, terrorismo yihadista, en el 80 o 90% de los casos.

P.- Y aquí se utilizó una unidad creada para buscar yihadistas para buscar tres pendrives que perjudicaban al Partido Popular.

R.- Efectivamente.

P.- ¿Qué recuerda de aquel seguimiento, de aquel espionaje?

R.- Saber que no estás haciendo lo que tienes que hacer, saber que se estaban descuidando cosas. Pero por desgracia tampoco dependía de nosotros. Lo ordenaba García Castaño y a los que estábamos abajo no nos quedaba otra que cumplir. Y pensar que iba a ser poco tiempo, aunque se dilató casi dos años.

P.- ¿Dos años estuvieron trabajando en esto?

R.- No de forma continua, pero desde que empezó hasta que se zanjó, prácticamente dos años.

P.- ¿Y aparecieron esos pendrives? ¿Se consiguieron finalmente?

R.- En principio no, no se llegaron a conseguir.

P.- ¿Y cuál fue el material al que tuvieron acceso? ¿Qué pudieron conseguir?

R.- Al final se llegó a la conclusión de que tenía que estar en el domicilio. Por eso se hizo la operación del falso cura.

P.- ¿Quién estuvo detrás de esa operación?

R.- Eso es lo que se llegó a decir, aunque tampoco muy claramente: que esa persona la consiguió García Castaño hablando con el CNI, y al final llegaron a la conclusión de seleccionar a esta persona para que entrara en el domicilio.

P.- ¿Qué quiere decir «se llegó a decir»?

R.- Porque como salió mal, nunca nos llegaron a decir claramente. Nos dijeron que iba a entrar una persona muy preparada, que había hecho operaciones similares y más difíciles en otros países, y que era quien iba a entrar en el domicilio a llevarse las cosas. Y claro, cuando salió mal, nadie quiso hacerse responsable.

P.- García Castaño, que ya ha declarado, negó tener nada que ver con el falso cura. Ustedes desmienten esa versión.

R.- Sí. De hecho, el día que entró estábamos todos allí, estábamos dando seguridad a la entrada.

P.- O sea, que eran perfectamente conscientes de esa operación. ¿Y el CNI tuvo algo que ver?

R.- El CNI se supone que dio varios candidatos de personas que podían entrar al domicilio porque eran profesionales en esa materia, y al final llegaron a la conclusión de seleccionar a esa persona.

P.- O sea, que el casting lo hizo el CNI.

R.- Presentó los candidatos, por así decirlo. Sí.

P.- ¿Qué papel cumplió el ex comisario José Manuel Villarejo?

R.- Villarejo como tal no nos daba órdenes a nosotros ni estaba con nosotros, pero sí era una persona con muchos contactos y conocimientos. Aunque no se llevaba bien con el Gordo, porque siempre había rivalidad entre ellos, sí que quedaban y se ponían al tanto de cómo iba la cosa en los seguimientos. Y fueron al final los que decidieron que, como no habíamos encontrado nada en ningún sitio, tenía que estar todo en el domicilio y que había que entrar.

P.- ¿Qué papel cumplió el chófer Sergio Ríos, apodado El Chef?

R.- Era como el topo. Le pagaban unos 2.000 euros y al final le prometieron una plaza en la policía, y se la dieron.

P.- ¿Ustedes sabían que el chófer de Bárcenas también estaba implicado?

R.- Nos decían que había alguien muy cerca de su entorno que daba información, pero no nos decían que era el chófer. Lo que pasa es que al final, por descarte, sabíamos prácticamente seguro que tenía que ser él. Sobre todo cuando apareció a los diez minutos el día que entró el falso cura y salió todo mal.

P.- ¿Eso podría haber acabado en tragedia?

R.- Yo no estaba dentro, pero lo que sí estaba claro es que no era un profesional. Un profesional no deja que un chico se le eche encima. Alguien que esté preparado lo va a reducir sin ningún tipo de problema.

P.- Para hacer entrar a alguien disfrazado de cura en la casa de Bárcenas debería haber mucha desesperación.

