Los errores se pagan caros, si no que se lo digan a Eduardo Camavinga. No ha sido la mejor temporada del francés en el Real Madrid, fruto de errores puntuales notorios y un curso bastante convulso en el Santiago Bernabéu, que han provocado un revés inesperado para muchos. La decisión adoptada por Didier Deschamps, dejándole fuera de la convocatoria de Francia para el Mundial 2026, supone uno de los golpes más duros en la trayectoria reciente del centrocampista, que atraviesa el momento más delicado desde su llegada a la capital.
Hace apenas unos meses parecía prácticamente imposible imaginar al internacional francés fuera de una gran cita con Les Bleus. Pero el rumbo de los últimos meses, con una irregular temporada firmada por el mediocentro madridista, ha terminado pasándole factura. La pérdida de protagonismo, las lesiones y varias actuaciones cuestionadas en partidos importantes acabaron debilitando su posición dentro del combinado nacional.
La exclusión del Mundial pone aún más de manifiesto el runrún sobre su futuro en el Real Madrid. Lo que antes parecía una relación destinada a consolidarse durante muchos años, entra ahora en una fase de incertidumbre, con Camavinga en el escaparate.
«Viene de una temporada difícil en la que ha jugado poco y ha sufrido lesiones. Imagino su enorme decepción esta noche. Debí tomar decisiones difíciles entre los defensas, mediocentros y delanteros», explicó Deschamps sobre la no llamada de Camavinga de cara al Mundial, una de las bajas más sensibles en Francia.
A sus 23 años, el francés entiende que necesita volver a sentirse importante sobre el césped y recuperar continuidad competitiva. El futbolista considera que durante esta temporada no ha encontrado el contexto ideal para desarrollar su mejor versión en el conjunto blanco. Esa sensación, unida al duro revés sufrido con Francia, colocan a Camavinga en una situación difícil, donde los errores pesan más que nunca.
Esta temporada, Camavinga ha disputado 42 partidos, 23 de ellos como titular, rozando los 2.200 minutos de juego, y en el club madrileño tampoco se descarta una posible salida en caso de recibir una oferta importante por él, incluso antes de esta decisión de Deschamps. Aunque el Real Madrid continúa valorando el talento y las condiciones del internacional francés, también asume que un cambio de escenario podría terminar beneficiando a todas las partes implicadas.
Está siendo una temporada difícil para Camavinga, muy señalado sobre todo en la eliminación del Real Madrid en la Champions League, por su expulsión ante el Bayern de Múnich. El francés reconoció que aquello le afectó, fue el colmo en una temporada repleta de dudas.
«Ves que el fútbol es desagradecido puedes tener diez partidos buenos que tendrás uno malo, un error, y la gente se olvidará de los diez buenos», reconoció pocos días después Camavinga, confesando que incluso se quitó las redes sociales: «Creo que un incidente que no me esperaba en absoluto, me ha afectado, pero es parte de la vida del futbolista».
Ahora el futbolista afronta un verano marcado por las dudas. Sin Mundial, sin continuidad estable y con el debate sobre su futuro abierto, Camavinga se encuentra ante un momento decisivo para reactivar una carrera que hace apenas dos temporadas parecía destinada a dominar el centro del campo europeo durante muchos años.