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Economía
Banco de España

El Banco de España señala el fracaso del Gobierno: las rentas bajas se ahogan y la vivienda sigue disparada

El Gobierno confía en alcanzar los objetivos fiscales gracias al crecimiento, pero no está reduciendo la deuda

  • Jose de la Morena
  • Jose de la Morena, periodista especializado en economía desde hace más de 15 años, desarrolla su labor en el campo de la comunicación desde el prisma de las tendencias, los números y resultados de las distintas compañías. Una tarea que le ha llevado a conocer a fondo el mundo empresarial. Ha trabajado también en comunicación corporativa y como asesor para distintas marcas internacionales e institucionales.

El Banco de España ha puesto negro sobre blanco dos de las mayores grietas económicas de España: los hogares con menos ingresos destinan cada vez más renta a cubrir gastos esenciales y el precio de la vivienda continúa creciendo con fuerza pese a las políticas desplegadas por el Gobierno para contener el mercado. El supervisor financiero advierte de que existen «focos de fragilidad» precisamente entre las familias más vulnerables, en un contexto en el que acceder a una vivienda sigue siendo uno de los principales factores de presión económica.

El diagnóstico del organismo dirigido por José Luis Escrivá deja en una situación incómoda al Ejecutivo de Pedro Sánchez. Mientras el Gobierno ha defendido durante los últimos años que la subida del salario mínimo, las ayudas sociales o la intervención del mercado inmobiliario estaban mejorando la situación de las familias, el Informe de Estabilidad Financiera de Primavera 2026 concluye que los hogares de menor renta siguen siendo los más expuestos y que el encarecimiento de la vivienda mantiene una elevada presión financiera sobre buena parte de la población.

El informe reconoce en todo caso que, en términos generales, la economía española mantiene una evolución favorable. El Banco de España destaca la mejora del empleo, el crecimiento de la renta y unos niveles de endeudamiento históricamente bajos tanto en hogares como en empresas. Las familias han aprendido de 2008 y mantienen una baja tasa de endeudamiento. También considera que el sistema bancario atraviesa una situación sólida, con elevados niveles de rentabilidad, solvencia y liquidez.

El mercado inmobiliario

Sin embargo, el supervisor introduce varios matices relevantes que apuntan directamente a las tensiones estructurales de la economía española. Uno de ellos es el mercado inmobiliario. El organismo confirma que «el crecimiento del precio real de la vivienda continúa siendo alto», mientras los criterios para conceder hipotecas empiezan a relajarse ligeramente tras el endurecimiento monetario de los últimos años.

Aunque el Banco de España descarta por ahora riesgos sistémicos graves en el sector inmobiliario, sí admite que la vivienda sigue tensionando las finanzas familiares y que el acceso a la propiedad continúa deteriorándose para una parte importante de la población. De hecho, uno de los recuadros específicos del informe analiza directamente la «capacidad financiera y acceso a la vivienda en propiedad mediante hipoteca», donde la principal conclusión pasa porque las rentas bajas han perdido prácticamente la capacidad de acceso a la vivienda en los últimos años.

El organismo también pone el foco sobre la situación fiscal de España. Aunque el déficit público cayó hasta el 2,4% del PIB en 2025 gracias al fuerte crecimiento económico, el Banco de España advierte de que el nivel de deuda pública, cercano todavía al 100% del PIB, sigue siendo una vulnerabilidad importante para la economía española. Es decir, la deuda cae en términos relativos porque crece el país, pero en realidad el Gobierno sigue gastando cada vez más.

Además, alerta de que las futuras necesidades de gasto podrían agravar todavía más esa situación. Entre los principales factores de presión cita el envejecimiento de la población, el incremento del gasto en Defensa y las inversiones necesarias para afrontar las transiciones ecológica y digital. El informe también reprocha la «falta de concreción» de las medidas para cumplir con los compromisos fiscales europeos.

El Gobierno confía en alcanzar los objetivos fiscales gracias al crecimiento, pero no está reduciendo la deuda.

Riesgos externos

En paralelo, el Banco de España considera que los mercados financieros siguen mostrando señales de sobrevaloración, aunque las tensiones derivadas de la crisis en Oriente Medio no han provocado hasta ahora correcciones severas. También alerta del creciente peso de los riesgos tecnológicos y de ciberseguridad, especialmente en un entorno de rápida expansión de la inteligencia artificial.

El informe dedica incluso un apartado específico a la falta de transparencia de los grandes modelos de inteligencia artificial. Según el documento, los sistemas de IA apenas cumplen de media la mitad de los requisitos de transparencia internacionales y la situación ha empeorado respecto a 2024.

Pese a ello, la principal advertencia del Banco de España sigue concentrándose en la situación de las familias vulnerables y en la vivienda. El supervisor deja claro que, aunque los grandes indicadores macroeconómicos siguen resistiendo, la presión sobre las rentas bajas y el encarecimiento inmobiliario son los principales puntos débiles de la economía española.