Las empresas de Alemania, en pie de guerra contra China: «O hay aranceles o habrá despidos»
Más del 90% de las empresas de Alemania se oponen a la competencia de China y consideran que su irrupción en el mercado europeo presenta un gran desafío para sus negocios. De hecho, la mayoría se muestra a favor de imponer al gigante asiático aranceles punitivos a las importaciones de, entre otros productos, los coches eléctricos, según el último informe del think tank Instituto Económico Alemán (IW, por sus siglas en alemán) publicado este martes. Es más, las compañías aseguran que, si no se toman medidas, no tendrán más remedio que comenzar a realizar despidos.
El informe desvela que el desafío al que se enfrentan las empresas es evidente. Al menos la mitad de ellas sostienen que la competencia china ofrece productos comparables a los fabricados en territorio alemán, pero con un descuento del 20%.
Esto plantea el dilema de reducir los precios y enfrentar un aumento en los costos, o arriesgarse a perder participación en el mercado a favor de los productores extranjeros. Además, las firmas asiáticas pueden competir con facturas hasta un 30% inferiores a las europeas, lo que intensifica aún más la presión sobre las empresas locales.
Las empresas de Alemania y China
La encuesta revela que el 63% de las empresas de Alemania sienten una «fuerte presión» competitiva procedente de China. Esta percepción se fundamenta en la creencia de que no compiten en igualdad de condiciones, ya que el gobierno chino ofrece subsidios significativos a la innovación y al desarrollo de las empresas nacionales, lo que les otorga una ventaja competitiva considerable.
Como resultado de esta elevada competencia, muchas empresas de Alemania admiten haber perdido clientes y una caída de los beneficios a causa de la presión que ejercen los productos de China.
En este último caso, entre el 60% y el 95% de las encuestadas ven complicado volver a obtener las cifras de negocio de años pasados. Por su parte, una proporción elevada admite haber tenido que recurrir durante los últimos meses a recortar la producción, despidos y deslocalizaciones para seguir adelante.
De hecho, en el sector industrial, las empresas manufactureras amenazan con más recortes de puestos de trabajo como resultado de la competencia de China, aunque, en este caso, todavía representan poco menos del 23% de los aproximadamente 7,5 millones de empleados en este sector.
Las empresas tienen una percepción elevada de la probabilidad de una guerra comercial con China en los próximos diez años, estimada en alrededor del 70%, especialmente relacionada con un posible conflicto en Taiwán.
Coches eléctricos de China
Además, el informe revela existe un alto nivel de apoyo entre las mercantiles para imponer aranceles sobre los vehículos eléctricos chinos subsidiados y para prevenir la transferencia de tecnología sensible que podría beneficiar al ejército chino, lo que podría resultar en la pérdida de alta tecnología por parte de las empresas alemanas.
Alrededor del 80% de las empresas encuestadas consideran que estas medidas están justificadas o parcialmente justificadas en determinadas condiciones.
La decisión de la Comisión Europea sobre la aplicación o no de estas trabas comerciales a los vehículos procedentes del gigante asiático es inminente, se espera, de hecho, que se haga pública a lo largo de los próximos días tras la celebración de las elecciones europeas el pasado fin de semana.
Según el Instituto Kiel, si la Unión Europea implementara un arancel del 20%, el número de vehículos eléctricos chinos importados a la UE podría reducirse en alrededor de una cuarta parte, lo que equivaldría a unos 125.000 coches menos.
En estos momentos, marcas como Porsche o Mercedes-Benz admiten estar preocupadas por la escalada comercial entre Bruselas y Pekín que podría terminar costándole a las empresas chinas cerca de 4.000 millones de euros en relaciones comerciales con los países del viejo continente.
De momento, China no ha anunciado oficialmente ninguna represalia, aunque Pekín ha señalado que está dispuesta a imponer aranceles de hasta el 25% a los automóviles importados con motores de gran cilindrada.
«Esperar contramedidas de China provocaría ciertas desventajas económicas para Alemania, pero habría que aceptarlas, ya que los efectos serían soportables porque nuestra dependencia económica general de China es limitada; además, si la UE renuncia a la imposición de aranceles, se produciría una erosión silenciosa y costosa de nuestra base industrial», ha comentado el jefe de la unidad de Investigación de economía internacional, mercados financieros e inmobiliarios del IW, Jürgen Matthes.
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