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El BCE pierde 1.254 millones de euros en 2025 y acumula tres años en números rojos

El año pasado el banco central registró unos números rojos de 7.944 millones de euros

Lagarde señala al ex presidente del banco central holandés Klaas Knot como su posible sucesor en el BCE

  • Benjamín Santamaría
  • Economista, analista, conferenciante y máster de educación con especialidad en Economía. Redactor de economía y empresas en OKDIARIO y autor de 'La economía a través del tiempo' en el Instituto Juan de Mariana. Miembro de la junta directiva del Centro Diego de Covarrubias.

El Banco Central Europeo (BCE) ha registrado unas pérdidas de 1.254 millones de euros en 2025, por lo que el organismo acumula ya tres años consecutivos de números rojos. Esto sucede en medio de rumores de una posible destitución adelantada de la presidenta del banco central, Christine Lagarde, y de un profundo debate sobre sus posibles sucesores.

Así, el BCE ha reconocido una «importante reducción» de gastos netos por intereses, algo que ha provocado que las pérdidas de 2025 no hayan sido todavía peores. En ese sentido, si se comparan con las de 2024, el resultado negativo se ha recortado un 84,2%, algo que desvela cierto esfuerzo por que el desastre contable no se extienda.

Y es que el año pasado el banco central registró unos números rojos de 7.944 millones de euros, es decir, los más pronunciados de toda su historia. Un año después, las cuentas se han ajustado ligeramente, pero todavía con unas pérdidas mil millonarias.

Las del año pasado, al igual que las de los dos años previos, permanecerán en el balance del BCE para ser compensadas con beneficios futuros. Si es que vienen. En consecuencia, no habrá distribución de dividendos a los bancos centrales nacionales de la eurozona con cargo al año 2025.

Pérdidas del BCE

El BCE lleva sin tener beneficios desde 2021, cuando ganó 192 millones de euros y cerró en equilibrio las cuentas de 2022. El organismo dirigido por Christine Lagarde ha explicado que las pérdidas se producen «después de muchos años registrando beneficios considerables» y que son resultado de la política monetaria adoptada para cumplir con el su mandato de estabilidad de precios.

En concreto, ha recordado que las medidas aplicadas y conocidas como Quantitative Easing (QE) exigían a la entidad ampliar su balance mediante la adquisición de activos financieros, principalmente con tipos de interés fijos y vencimientos a plazos largos. Esto se tradujo en el aumento del pasivo por el que el BCE paga intereses a tipo variable.

Monedas de euro.

Las subidas de los tipos entre 2022 y 2023 destinadas a combatir la inflación conllevaron incrementos inmediatos de los gastos por intereses de esos pasivos, mientras que los ingresos por intereses, especialmente en los valores adquiridos en el marco del programa de compras de activos (APP) y del programa de compras de emergencia frente a la pandemia (PEPP), «no se incrementaron al mismo ritmo».

Se espera que el BCE vuelva a obtener beneficios en 2026 o al año siguiente, aunque esto dependerá de los niveles futuros de los tipos de interés y de las tasas de cambio, así como del tamaño y la composición del balance del BCE. En cualquier caso, el banco central ha destacado que podrá operar «eficazmente» y cumplir con su deber independiente de que haya pérdidas.