El Banco de España eleva su previsión de inflación al 3% por la guerra, que restará una décima al PIB
El Banco de España señala que el paquete de ayudas del Gobierno debería estar focalizado a los hogares vulnerables
El Banco de España prevé que la inflación suba este año hasta el 3% -en marzo se ha situado en el 3,3%, según ha publicado este viernes el INE- por el impacto de la guerra de Irán, lo que supone elevar en nueve décimas su previsión anterior. Para 2027 prevé que los precios suban seis décimas sobre su anterior previsión y quede en el 2,5%.
Según el Banco de España la economía española ha mostrado gran dinamismo en el último trimestre de 2025 y en los primeros meses de 2026, lo que permitiría elevar su previsión de crecimiento en dos décimas, hasta el 2,4%. Pero los efectos de la guerra restarán una décima al PIB y quedará finalmente en el 2,3%. Para 2027, el Banco de España prevé que el PIB crezca dos décimas menos de su anterior previsión, hasta el 1,7%.
Según la entidad, las medidas aprobadas por el Gobierno para hacer frente al impacto de la guerra reducirán en cinco décimas el incremento de los precios, pero revertirlas elevará otras cinco décimas el IPC en 2027. El mismo efecto tendría este paquete de medidas sobre el PIB. Al mejorar el consumo interno por las rebajas de los precios, el PIB mejoraría en tres décimas, pero las perdería cuando las medidas se reviertan.
Para la entidad que preside José Luis Escrivá el paquete de medidas aprobadas por el Gobierno deberían estar focalizadas en los hogares vulnerables. El informe detalla que el decreto ley con el plan de respuesta, «al no estar focalizado en los hogares más vulnerables, adolece de limitaciones en términos de su eficacia redistributiva» y por ello «alternativas más focalizadas y selectivas permitirían alcanzar un grado de protección similar, así como reducir distorsiones en las señales de precios relativos».
El Banco de España ha publicado este viernes su último ejercicio de proyecciones, correspondiente al primer trimestre del año, que está sujeto a un grado de incertidumbre «especialmente elevado» como consecuencia del desarrollo del conflicto en Oriente Próximo.
Según el organismo que dirige José Luis Escrivá, esta revisión refleja el impacto adverso asociado al conflicto bélico (-0,4 puntos), cuyo efecto sería compensado en gran medida, aunque no por completo, por el impulso fiscal adoptado por el Gobierno (+0,3 puntos).
En cuanto a 2027, el Banco de España proyecta un crecimiento del 1,7%, tres décimas por debajo de lo contemplado en el escenario previo al ataque a Irán y dos décimas por debajo de lo previsto en diciembre, como consecuencia del deterioro del entorno exterior y de la reversión del impulso fiscal.
Sobre la tasa de inflación general media, se espera que en 2026 alcance el 3%, nueve décimas más respecto a las proyecciones de diciembre, mientras que la subyacente se situaría en el 2,7%, dos décimas por encima.
Este mayor crecimiento refleja, fundamentalmente, la trayectoria reciente de la inflación, junto con el incremento de los precios energéticos a escala global, efectos que se verían compensados, en cinco décimas, por la reducción de la fiscalidad energética ya convalidada en el Congreso.
Además, el Banco de España ha advertido de que el shock energético elevará la tasa de inflación en la segunda mitad de este año, una vez que se revierta la reducción de la fiscalidad energética contemplada en el plan del Gobierno, de modo que el ritmo de crecimiento de los precios llegaría a alcanzar en torno al 3,3% al final de 2026.
En 2027, las tasas de inflación general y subyacente alcanzarían el 2,5% y el 2,7%, respectivamente, seis décimas por encima de lo previsto hace tres meses, como consecuencia de la evolución de los precios de las materias primas energéticas, la eliminación de las ayudas al transporte público a comienzos del año y el aumento previsto de la fiscalidad energética en la primavera de 2027 en comparación con el mismo período de 2026.
En su ejercicio, el Banco de España incorpora diversos escenarios alternativos, construidos sobre hipótesis relativas a la persistencia y el grado de disrupción en los mercados energéticos, a la volatilidad futura de los mercados financieros y a la propagación del shock energético a lo largo de la cadena de producción de la economía española.
En un escenario adverso caracterizado por un aumento de los precios del petróleo y de la electricidad superior, el crecimiento del PIB se situaría en el 2,2% en 2026 y en el 1,5% en 2027, mientras que la tasa de inflación alcanzaría el 3,9% y el 2% en esos años, respectivamente.
Por su parte, en un escenario severo, de mayor duración e intensidad del conflicto bélico, en 2026 la expansión de la actividad se reduciría hasta el 1,9% en 2026 y el 1,1% en 2027, al tiempo que inflación se elevaría hasta el 5,9% y el 3,2% en esos años, respectivamente.
Déficit
En conjunto, el Banco de España espera que el déficit alcance el 2,3% en 2026 y 2027, lo que supone un empeoramiento de dos décimas del PIB este año respeto a la anterior previsión y una mejora de otras dos décimas de cara al próximo año.
El mayor dinamismo esperado de las variables macroeconómicas acarrearía un menor déficit público en general, pero en 2026 este efecto se ve condicionado por el paquete anticrisis del Gobierno, que tendría un efecto de en torno a un 0,5% del PIB. En 2027, la mejora del déficit se ve limitada por la mayor revalorización de las pensiones como resultado de la revisión al alza de la inflación esperada para 2026.
De su lado, las previsiones para la ratio de deuda sobre PIB se revisan ligeramente al alza en 2026 y a la baja en 2027 respecto a las proyecciones de diciembre, debido principalmente al mayor crecimiento del PIB nominal. Así, se espera que la ratio se sitúe en el 99,2% del PIB en 2026 y caiga al 98,1% en 2027.
En lo referente al gasto neto computable a efectos de las reglas fiscales europeas, estima que existe un riesgo de que este crezca, en términos anuales en 2025, 2026 y 2027, por encima del límite superior máximo permitido de acuerdo con el plan fiscal estructural comprometido por el Gobierno y teniendo en cuenta el margen de flexibilidad contemplado en la normativa europea.
No obstante, en términos acumulados desde 2023, el incremento proyectado se situaría todavía dentro del margen de flexibilidad permitido en 2025, mientras que en 2026 existe un riesgo de desviación al alza, que aumentaría en 2027 como consecuencia del crecimiento previsto de las partidas que impulsan el gasto y del agotamiento del margen de desviación acumulado permitido por las nuevas reglas europeas.
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