Trump y Xi ante un nuevo pulso económico: chips, IA y tierras raras serán claves en su lucha por el poder
Un acuerdo que reduzca las barreras comerciales podría aliviar la inflación y afectar también al mercado de bonos
La reunión entre Donald Trump y Xi Jinping llega con los mercados pendientes de mucho más que una nueva prórroga de la tregua comercial.
La mayoría de los analistas esperan, entre otros temas, un diálogo o incluso un memorándum sobre seguridad de la inteligencia artificial, pero probablemente con pocos detalles. China buscará garantías de que Estados Unidos no impondrá nuevos controles a sus exportaciones tecnológicas, aunque R. Gilhooly, analista de Aberdeen Investment, considera poco probable que Pekín consiga mucho más que «un consuelo de poco valor».
En este sentido, la tecnología, más que el comercio, se está convirtiendo en la principal línea de fractura entre Washington y Pekín. Los avances chinos han conseguido tensionar a Trump y ahora Xi tiene en su mano la próxima jugada.
Si Pekín da prioridad a las aplicaciones de IA frente a competir en la frontera tecnológica, podrían reducirse las tensiones, aunque desde Aberdeen consideran que las autoridades chinas han ganado confianza en su capacidad para competir.
Para Pablo Vega, experto en finanzas de Roams, una prórroga de la tregua reduciría el riesgo inmediato, pero los mercados necesitan algo más para desbloquear grandes inversiones: «Rebajas arancelarias concretas, menos barreras administrativas y plazos verificables», añade.
La negociación sobre unos 30.000 millones de dólares en mercancías por cada lado ofrece una oportunidad tangible, aunque el impacto dependerá de los productos incluidos y de cuánto se reduzcan los aranceles.
Temas que tocarán: agricultura
La agricultura aparece como uno de los terrenos con más posibilidades de avance, con el compromiso anunciado por Washington de que China compre 25 millones de toneladas de soja estadounidense al año hasta 2028. La clave, según Vega, será comprobar que esas compras se cumplen.
El coste de mantener las barreras también es relevante. Investigaciones estadounidenses sitúan cerca del 90% la carga de los aranceles de 2025 asumida por empresas y consumidores estadounidenses. Una rebaja podría aliviar márgenes y precios, aunque no de forma inmediata.
Manuel Pinto, analista de XTB, coincide en que una simple extensión de la tregua evitaría un deterioro, pero no necesariamente cambiaría las decisiones empresariales. Según explica, seis meses pueden ser suficientes para organizar pedidos, pero ofrecen poca seguridad a una compañía que tenga que decidir dónde construir una fábrica. Por eso reclama un horizonte más largo, reducciones concretas de aranceles y compromisos verificables.
Tierras raras: el As de Pekín
El segundo gran frente está en las materias primas críticas. Según la Agencia Internacional de la Energía, China concentraba en 2024 alrededor del 91% del refinado de tierras raras utilizadas en imanes y el 94% de la fabricación de imanes permanentes sinterizados, esenciales para motores eléctricos, turbinas eólicas y numerosas aplicaciones industriales.
Para Pinto, un acuerdo sobre estos materiales puede ser incluso más importante para una fábrica que una rebaja arancelaria. «Una empresa puede asumir un impuesto mayor y reducir su margen, pero si le falta un componente imprescindible, puede verse obligada a detener la producción».
Unas licencias de exportación más ágiles y entregas previsibles reducirían el riesgo para fabricantes de automóviles, electrónica, aeroespacial y maquinaria, además de permitir a las empresas mantener menos inventario preventivo y liberar capital para otras inversiones.
Pero un acuerdo no eliminaría la dependencia. Pinto recuerda que aumentar la extracción fuera de China no es suficiente: Europa y Estados Unidos necesitan también capacidad de refinado y fabricación de imanes. En semiconductores, además, habrá que comprobar si cualquier pacto incluye minerales como el galio y el germanio, porque un acuerdo limitado a las tierras raras no resolvería todas las vulnerabilidades de las cadenas de suministro.
EEUU aguanta el pulso por la IA
En tecnología, los analistas piden distinguir entre un acuerdo sobre seguridad de la IA y una verdadera apertura comercial. Vega advierte de que el mercado debe fijarse en los cambios regulatorios concretos: un entendimiento sobre IA no equivale a autorizar más ventas de chips ni a eliminar las restricciones tecnológicas.
Si Washington flexibilizara las licencias, Nvidia y AMD serían algunas de las compañías más directamente expuestas. También podrían beneficiarse, dependiendo de los productos afectados, fabricantes como TSMC y proveedores de maquinaria como Applied Materials o ASML.
El precedente muestra hasta qué punto las decisiones regulatorias pueden afectar a las cuentas empresariales. Nvidia registró un cargo de 4.500 millones de dólares por existencias y compromisos de compra del H20 afectados por las restricciones.
De ahí los esfuerzos chinos para desarrollar alternativas. Según Pinto, Alibaba ha presentado el Zhenwu V900, que, según la compañía, triplica el rendimiento de su predecesor, mientras mantiene un compromiso de inversión de más de 53.000 millones de dólares durante tres años para ampliar sus capacidades de IA.
Reacción en el mercado
Ahora, la mirada estará puesta en el efecto que tendrá en los mercados, que dependerá de la magnitud de las concesiones. Vega apunta a las materias primas agrícolas si se concretan las compras chinas y a los semiconductores si se flexibilizan los controles de exportación. Automoción, industriales y bolsas asiáticas vinculadas al comercio también podrían reaccionar, mientras el cobre se beneficiaría de mejores expectativas de actividad y el oro podría perder parte de su demanda como refugio.
Pinto espera una reacción especialmente sensible en las bolsas chinas y de Hong Kong, los semiconductores y los sectores industriales. En divisas, el yuan podría verse favorecido, mientras que un acuerdo que reduzca las barreras comerciales podría aliviar la inflación y afectar también al mercado de bonos.
Pero ambos advierten que una subida inicial por alivio no sería suficiente: tendría que traducirse posteriormente en pedidos, inversión y beneficios.
Morgan Stanley añade un elemento temporal a la ecuación. La firma considera el 10 de noviembre una fecha relevante por el vencimiento de determinadas restricciones relacionadas con tierras raras y tecnología. El resultado de la reunión podría determinar si algunas de esas medidas continúan suspendidas o vuelven a activarse.
Por eso, el riesgo no termina con la foto de Trump y Xi. El escenario más preocupante para los analistas sería una nueva escalada simultánea de aranceles y restricciones sobre minerales y tecnología. Eso elevaría costes, provocaría interrupciones productivas y retrasaría inversiones.
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