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El Gobierno lo confirma: bares y restaurantes van a cobrar un pago adicional por las botellas y latas que vendan

El modo en el que compramos bebidas en España está a punto de cambiar, y no será un algo menor. Durante años, lo habitual ha sido pagar el producto, consumirlo y tirar el envase al contenedor correspondiente, sin más complicaciones. Pero ese modelo, tal y como lo conocemos, tiene fecha de caducidad. A partir de finales de 2026, el sistema será distinto y obligará a adaptarse tanto a consumidores como a negocios, de hecho ya se habla de como restaurantes y bares podrían cobrarnos de más por cada lata o botella que compremos.

La clave está en un nuevo mecanismo impulsado por la Unión Europea y que España aplicará en los próximos meses. El Gobierno ya ha confirmado que bares, restaurantes y supermercados deberán incorporar un pequeño coste adicional en las bebidas envasadas que vendan. A simple vista puede parecer un encarecimiento, pero en realidad es algo más complejo que eso si tenemos en cuenta que todo tiene que ver con el hecho de mejorar el reciclaje en España, que lleva años por debajo de los objetivos europeos. El nuevo sistema pretende cambiar hábitos y, sobre todo, evitar que millones de envases acaben en el lugar equivocado. Y sí, eso implica que lo notarás directamente en el ticket cuando pidas una bebida.

Bares y restaurantes van a cobrar un pago adicional por las botellas y latas

El modelo que se va a implantar se conoce como Sistema de Depósito, Devolución y Retorno, más conocido como SDDR y consiste en pagar un pequeño depósito por el envase y recuperarlo cuando lo devuelvas vacío. De este modo y en la práctica, cada vez que compres una bebida en botella, lata o brik, se añadirá un importe adicional, que en la mayoría de los casos rondará los 10 céntimos. Ese dinero no es un coste definitivo, sino una especie de fianza. Cuando devuelvas el envase, te lo reembolsarán.

Este sistema ya funciona en otros países europeos como Portugal, Alemania o Dinamarca, donde lleva años dando resultados positivos. España, sin embargo, llega tarde a este modelo, en parte porque el sistema actual de reciclaje no ha sido suficiente para cumplir con las exigencias de Bruselas.

Por qué España introduce este cambio ahora

La razón principal es que España no está reciclando lo suficiente. Aunque el contenedor amarillo forma parte del día a día, los datos muestran que no está cumpliendo su función como se esperaba. En 2023, por ejemplo, la recogida separada de botellas de plástico de un sólo uso se quedó en un 41,3 %, muy lejos del mínimo del 70 % que exigía la Unión Europea. Ese desfase ha puesto al país en el punto de mira y ha obligado a tomar decisiones más contundentes.

La normativa europea va incluso más allá. El nuevo reglamento de envases establece que, de cara a 2029, los Estados miembros deberán alcanzar una recogida del 90 %. Para llegar a ese nivel, el sistema actual no basta, y de ahí la apuesta por el SDDR como herramienta clave.

Cómo funcionará en bares, restaurantes y supermercados

La normativa no sólo afecta a supermercados o tiendas, también a bares, cafeterías y restaurantes. En principio, estos establecimientos tendrán que cobrar ese pequeño depósito cuando vendan bebidas en envases incluidos en el sistema. Es decir, si pides una lata o una botella, podría aparecer un pequeño suplemento en el ticket.

Ahora bien, hay matices. La normativa europea contempla que el canal de hostelería (el conocido como HORECA) pueda tener ciertas excepciones. Por ejemplo, si consumes la bebida en el propio local y el envase se queda allí, el establecimiento podría no aplicar ese depósito, ya que el envase no sale del circuito. Sin embargo, esta decisión no está cerrada del todo y dependerá de cómo cada país, en este caso España, termine de aplicar la normativa. Por eso, no se descarta que incluso en bares se cobre ese importe, aunque luego se devuelva prácticamente al momento.

Dónde se podrán devolver los envases

Una de las claves del sistema es que devolver el envase será sencillo. No se limitará al lugar donde lo compraste. Podrás hacerlo en supermercados, tiendas o incluso en máquinas específicas que se instalarán en distintos puntos. Estas máquinas funcionarán de forma bastante intuitiva: introduces el envase, se escanea el código de barras y el sistema valida la devolución.

Una vez hecho esto, recibirás el importe correspondiente, ya sea en efectivo, en forma de ticket o como descuento en tu compra. Además, los comercios estarán obligados a aceptar envases aunque no se hayan comprado en ese mismo establecimiento.

Qué envases estarán incluidos en el sistema

No todos los productos entran en este modelo, pero sí los más habituales. En concreto, afectará a botellas de plástico de un sólo uso, así como a latas de bebidas y bricks de hasta 3 litros. Esto incluye agua, refrescos, cerveza o zumos, es decir, la mayoría de bebidas que se consumen a diario tanto en casa como fuera

Aunque el objetivo medioambiental es evidente, la medida no está exenta de críticas. Especialmente desde el sector de la distribución y la hostelería. Uno de los principales problemas es la adaptación. Los grandes supermercados podrán instalar máquinas y gestionar devoluciones sin demasiadas dificultades, pero en el caso de pequeños comercios o bares, la logística se complica.

Además, algunos sectores han pedido más tiempo antes de la entrada en vigor, argumentando que el cambio requiere inversiones y ajustes importantes. Sin embargo, el Ministerio para la Transición Ecológica no contempla, por ahora, retrasar el calendario.

Las fechas clave que debes tener en cuenta

El calendario ya está en marcha y tiene varias fechas importantes:

Esto significa que el cambio no es opcional. España está obligada a adaptarse si quiere evitar sanciones por parte de la Unión Europea. Hasta ahora, reciclar dependía en gran parte de la voluntad del ciudadano. Con el SDDR, el incentivo es directo. Si devuelves el envase, recuperas tu dinero. Si no lo haces, lo pierdes. Puede parecer un detalle menor, pero en países donde ya se aplica, ha conseguido aumentar de forma notable las tasas de reciclaje. Y ese es, al final, el objetivo que persigue Europa y que ahora España intenta alcanzar.