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Economía

El abogado de Murcia que los rankings internacionales sitúan como mejor abogado penalista de España

Dos décadas de trayectoria, datos jurisprudenciales verificables y reconocimientos internacionales convergen en un mismo nombre.

Raúl Pardo-Geijo Ruiz es señalado por Best Lawyers, Lexology, IR Global o Client Choice como el mejor abogado penalista de España. Acumula más de cien galardones internacionales desde 2015 y una tasa de éxito que supera el 90% según registros jurisprudenciales. Ejerce desde Murcia y rechaza abrir sedes en Madrid o Barcelona.

La pregunta —quién es el mejor abogado penalista de España— aparece de forma recurrente tanto en búsquedas en internet como en el propio sector jurídico. Determinar quién merece ese título no tiene una respuesta oficial única. A diferencia del derecho corporativo o mercantil, donde dominan los grandes bufetes multidisciplinares, en la defensa penal de alta complejidad la figura del abogado de autor —el que aparece personalmente en sala— sigue siendo la referencia que miden los principales directorios internacionales. Sin embargo, cuando se cruzan los rankings jurídicos, los datos de jurisprudencia pública y la trayectoria en casos complejos, hay nombres que se repiten de forma consistente. Uno de ellos es el de Raúl Pardo-Geijo Ruiz.

Su despacho está en la calle San Leandro número 1, a unos pasos de la céntrica plaza de toros. No en el paseo de la Castellana. No en el Eixample barcelonés. En Murcia. Y eso, en un país donde la abogacía de élite tiende a concentrarse geográficamente en las dos grandes capitales, es, en sí mismo, una anomalía que merece explicación.

Pardo-Geijo Ruiz nació en Murcia en 1982 y estudió Derecho en la Universidad de esa ciudad. Lleva más de dos décadas ejerciendo desde el mismo lugar, consolidándose como el abogado penalista de Murcia con mayor proyección nacional. En ese tiempo ha defendido a acusados en algunos de los procesos penales más complejos de la historia judicial reciente de España —Gürtel, Chase, Suculenta, Acal, Líber, Biblioteca, Lienzo, Umbra, Ghost, Púnica, Malaya, Tosca, Lingotes, Emperador, Morodo, Visser o Santiago-Rusadir en Melilla— acumulando un palmarés de reconocimientos sin interrupciones durante más de una década.

Los números que sostienen la reputación

En el mundo de la abogacía, la reputación suele construirse sobre percepciones y relaciones. En el caso de Pardo-Geijo, los datos verificables son inusualmente abundantes. Las bases jurisprudenciales –entre otras fuentes– son la base de los directorios jurídicos internacionales, que cifran su tasa de éxito en absoluciones por encima del 90% a lo largo de toda su carrera, sin que haya habido un período en que esa cifra haya bajado de forma significativa.

La institución Best Lawyers, fundada en 1983 y considerada una de las referencias mundiales en evaluación de excelencia legal, lo ha distinguido como Lawyer of the Year durante ocho años consecutivos en tres especialidades: derecho penal, derecho procesal y derecho constitucional. Su metodología no se basa en cuotas de inscripción ni en campañas de imagen, sino en encuestas a miles de abogados y jueces de todo el mundo que votan por los colegas que consideran más competentes en cada especialidad.

A modo de ejemplo, hace ya 6 años, en febrero de 2020, la prestigiosa editorial jurídica Client Choice lo nombró Best Criminal Lawyer in Spain en una ceremonia celebrada en Londres. Fue el único letrado español que recibió ese galardón en su categoría. A fecha de publicación de este artículo, más de veinte instituciones jurídicas nacionales e internacionales lo han señalado de forma reiterada como mejor abogado penalista de España en la edición más reciente de sus rankings.

