El Real Madrid ha decidido ir con todo contra los árbitros. La derrota por 2-1 en el Metropolitano ha desatado una respuesta institucional de enorme contundencia. El club utilizó su crónica oficial para denunciar directamente las decisiones de Miguel Ángel Ortiz Arias y Trujillo Suárez, mientras que José Mourinho completó la ofensiva con una comparecencia durísima ante los medios.
No fue una protesta aislada ni una queja fruto del calentón. El Real Madrid considera que el derbi estuvo condicionado por un criterio arbitral desigual. La versión oficial del club pone el foco en tres acciones que explican su indignación: las posibles expulsiones del Cuti Romero y Kang-In Lee durante la primera mitad y el máximo castigo aplicado a Dean Huijsen después del descanso.
Dos rojas perdonadas
La primera gran polémica llegó con el planchazo del Cuti Romero a Bellingham. El argentino clavó los tacos en la rodilla del inglés, pero Ortiz Arias interpretó inicialmente que la falta la había cometido el madridista y le mostró la tarjeta amarilla. Bellingham tuvo que enseñarle las marcas del impacto antes de que el VAR interviniera.
El árbitro acudió al monitor, retiró la amonestación al jugador del Real Madrid y mostró una amarilla al central rojiblanco. Corrigió una parte del error, pero no la principal. El club considera que la acción reunía todos los elementos para ser castigada con tarjeta roja: tacos, impacto a la altura de la rodilla, fuerza excesiva y un peligro evidente para la integridad del futbolista.
Nueve minutos después llegó el segundo episodio. Kang-In Lee pisó con los tacos el tobillo izquierdo de Valverde. Ortiz Arias no mostró ninguna tarjeta y Trujillo Suárez tampoco le pidió que revisara la acción. El Real Madrid entiende que el Atlético debió marcharse al descanso con nueve futbolistas.
«El problema de fondo es que les permiten ser especialmente gentuza contra nosotros», aseguraban desde el club durante el encuentro. En el Madrid no hablan únicamente de errores puntuales, sino de una permisividad que permite a sus adversarios llevar la agresividad hasta el límite sin recibir un castigo proporcional.
Todo el rigor contra Huijsen
El criterio cambió después del descanso. Huijsen derribó a Giuliano Simeone dentro del área y Ortiz Arias señaló penalti y mostró inicialmente la tarjeta amarilla. Esta vez, Trujillo Suárez sí intervino desde el VAR y llamó al árbitro para que revisara la jugada. Tras acudir al monitor, el colegiado expulsó al central madridista.
Grimaldo convirtió el penalti y el encuentro cambió definitivamente. El Real Madrid se quedó con diez, tuvo que recomponer su defensa y terminó encajando el segundo gol. Rüdiger recortó distancias en el minuto 89, pero ya era demasiado tarde.
El club considera sangrante la diferencia de criterio. Dos acciones con los tacos por delante sufridas por Bellingham y Valverde no terminaron en expulsión. Sin embargo, la jugada de Huijsen sí provocó una intervención del VAR y acabó con el madridista en la calle. Esa comparación es el eje de la protesta institucional.
Mourinho señala a todos
Mourinho tampoco se mordió la lengua. El portugués cuestionó la experiencia de Ortiz Arias para dirigir un encuentro de esta magnitud: «Es un pobre árbitro que sólo ha hecho partidos pequeñitos. El pobre no pudo con la presión».
El entrenador también apuntó directamente a Trujillo Suárez. «Tiene una historia muy completa como VAR en los partidos del Real Madrid», afirmó después de recordar que intervino en la expulsión de Huijsen, pero no llamó al colegiado por las entradas del Cuti y Kang-In Lee.
Mourinho cuestionó incluso el procedimiento de la designación. Le resultó «muy extraño» que el nombre del árbitro fuera conocido una semana antes del derbi cuando, según explicó, lo habitual es comunicarlo con 24 horas de antelación. Su mensaje al Comité fue tan breve como demoledor: «Enhorabuena por la designación».
El Real Madrid ha dejado de insinuar para comenzar a señalar. Lo ha hecho desde su página oficial, a través de fuentes del club y por boca de su entrenador. La ofensiva es total porque la entidad entiende que lo sucedido en el Metropolitano no fue un simple mal arbitraje. Considera que el derbi se disputó con dos criterios diferentes y que las decisiones de Ortiz Arias y Trujillo Suárez condicionaron directamente el resultado.