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Digi debutará en Bolsa con una valoración recortada, un free float mínimo y el recuerdo de sus problemas judiciales en Rumanía

La salida a Bolsa de Digi en España vuelve a situar bajo el foco el complejo historial bursátil de la operadora rumana

  • Jose de la Morena
  • Jose de la Morena, periodista especializado en economía desde hace más de 15 años, desarrolla su labor en el campo de la comunicación desde el prisma de las tendencias, los números y resultados de las distintas compañías. Una tarea que le ha llevado a conocer a fondo el mundo empresarial. Ha trabajado también en comunicación corporativa y como asesor para distintas marcas internacionales e institucionales.

La salida a Bolsa de Digi en España vuelve a situar bajo el foco el complejo historial bursátil de la operadora rumana. La compañía afronta su estreno en el mercado español meses después de que su proyecto inicial quedara paralizado, en un contexto en el que varios grandes inversores institucionales decidieron no acudir a la operación y con el recuerdo todavía reciente de la controvertida experiencia vivida por el grupo en Rumanía. Todo ello convierte el proceso en una de las operaciones más singulares del mercado español en los últimos años y plantea interrogantes sobre el reducido respaldo inversor con el que finalmente llega al parqué.

La operación también llama la atención por el escaso porcentaje de capital que quedará realmente en circulación. Según la documentación de la oferta, el free float inicial será únicamente del 17,3%, porcentaje que podría variar en función de si se ejecuta íntegramente la opción de sobreasignación (greenshoe), que tradicionalmente ha servido como referencia en numerosos estrenos bursátiles para favorecer una mayor liquidez del valor, pero que en este caso el banco encargado de la operación tendrá que ejecutar.

Es decir, para lograr los 300 millones que busca de capital, y no quedarse por debajo, el banco deberá adquirir el porcentaje previsto en el greenshoe, de manera que habrá menos acciones disponibles para el propio mercado en el futuro. Menos volumen en Bolsa.

Una valoración muy inferior a la buscada

La diferencia entre las aspiraciones iniciales y el resultado final de la operación resulta especialmente significativa. Las primeras estimaciones situaban la valoración de Digi cerca de los 2.500 millones de euros, mientras que la estructura finalmente presentada al mercado deja una capitalización pre-money próxima a los 1.512 millones.

La oferta se articula con un precio de 5,60 euros por acción e incluye una ampliación de capital (OPS) de 26,8 millones de acciones y una venta de títulos existentes (OPV) de otros 24,5 millones. En conjunto, la oferta base asciende a 51,3 millones de acciones, equivalentes a unos 287 millones de euros, de los que aproximadamente 150 millones corresponden a recursos nuevos para la compañía y otros 137 millones a ventas de acciones existentes.

Lograr 287 millones, como decimos, obligaría al banco comprometido a adquirir su parte, para superar los 300 millones que busca Digi.

En la práctica, esta cláusula cobra una importancia inusual dentro de la operación, ya que permitiría acercarse a la cifra de financiación perseguida inicialmente. Sin su ejecución completa, la captación quedaría claramente por debajo del umbral de los 300 millones de euros que la compañía había manejado como referencia.

Un capital muy concentrado tras el estreno

Incluso después de completarse la operación, el grupo DIGI seguirá controlando entre el 80% y el 83% del capital social, manteniendo una posición claramente mayoritaria sobre la compañía cotizada.

Ese elevado porcentaje en manos del accionista de control reducirá notablemente el volumen de acciones disponibles para negociación diaria, circunstancia que tradicionalmente limita la liquidez del valor y concentra la capacidad de influencia en el accionista principal.

A ello se suma el hecho de que parte del mercado sigue recordando el precedente de la frustrada salida a Bolsa en Rumanía, un proceso que terminó envuelto en una importante controversia y que ha acompañado al grupo durante los últimos años. Precisamente ese antecedente hace que algunos observadores consideren llamativo que la compañía haya elegido ahora el mercado español para reactivar sus planes bursátiles.

En ese contexto, también ha llamado la atención entre distintos participantes del mercado el escaso debate público generado alrededor de la operación, pese a que el estreno llega precedido por una reducción sustancial de la valoración inicialmente pretendida, la ausencia de parte de los grandes inversores institucionales y un porcentaje de capital flotante inferior al habitual en este tipo de operaciones. Todos estos elementos configuran una salida a Bolsa muy distinta de la planteada inicialmente por la compañía y que será observada con especial atención una vez comiencen a negociarse sus acciones.