El Valencia dinamitó la Liga con su victoria en el Bernabéu gracias a una soberbia actuación del meta Mamardashvili. El Real Madrid, que perpetró otro partido gris, al menos lo intentó en la segunda parte, pero se topó con el portero valencianista. Vinicius falló un penalti, Diakhaby adelantó a los visitantes, igualó el propio Vini y Hugo Duro, ya en la prolongación, hizo el definitivo 1-2 que pone la Liga en bandeja al Barcelona y deja, de paso, muy tocado a Carletto. El Madrid no puede permitirse desperdiciar una plantilla como esta con un entrenador cuyo mensaje no llega al vestuario y cuyo ciclo está agotado.
Ancelotti, al que sólo le falta quedarse embarazado, había perdido a sus dos porteros. Ni Courtois ni Lunin estaban sanos para jugar frente al Valencia, así que Fran González tomaba la alternativa. El espigadísimo muchacho de 19 años se convertía en el quinto portero en la historia del Real Madrid en debutar con menos de 20 años, el primero desde Iker. Carletto aprovechó la visita del Valencia, un grande venido a menos, para rotar a Asencio, Camavinga y Rodrygo con la vista puesta en el duelo de Champions del martes ante el Arsenal.
Aun así, al Real Madrid le salía un once de lo más pintón con Fran González en la portería; Lucas, Tchouaméni, Rüdiger y Fran García en defensa; Fede Valverde y Modric en el doble pivote; Brahim, Bellingham y Vinicius en la mediapunta; y Mbappé, que recuperaba su puesto. Enfrente el Valencia, que se plantaba en el Bernabéu con cinco atrás y sin nada que perder porque sus deberes los hace en Mestalla.
A Fran le pusieron a prueba en los primeros 30 segundos. Fueron sus propios compañeros, primero Rüdiger y luego Lucas Vázquez, los que le enviaron sendas cesiones venenosas que despejó con pies de plomo el joven portero. Pero pronto se hizo el Real Madrid con el dominio de la pelota. Replegó el Valencia tratando de juntarse mucho y recortarle los espacios a Vinicius y Mbappé. No lo hizo bien a los diez minutos y Mbappé aprovechó un gran pase de Fede Valverde para ganarle la espalda a Tárrega, que le derribó con el brazo y con el pie.
Vinicius, de pena máxima
El penalti era para Mbappé, el especialista del equipo, pero como en el Real Madrid no manda nadie porque Ancelotti es un ninot indultado, un hombre blandengue y un cono en el vestuario, pues lo tiró Vinicius porque le salió de los mismísimos. Huelga decir que lo falló. Como en el Metropolitano. Lo tiró flojo y al medio, así que Mamardashvili la sacó con los pies. Pero insisto: no es culpa de Vini sino dejación de funciones de Carletto.
Esa fue la primera mala noticia para el Real Madrid. La segunda llegó después en forma de 0-1. Marcó Diakhaby después de que Rüdiger primero y Tchouaméni después se comieran el saque de esquina. Fran González, con sus casi 200 centímetros de cuerpo, decidió quedarse bajo palos y sólo pudo hacer la estatua. Pues nada, el Madrid comenzaba perdiendo a las primeras de cambio.
El Bernabéu sesteaba con su equipo. No había ganas ni de enfadarse, quizá porque al madridismo sólo le pone la Champions. Vamos, como a sus futbolistas. Quiso darle emoción Diakhaby con un autogol soberbio, dicho sea de paso. Su suerte es que el VAR lo anuló por un milimétrico fuera de juego de Mbappé. Ancelotti, desesperado, vio una amarilla que le impedirá sentarse en el banquillo en Mendizorroza. Bueno para el Madrid.
El caso es que el partido que comenzó torcido no acababa de enderezarse para el Madrid. En ataque todo pasaba por Mbappé, que lo intentaba desde cerca y desde lejos. Mamardashvili metió una mano espectacular en el 33 a un disparo de francés, que en la siguiente jugada se topó con el travesaño en una volea a bocajarro.
Un equipo sin alma ni fútbol
Hubo que esperar al 41 para que apareciera Bellingham en el partido. Lo hizo con una jugada memorable en la que dividió por el centro a la zaga del Valencia y resolvió con un remate con el exterior que se marchó desviado por el pelo de una gamba. Al Real Madrid se le fue consumiendo el primer tiempo y, casi sin darse cuenta, se vio en el vestuario con 0-1 en el marcador 360 del Bernabéu. El madridismo, por fin, esbozó una pitada perezosa.
Le sobraban las razones. El equipo defiende mal y ataca peor. No tiene fútbol y sin Ceballos tampoco criterio. El Real Madrid vive al albur de las acciones individuales de sus estrellas y desde el banquillo Ancelotti e hijo no aportan ninguna solución. En esas y otras disquisiciones estaban los madridistas cuando arrancó la segunda mitad.
Lo hizo con una coz alevosa de Diakhaby sobre Fede Valverde. Era una roja de manual pero ni Cuadra Fernández ni el VAR lo vieron así. Para flipar. El Madrid siguió a lo suyo y logró el empate por la misma vía que había encajado el primero: de córner. Lo botó Modric, lo peinó Bellingham en el primer palo y la empujó Vinicius con el exterior en el segundo. Pues nada, partido nuevo con 40 minutos por delante.
La otra cara del Madrid
Bellingham se desató y tuvo en sus pies el 2-1 pero lo evitó Mamardashvili con el ídem. Sufría el Valencia ante el arreón del Madrid. En el 56 metió Ancelotti a Rodrygo por un desdibujado Brahim. Respondió Corberán con un cambio de nueve: Rafa Mir por Sadiq. En el 65 dio un susto el Valencia con otro remate a balón parado de Diakhaby que rechazó como buenamente pudo Fran González. La parada le quedó fea pero al menos evitó el 1-2.
Respondieron Fran García y Mbappé con una magnífica pared en el pico del área que resolvió el francés con un remate forzado que se marchó fuera. Con el Madrid desmelenado emergió la figura de Mamardashvili para sacar una mano prodigiosa a un remate a bocajarro de Fede Valverde. Hizo tres cambios Ancelotti: Fran García, Vinicius y Modric fuera, dentro Alaba, Camavinga y Endrick.
El Real Madrid se reorganizó con Alaba de lateral zurdo, Camavinga de mediocentro único y Endrick por la derecha arriba. Al equipo de Ancelotti se le iba agotando el tiempo. En el 84 Diakhaby empujó en el área a Mbappé pero Cuadra y el VAR se hicieron los ciegos. Metió Ancelotti a Güler por Lucas Vázquez para intentar la remontada a la heroica.
Pero no hubo tal. Al Madrid se le fue agotando el tiempo y no fue capaz de lograr en los seis minutos de prolongación un tanto que le siguiera asiendo a la Liga. El Valencia se iba a ir del Bernabéu con un valiosísimo empate cuando, ya en el 94, apareció Hugo Duro para abrochar con un certero cabezazo el definitivo 1-2 que daba un triunfo al equipo de Corberán que pone la Liga en bandeja al Barcelona. Y deja a Ancelotti, más que tocado, casi hundido.