Klopp se ha convertido en una auténtica obsesión. ¿Una obsesión imposible? Probablemente sí, pero una obsesión al fin y al cabo. Y no se trata de un empeño personal de Enrique Riquelme, que tiene claro que el alemán sería el entrenador ideal para coronar un proyecto deportivo tremendamente ilusionante en el que ya aparecen nombres como los de Erling Haaland o Rodrigo Hernández. La insistencia, inagotable hasta el momento, parte de Raúl González Blanco, futuro director deportivo, y de Fernando Hierro, elegido para liderar la cantera madridista.
Ambas leyendas del Real Madrid están siendo las encargadas de dar forma al proyecto deportivo de la candidatura de Riquelme. Son ellos quienes realizan las llamadas, mantienen los contactos y trasladan la idea del club que quieren construir. Y son también quienes han pedido al candidato tiempo para intentar una última ofensiva por Klopp antes de dar por cerrada la búsqueda del entrenador.
La candidatura de Riquelme ha intentado en dos ocasiones convencer al técnico alemán, sin éxito. También lo hizo la actual directiva de Florentino Pérez antes incluso de que arrancara el proceso electoral. En aquella ocasión, los contactos fueron liderados por Anas Laghari, pero la respuesta fue la misma. Klopp no quiere volver a los banquillos por ahora mientras sigue pendiente de una futura oportunidad para dirigir a la selección alemana.
Aun así, Raúl e Hierro mantienen abierta una mínima esperanza, aunque son conscientes de la enorme dificultad de la operación. Precisamente por ello, Riquelme todavía no ha anunciado públicamente quién ocuparía el banquillo del Real Madrid en caso de victoria. Como desveló OKDIARIO, el elegido es Mikel Arteta. Sin embargo, el tiempo corre en contra. Las elecciones se celebrarán el domingo en Valdebebas y la candidatura deberá presentar en los próximos días su apuesta definitiva para el banquillo.
Todo cerrado con Arteta
La candidatura de Enrique Riquelme tiene completamente cerrado el acuerdo con Mikel Arteta desde hace varias semanas, incluso antes de la final de la Champions que el Arsenal perdió frente al PSG en los penaltis. A día de hoy, únicamente un giro inesperado de Klopp alteraría los planes del empresario alicantino.
La propuesta futbolística de Arteta encaja a la perfección con la idea de proyecto que maneja la candidatura. El técnico español apuesta por el control del juego a través de la posesión, la ocupación inteligente de los espacios y una presión alta y constante tras pérdida. La influencia de Pep Guardiola es evidente después de su paso por el Manchester City, aunque Arteta ha conseguido desarrollar una identidad propia que ha convertido al Arsenal en uno de los equipos más reconocibles de Europa.
En fase ofensiva, sus equipos destacan por una salida de balón elaborada desde atrás. Defensas y portero participan activamente para atraer la presión rival y generar espacios, mientras que la movilidad constante de los futbolistas dificulta cualquier mecanismo defensivo. Los extremos suelen fijar la amplitud y los centrocampistas aparecen entre líneas para acelerar la circulación y romper estructuras rivales.
En defensa, Arteta exige intensidad, orden y compromiso colectivo. La presión tras pérdida es una de las señas de identidad de sus equipos, que buscan recuperar el balón en cuestión de segundos para impedir cualquier transición rival. Todo ello acompañado de una gran disciplina táctica y de la implicación de todos los futbolistas en ambas fases del juego.
En definitiva, Arteta ha construido un Arsenal reconocible, competitivo y atractivo para el espectador, capaz de dominar partidos frente a cualquier rival. Un modelo que seduce a la candidatura de Enrique Riquelme para liderar una nueva etapa en el Real Madrid.