Ramón tenía razón

El Real Madrid tiene que aligerar equipaje

El club blanco debe quitarse a jugadores antes de pensar en apuntalar el equipo con los retoques finales

El Real Madrid facilitará la salida de Ceballos, pero no lo regalará

REAL MADRID

Configurar la medular del Real Madrid de cara a la próxima temporada se ha convertido en una tarea verdaderamente compleja. A pesar de los constantes rumores de fichajes que inundan los medios de comunicación, la realidad de la plantilla blanca exige una profunda reflexión antes de dar por hecho cualquier incorporación de renombre, ya que el overbooking de futbolistas en esa demarcación condiciona por completo la hoja de ruta del club madridista.

Actualmente, la nómina de centrocampistas asciende a ocho futbolistas. Jugadores como Tchouaméni, Camavinga, Fede Valverde, Jude Bellingham y Arda Güler forman una base sólida a la que se suma Bernardo Silva. El portugués ha recalado en la capital española como agente libre tras desestimar ofertas de clubes como el FC Barcelona o el Atlético de Madrid, seducido por la llamada directa de José Mourinho, quien lo proyecta como su extensión sobre el terreno de juego, principalmente para actuar en el doble pivote.

A esta lista se añaden de momento Dani Ceballos, cuya salida del equipo parece clara, y el canterano Tiago Pitarch, con ficha del Castilla, cuyo futuro inmediato tendrá que ser evaluado por el técnico luso para decidir si se mantiene en esa dinámica o si se busca una venta con opción de recuperación. Asimismo, la situación de Nico Paz permanece en el aire. El jugador podría ser recomprado próximamente y ser objeto de negocio por parte del Real Madrid dada su cotización que, no obstante, no le asegura un sitio claro en el club blanco.

Con este panorama, la llegada de nuevos refuerzos de primera línea se torna inviable si no se altera el statu quo actual. Contando con seis centrocampistas de un estatus relevante, resulta físicamente imposible darles cabida en un once inicial. Si consideramos un esquema donde coincidan Valverde en banda derecha, Bellingham en la mediapunta, junto a Bernardo Silva y Tchouaméni, piezas de la talla de Camavinga o Güler ya quedarían relegadas al banquillo. Aunque las rotaciones y las lesiones exigen tener una unidad B de plenas garantías, introducir en esta ecuación a un jugador de la categoría de Enzo Fernández, quien por precio y cartel exigiría una titularidad indiscutible, desataría un conflicto de gestión de minutos difícil de resolver para el cuerpo técnico.

La misma problemática se traslada al caso de Boaddi. A pesar de las excelentes sensaciones que está dejando en el Mundial, su incorporación, siempre que no haya ventas, obligaría al club a realizar encajes financieros y deportivos extremos, como asignarle una ficha del filial tras haber desembolsado una cantidad cercana a los 70 u 80 millones.

Por ello, el Real Madrid prioriza en estos instantes el capítulo de salidas antes de acometer cualquier operación galáctica. La dirección deportiva tiene nombres sobre la mesa: Camavinga figura en la lista de prescindibles de Mourinho, pero el francés se muestra firme en su postura de permanecer en el club y pelear por un puesto.

Por otra parte, Tchouaméni afronta un momento importante debido a las conversaciones pendientes sobre su renovación contractual; un escenario que despierta el fuerte interés de equipos como el Manchester United, dispuesto a repetir una operación similar a la que en su día protagonizó con Casemiro. Aunque Mourinho prioriza las figuras de Valverde y Bellingham en su jerarquía, una hipotética venta del pivote francés abriría la puerta a un relevo defensivo, perfil donde encajaría mejor el futbolista marroquí antes que la opción de Enzo Fernández. El mercado veraniego se anticipa largo y las piezas solo se moverán si primero se desatasca la rampa de salida.

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