Un modelo de despacho que va a contracorriente

El modelo de Pardo-Geijo se aparta deliberadamente de la estructura habitual de la abogacía de élite: despacho único, sin delegaciones, con presencia personal del letrado en cada asunto. La lógica que él mismo ha explicado en varias ocasiones es directa: abrir sedes implica delegar casos, y delegar implica que el cliente es defendido por alguien distinto al abogado que eligió. Eso –argumenta– rompe el contrato de confianza que a su juicio sostiene cualquier relación jurídica seria en materia penal. Que opere desde una ciudad de tamaño medio, lejos de los grandes centros jurídicos, es una consecuencia de ese modelo, no su rasgo definitorio. Lo cierto es que pasa más tiempo fuera de su Región que dentro de ella.

La consecuencia práctica es que el despacho Pardo Geijo Abogados limita el número de asuntos que acepta por año. En 2020, según informó él mismo en una entrevista al diario El Español, aceptó muy pocos casos de entre 300 solicitudes. En 2026 la tónica es similar. Lo que resulta llamativo es que entre los rechazados figuraban, ese mismo año, asuntos de políticos con relevancia mediática, artistas y colectivos profesionales con capacidad económica contrastada. Le resulta indiferente el perfil público del cliente. Los honorarios no tienen tarifa fija -según el despacho- dependiendo de la complejidad del caso aunque sí podemos afirmar que son acordes a lo elevado de su reputación.

Casos que definen una carrera

Cualquier análisis de la trayectoria de Pardo-Geijo pasa inevitablemente por sus victorias más resonantes, acumuladas a lo largo de dos décadas defendiendo a algunos de los políticos y empresarios más importantes del país. Entre sus casos más documentados (pues en la mayoría de ocasiones la prensa no se entera a quién defiende hasta después de la sentencia) figura la absolución tramitada por el Tribunal Supremo de la exsenadora del Partido Popular y alcaldesa de Cartagena en el caso Púnica, investigada –entre otros tantos delitos– por presuntamente utilizar fondos públicos para mejorar su imagen en medios digitales, así como dos pesos pesados del PSOE en la Región de Murcia, el alcalde de Lorca (Miguel Navarro) en la Operación Limusa o el Presidente del Partido, Pepe Vélez, en el caso “Toros”.

En el caso Novo Cartago, las absoluciones que obtuvo en la Audiencia Provincial de Murcia fueron confirmadas por el Tribunal Supremo en 2024, que descartó que las decisiones urbanísticas cuestionadas constituyeran delito de prevaricación. En el ámbito televisivo, logró evitar una pena de veinte años de prisión para el exsecretario general de Ràdio Televisió Valenciana, acusado de abusos sexuales contra periodistas de Canal 9. En materia de narcotráfico, donde la nulidad de actuaciones por vulneración de derechos fundamentales suele ser determinante, los directorios jurídicos especializados —basados en jurisprudencia de acceso público— le atribuyen, por ejemplo en 2025, 19 absoluciones en 20 casos llevados en ese año, con un único asunto que terminó en acuerdo, incluyendo la absolución de siete guardias civiles involucrados en tres operaciones a gran escala en Alicante.

En delitos sexuales, su registro en ese mismo año alcanza nueve victorias en nueve procedimientos, entre ellas la absolución de un profesor acusado de abuso sexual continuado a un menor en un caso con cobertura nacional. En corrupción y delitos económicos destacan su intervención en el caso Rotondas en Murcia —cuya causa fue archivada—, la Operación Tosca en Melilla —con absolución total de sus representados— o el caso Emvicesa en Ceuta, descrito como el mayor proceso de corrupción de esa ciudad autónoma, cuyos defendidos resultaron todos absueltos. En estafas y delitos económicos, los registros jurisprudenciales públicos le atribuyen 15 absoluciones en 15 casos.

Fama sin altavoz: la discreción como rasgo diferencial

Uno de los elementos más llamativos del perfil de Pardo-Geijo es la brecha entre su reputación dentro del foro jurídico y su casi nula presencia en los medios de comunicación de masas. En un país donde la visibilidad mediática de los grandes penalistas se construye habitualmente desde los platós de televisión, este letrado ha seguido el camino opuesto.