R.- Ellos contaban con que no iba a haber problema. Que la mujer de Bárcenas y su hijo no iban a poner ningún tipo de resistencia y que iba a ser algo rápido y limpio, por así decirlo.

P.- ¿El nombre del ministro del Interior, Jorge Fernández Díaz, salió alguna vez en la operación?

R.- Nunca salió el nombre del ministro. De hecho, García Castaño siempre sacaba pecho, como que tenía contacto directo con Rajoy sin tener que pasar por nadie. Obviamente yo pienso que estaría al tanto de todo, pero nunca salió su nombre.

P.- ¿Ustedes tuvieron que ver en la destrucción de pruebas?

R.- No, no llegamos a destruir ningún tipo de prueba.

P.- ¿Le suena el nombre de un inspector jefe llamado Fran?

R.- Sí. Ése era el inspector jefe de la unidad, que ahora es comisario principal.

P.- Le premiaron con un ascenso.

R.- Ascendió. Tuvo dos ascensos. Obviamente, en ciertos sitios es mucho más fácil ascender que en otros.

P.- ¿Sirvió para algo todo este espionaje? Los pendrives no aparecieron. También se habló de un iPad.

R.- Siempre nos decían que cualquier tipo de material informático era de interés, pero donde más incidían era en los tres pendrives, que además decían que estarían juntos, como rodeados de unas gomas.

P.- ¿Y nunca se tuvo noticias de ellos?

R.- Que yo sepa no, nunca se encontraron.

P.- De las personas que están ahora declarando, ¿a quién señalaría como máximo responsable?

R.- A García Castaño, a Fran, y por lo que ellos nos decían, a Mariano Rajoy.

P.- Fran, ¿es un apellido o un apodo?

R.- Era un apodo. Allí todo el mundo tiene un apodo, nadie usa su nombre.

P.- García Castaño mencionaba a Rajoy. Eso usted lo puede constatar. Pero el nombre de Soraya no apareció.

R.- El nombre de Soraya nunca lo decía.

P.- ¿Si tuviera que resumir esta operación, qué diría? ¿Fue exitosa, una chapuza, una pérdida de tiempo?

R.- Una pérdida de tiempo y una vergüenza.

P.- ¿Por qué?

R.- Porque están destinando recursos policiales, dinero, a algo que no se tiene que hacer.

P.- ¿El objetivo era encontrar los pendrives para destruirlos?

R.- El objetivo, decían, era encontrarlos y dárselos a García Castaño. Y él ya… Pues yo creo que sí, que iba a destruirlos.

P.- ¿Qué opinión le merece García Castaño como profesional?

R.- Muy mala, en todos los aspectos. Está claro que hay determinados puestos, como comisario o comisario principal, que son más políticos que policiales. Pero al final todos tenemos que cumplir la legislación.

P.- ¿Qué sensación le transmitió la familia Bárcenas durante el seguimiento?

R.- Que al final era más de lo que se ha dicho. Era una familia bastante unida. Los hijos de Bárcenas son de diferentes relaciones y podrían haber ido cada uno por su lado, pero al final sí que era una familia muy unida, mucho más de lo que la gente puede creer.

P.- ¿Y Bárcenas en sí?

R.- Una impresión de que era una persona bastante familiar, leal a su familia.

P.- En relación al partido, ¿qué opinión tendría Bárcenas de Rajoy en aquel momento, por lo que ustedes pudieron escuchar?

R.- De que lo habían dejado tirado. De que él no era responsable de todo lo que ocurrió. Era la impresión que nos daba, como que lo habían usado de cabeza de turco: tú tienes parte de culpa, pero no toda, y sin embargo te la llevas tú.

P.- ¿Y fue la operación del falso cura lo que dio al traste con todo?

R.- Yo creo que sí. Ahí fue como que ya era insostenible que todo siguiera igual.

P.- ¿Estas operaciones se siguieron haciendo después del Gobierno de Rajoy?

R.- Se cortó bastante. Y ya, si se hacían, eran en ocasiones muy, muy contadas.

P.- O sea, que no podemos decir que bajo los gobiernos de Pedro Sánchez se hayan hecho operaciones de este tipo.

R.- No se han hecho. Que yo tenga conocimiento y constancia, no se han hecho.