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Economía
Conflicto de Irán

Los fertilizantes disparan un 30% el precio del cereal por el bloqueo de Ormuz: la urea está a 650€ la tonelada

Entre las comunidades autónomas más afectadas destaca Castilla y León

  • Alicia Bonilla
  • Periodista especializada en Economía. Graduada en periodismo por la Universidad Complutense de Madrid.

Los fertilizantes representan ya entre el 15% y el 30% del coste total de la producción en las explotaciones españolas de muchos cultivos, como resultado del nuevo cierre del estrecho de Ormuz. En concreto, los cereales son los productos que se encuentran más afectados, como el trigo, la cebada y el maíz, ya que los fertilizantes han incrementado el coste total de estas cosechas entre un 20% y un 30%.

De esta forma, el sector del cereal es el más golpeado por el conflicto de Oriente Medio. Así, el cerealista medio, con explotaciones de secano de alrededor de 150 hectáreas, ya se enfrenta a sobrecostes anuales cercanos a los 10.000 euros sumando el aumento de combustible y fertilizantes.

Además, en plena campaña de abonado en España, la tonelada de urea, uno de los fertilizantes más usados, ha pasado de costar unos 450 euros en diciembre a superar los 650 euros en la actualidad, es decir, unos 200 euros más por tonelada. Algunos productores calculan que «ese incremento equivale a más de 1.000 kilos de grano por hectárea, lo que empuja rápidamente las cuentas hacia pérdidas».

Entre las comunidades autónomas más afectadas destaca Castilla y León, que es la principal consumidora de fertilizantes de España. Se estima que en una campaña absorbe más de 400.000 toneladas de fertilizantes nitrogenados, fosfatados, potásicos y complejos, es decir, fertilizantes como la urea, el NAC (Nitrato Amónico Cálcico) y el UAN, según la organización agraria COAG.

En el caso del olivar tradicional, el fertilizante ha aumentado los costes un 8% y 16%, mientras que alcanzan hasta un 20% en el olivar superintensivo. Hay que destacar que el olivar es el cultivo con mayor superficie en España, lo que convierte este cultivo en uno de los mayores consumidores absolutos de fertilizante. Además de que el olivar superintensivo en regadío en Andalucía y Extremadura tiene una demanda de fertilizante NPK muy superior al tradicional de secano.

Por su parte, en el caso del viñedo, el precio de los fertilizantes ha incrementado los costes de este cultivo entre un 6% y un 12%. No obstante, en viticultura española, el fertilizante pesa menos que en otros cultivos porque la vid es menos exigente en nitrógeno y la mano de obra domina la estructura de costes. Sin embargo, «en zonas de producción intensiva (La Mancha, Ribera del Duero, Rioja en regadío), el uso de fertilizantes foliares y fertirrigación eleva este porcentaje», aseguran desde COAG.

Hortalizas y cítricos también afectados por los fertilizantes

En el caso de las hortalizas, como tomates, pimientos y lechuga, los fertilizantes han aumentado el coste total entre un 8% y un 15%. Así, en la horticultura intensiva, que se lleva a cabo en Almería, Murcia y Canarias, el fertilizante se aplica vía fertirrigación con altísima precisión. Sin embargo, el porcentaje sobre el total de costes es relativamente menor que en otros cultivos porque la mano de obra representa entre el 40-55% del coste total, mientras que en términos de euros por hora, el gasto en fertilizantes es de los más elevados de toda la agricultura española.

Mientras que los cítricos, naranja, mandarina y limón, que predominan en las comunidades autónomas de Valencia, Murcia y Andalucía, los fertilizantes ya incrementan los costes entre el 10% y el 18%.

En este caso, en el regadío intensivo, el uso de fertirrigación permite precisión, pero también incrementa la sensibilidad a los precios de nitratos y el potasio. Por tanto, la Comunidad Valenciana y Murcia concentran la mayor parte del consumo de fertilizantes en este segmento.

Asimismo, los cultivos de girasol y colza son muy sensibles a los precios del nitrógeno y del azufre, que ya incrementan los costes entre un 14% y un 22%. Además de que se trata de cultivos en expansión en España, especialmente, la colza en Castilla y León y Aragón. En concreto, la colza es particularmente exigente en azufre, cuyo precio también se ha disparado. El girasol, aunque menos exigente en nitrógeno, ha visto encarecerse notablemente su plan de abonado.