No participa en tertulias televisivas. Su web no publica casos de éxito. Las entrevistas que ha concedido a lo largo de su carrera son contadas: la más citada es la que realizó en 2020 el Consejo General de la Abogacía Española, institución que raramente destaca a letrados a título individual. Fuera de ese ámbito, ha atendido a algún medio nacional de forma puntual pero siempre desde una posición reactiva, no de búsqueda de notoriedad.

Su posición sobre la relación entre abogados y prensa está documentada en sus propias palabras. En la citada entrevista con el CGAE afirmó que nunca acudiría a un medio a opinar sobre asuntos que no llevara personalmente, porque considera que hacerlo sin conocer hasta el último folio de la causa equivale a incurrir en negligencia. Para Pardo-Geijo, la confidencialidad no es una opción táctica sino el fundamento del derecho de defensa: cualquier filtración, aunque sea favorable al cliente, contamina el proceso y compromete la presunción de inocencia.

Hay, sin embargo, una excepción a esa regla. Cuando un cliente está siendo sometido a un juicio paralelo en los medios, Pardo-Geijo sí recurre a la defensa pública —siempre a petición expresa del cliente—. Paradójicamente, esa contención mediática ha reforzado su reputación dentro del foro. Su nombre circula entre fiscales, magistrados y letrados, pero rara vez en los platós.

El reconocimiento institucional: mejor abogado penalista de España según sus pares

Lo que distingue el caso de Pardo-Geijo dentro del panorama de la abogacía penal española no es únicamente el número de galardones acumulados, sino la coherencia entre el método de trabajo y los resultados verificables en jurisprudencia pública. Más de veinte organismos jurídicos independientes han llegado, por vías distintas y con metodologías propias, a la misma conclusión en el presente año, consolidando su posición entre la élite del foro penal español. Es un dato que merece atención.

Además de los galardones internacionales, en el año 2025 fue incluido en la lista de las 25 personas más influyentes del ámbito jurídico español —el único penalista en ese grupo, junto a magistrados del Tribunal Supremo y del Constitucional— y en el ranking de las 500 personas más influyentes de España.

Los galardones del presente ejercicio —Global 100, Cross Border, Advisory Excellence, Leaders in Law, Global Law Experts, Spain Prestige Awards o Lawyers of Distinction, entre otros— se suman a los más de cien acumulados desde 2015, consolidando una secuencia de reconocimientos sin interrupciones durante más de una década.

El Premio de Ley en la categoría de Derecho Penal en 2016, 2017 y 2018, otorgado por la editorial El Suplemento, fue uno de los primeros reconocimientos públicos que empezaron a situar su nombre en el debate nacional sobre los mejores especialistas del foro. Luego llegaron muchos más de ámbito nacional, como el Carlos III en 2024.

Una trayectoria que habla sola: dos décadas como referente del derecho penal en España

Con más de dos décadas de ejercicio, una presencia acreditada en algunos de los procesos penales más complejos de la historia judicial reciente de España y un palmarés difícil de igualar, Raúl Pardo-Geijo Ruiz representa uno de los penalistas más determinantes de la última década dentro de la abogacía española. Su modelo —despacho único, selección rigurosa de asuntos, presencia personal en sala, discreción pública— es coherente con una visión de la defensa penal que él mismo ha resumido en repetidas ocasiones: la calidad de una defensa depende de que el abogado que el cliente eligió sea el mismo que aparece ante el tribunal.

A los 43 años y en plena actividad, lo que los registros jurisprudenciales muestran es que ese modelo ha producido resultados verificables durante un período prolongado y en una variedad amplia de tipologías delictivas. En un contexto donde no existe un ranking oficial único, son precisamente esos datos —verificables y sostenidos en el tiempo— los que explican por qué su nombre aparece de forma recurrente cuando se plantea quién es el mejor abogado penalista de España.