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Economía
inversión en fondos indexados

El problema del ahorro en España: «Dinero parado en depósitos mientras EEUU se enriquece invirtiendo»

La inversión en España se mantiene parada mientras que en EEUU invertir en el S&P 500 es casi una obligación cultural

  • Celia Amayuelas
  • Celia Amayuelas Díaz (Madrid, 1999), periodista y economista con más de 6 años de experiencia en medios digitales, se incorporó a OKDIARIO en 2026 procedente de finanzas.com, 'El Español' y Capital Radio. Puedes contactar conmigo en celia.amayuelas@okdiario.com

La banca tradicional española está perdiendo credibilidad frente a una nueva generación de inversores que ya no quiere pagar altas comisiones por productos que apenas generan rentabilidad. Mientras en Estados Unidos millones de ciudadanos invierten de forma casi automática en índices como el S&P 500, en España el ahorro continúa atrapado en cuentas corrientes, depósitos y productos conservadores.

Este problema es el resultado, entre otras cosas, de la falta de impulso institucional para fomentar la inversión y la educación financiera.

En comparación con Estados Unidos, Giorgio Semenzato, CEO de Finizens, señala que allí la inversión forma parte de la cultura financiera desde hace generaciones. Muchas familias invierten en índices porque el propio sistema les obliga a pensar en su jubilación y ahorro a largo plazo.

Explican que los estadounidenses invierten no porque «sean más listos», sino porque culturalmente han crecido con esa mentalidad y además cuentan con menos dependencia del sistema público de pensiones. 

Educación financiera y marco regulatorio

También se pone como ejemplo Reino Unido, donde parte del salario se destina automáticamente a planes de pensiones, salvo que el trabajador decida salir voluntariamente del sistema. Los expertos consideran que este modelo favorece el ahorro y la inversión de forma natural y ayuda a reducir la carga del Estado en el futuro.

Sin embargo, en España un modelo así sería difícil de implementar debido a factores culturales y políticos, ya que cualquier pequeña caída en los mercados generaría una fuerte crítica social y mediática. Además, comparan Europa con Estados Unidos en términos regulatorios. Critican que en Europa existe un exceso de regulación financiera que, aunque protege al consumidor, también limita la innovación y dificulta el crecimiento de nuevos modelos tecnológicos y financieros.

A su juicio, el problema español no es sólo tecnológico ni regulatorio, sino cultural y político. «Aquí no existe una verdadera educación financiera y tampoco hay incentivos políticos para impulsarla»explican.

Incluso pone como ejemplo el fracaso que tendría en España un modelo parecido al de los fondos soberanos nórdicos. «Aquí bastaría con que el mercado cayese un 1% para que hubiese un escándalo político y titulares diciendo que el Gobierno está jugando con el dinero de la gente», añaden.

La banca siempre llega tarde

La dependencia histórica de la banca tradicional y la escasa percepción de la necesidad de invertir a largo plazo siguen frenando el avance de la inversión en España.

Los bancos continúan comercializando productos con rentabilidades que, en muchos casos, ni siquiera logran superar la inflación, sumado a que gran parte de los inversores mantiene el miedo a invertir en renta variable por desconocimiento o falta de cultura financiera.

Ahora, aunque de forma todavía lenta, la banca tradicional ha comenzado a incorporar fondos indexados y modelos de inversión automatizada entre sus productos, e incluso a acercarse al modelo de los roboadvisors.

Sin embargo, desde Finizens señalan que las entidades financieras llegan tarde a esta transformación, ya que durante años el mercado español apenas conocía este tipo de inversión. Según explica su CEO, los grandes bancos españoles reaccionaron demasiado tarde al auge de los fondos indexados y de la inversión automatizada. «Cuando empezamos, había que explicar desde cero qué era un fondo indexado. Ni siquiera muchos profesionales del sector lo entendían», dicen.

Ahora, el panorama ha cambiado radicalmente. Bancos tradicionales, neobancos y plataformas digitales se han lanzado de lleno al negocio de la inversión indexada, pero para muchos clientes el daño ya está hecho. «La mayoría de nuestros clientes viene de banca tradicional y no vuelve. Al contrario: cada vez trae más dinero», explican.

En este sentido, los fondos indexados destacan por su rentabilidad a largo plazo gracias a una estrategia basada en replicar el comportamiento de los mercados globales con costes muy bajos.

Una cartera indexada global de renta variable ha ofrecido históricamente una rentabilidad anual cercana al 8,5% neto, lo que permite multiplicar el patrimonio con el paso del tiempo gracias al interés compuesto.

Banca tradicional vs Roboadvisor

Además, la clave no está únicamente en pagar menos comisiones, que también, sino en obtener una mejor rentabilidad neta frente a la banca tradicional. 

El mensaje es especialmente crítico con el modelo clásico de banca privada, basado históricamente en relaciones personales, oficinas y comisiones elevadas. «Antes bastaba con invitar al cliente a comer o jugar al golf. Ahora el cliente mira la rentabilidad y pregunta: ¿Qué valor me estás aportando realmente?», indica.

Según sostiene, el gran problema no es solo cuánto cobran los bancos, sino lo poco que generan para el cliente después de comisiones. Mientras algunas entidades pueden llegar a cobrar alrededor de un 2% anual en costes totales, estas nuevas plataformas aseguran operar con costes hasta un 85% inferiores.

La IA: ¿herramienta o arma?

Pero el terremoto no termina ahí. La inteligencia artificial aparece como el siguiente gran factor de disrupción. Y el mensaje vuelve a ser contundente: «La IA va a destruir empleo neto. Quien diga lo contrario está equivocado o tiene otros intereses».

Los expertos aseguran que sectores enteros están siendo cuestionados y se pone el foco especialmente en consultoras o la misma banca. «Hay empleos que van a desaparecer casi por completo y otros que harán el mismo trabajo con la mitad de personas», advierten.

Dentro del sector financiero, el cambio ya es visible. «Los bancos están despidiendo gente por la implementación de inteligencia artificial y esto sólo acaba de empezar», añaden desde Finizens.

Pese al miedo creciente sobre una posible burbuja tecnológica, el experto se muestra convencido de que la IA marcará una transformación estructural comparable o incluso superior a la llegada de internet. 

Desde el roboadvisor aseguran que la inteligencia artificial no representa una amenaza para su modelo de negocio. Según explican, el inversor todavía necesita seguridad y confianza a la hora de delegar su patrimonio.

Precisamente esa confianza es la que, según defienden, está impulsando el cambio de comportamiento de muchos clientes frente a la banca tradicional.

El gran miedo de los bancos ya no sería perder clientes jóvenes, sino perder el control del ahorro de toda una generación que empieza a descubrir que el dinero también puede trabajar solo.

Porque, según resume el directivo, el verdadero cambio ya está ocurriendo: «La gente empieza con 1.000 euros… y acaba trayendo todo su patrimonio».