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Economía

Miriam Lao alerta sobre el auge de la IA en España: el 80% de las pymes no logra rentabilizar su inversión

La adopción de inteligencia artificial se acelera entre las pymes españolas, pero la distancia entre incorporar tecnología y convertirla en un sistema rentable sigue reforzando una idea que la fundadora de MKT Hackers lleva tiempo defendiendo

Según MKT Hackers, la IA solo genera resultados cuando se integra dentro de procesos comerciales preparados para escalar

La inteligencia artificial ha dejado de ser una promesa futurista para convertirse en una prioridad empresarial. Las pymes españolas incorporan herramientas de automatización, asistentes virtuales y sistemas predictivos a un ritmo cada vez mayor, impulsadas por la presión de competir en mercados más rápidos y digitalizados. Sin embargo, el entusiasmo tecnológico empieza a chocar con una realidad menos visible: gran parte de esas implementaciones no está generando un retorno claro.

Estudios recientes reflejan que muchas compañías todavía utilizan la IA de forma parcial, improvisada o sin una estructura capaz de convertirla en crecimiento real. Ahí es donde Miriam Lao, referente en automatización comercial e Inteligencia Artificial aplicada al marketing y fundadora de MKT Hackers, sitúa uno de los principales desafíos actuales: trasladar la IA del discurso y la experimentación al terreno de los resultados medibles y sostenibles.

El problema no está en acceder a la IA, sino en convertirla en una ventaja rentable

Durante los últimos años, el mercado ha presentado la inteligencia artificial como una solución inmediata para mejorar ventas, productividad y escalabilidad. El resultado ha sido una carrera acelerada por incorporar herramientas sin una estrategia clara detrás. Muchas pymes automatizan tareas, generan contenido o implementan chatbots, pero siguen sin resolver el problema principal: transformar esa inversión en crecimiento tangible.

Miriam Lao lleva tiempo observando esa brecha desde una perspectiva operativa. Tras realizar más de 5.000 llamadas de cierre y dirigir su primera agencia de marketing digital, que alcanzó una facturación de 700.000 euros durante su primer año, detectó que muchas organizaciones seguían dependiendo de procesos humanos difíciles de sostener a medida que crecían. Esa experiencia le permitió identificar una limitación operativa que más adelante trasladaría al terreno de la inteligencia artificial y la automatización, impulsando un modelo con el que ya ha generado más de 7 millones de euros en facturación vinculada a sistemas de IA y escalabilidad digital.

Esa lectura coincide con distintos informes internacionales. Los estudios reflejan que gran parte de los proyectos de IA todavía no consigue generar un retorno claro de inversión y advierten de que la diferencia entre obtener resultados reales o quedarse en simples pruebas operativas depende menos de la herramienta utilizada y más de cómo la inteligencia artificial se integra dentro de estructuras orientadas al crecimiento, la captación y la generación de nuevas oportunidades.

A partir de esa lógica surge también el enfoque que Miriam Lao traslada a MKT Hackers, una formación centrada en enseñar cómo aplicar la inteligencia artificial al marketing, la automatización y la captación desde una perspectiva práctica y orientada a resultados.

La automatización mal integrada empieza a convertirse en una fuente de desgaste empresarial

El fenómeno empieza a repetirse en numerosos negocios españoles. Se contratan herramientas avanzadas, se incorporan automatizaciones y se multiplican las suscripciones tecnológicas, pero gran parte de las operaciones continúa funcionando de manera manual. Los sistemas no se comunican entre sí, los equipos no saben cómo integrarlos y muchas implementaciones terminan reducidas a tareas secundarias sin impacto directo en la rentabilidad.

Distintos estudios reflejan esa desconexión. El V Informe Etalentum sobre IA Generativa señala que solo un 9% de las pymes españolas utiliza inteligencia artificial de forma estructural, con procedimientos y criterios definidos. Además, el 70% reconoce que todavía no dispone de mecanismos claros para medir el retorno real de la inversión realizada.

Miriam Lao considera que gran parte del mercado ha confundido acceso con transformación real. La tecnología ya está disponible para casi cualquier negocio, pero eso no significa que exista una capacidad práctica para integrarla dentro de procesos comerciales eficientes. Desde MKT Hackers, esa idea se traduce en una formación orientada a enseñar cómo utilizar la inteligencia artificial para captar clientes, automatizar tareas y construir modelos digitales escalables sin exigir conocimientos técnicos avanzados, acercando esta tecnología a personas que hasta hace poco la percibían como algo lejano o inaccesible.

La propuesta también conecta con un cambio más amplio del mercado: la necesidad de reducir fricción operativa y simplificar estructuras en negocios cada vez más presionados por la velocidad y la competencia digital.

El mercado empieza a diferenciar entre quienes experimentan con IA y quienes realmente saben aplicarla

La conversación alrededor de la inteligencia artificial ha cambiado. Hace apenas dos años, gran parte del interés giraba alrededor de probar herramientas nuevas. Ahora el mercado empieza a exigir otra cosa: resultados visibles.

Miriam Lao sostiene que los proyectos que mejor están capitalizando esta transformación no son necesariamente los que incorporan más tecnología, sino aquellos capaces de integrarla dentro de procesos concretos de captación, automatización y escalabilidad. Esa diferencia explica por qué algunos negocios convierten la IA en una ventaja competitiva mientras otros acumulan herramientas sin impacto real en crecimiento o facturación.

Ese cambio también está modificando la forma de construir negocios digitales. La automatización comercial, los agentes de inteligencia artificial y los sistemas híbridos de captación empiezan a desplazar modelos mucho más dependientes del tiempo humano. En paralelo, proyectos como MKT Hackers reflejan cómo la demanda ya no se concentra únicamente en aprender tecnología, sino en aprender a monetizarla con rapidez y estructura.

La inteligencia artificial continúa avanzando dentro del tejido empresarial español, pero la etapa de la experimentación masiva empieza a agotarse. El mercado ya no premia únicamente a quien adopta tecnología antes que el resto, sino a quien consigue convertirla en una estructura rentable, medible y sostenible a largo plazo.