Kylian Mbappé es el mejor jugador del Real Madrid. Posiblemente, el mejor futbolista del planeta. Una figura capital para el equipo dirigido por Álvaro Arbeloa. Suma 38 goles en 32 partidos, siendo el máximo goleador tanto de la Liga como de la Champions. Como para no tener Mbappedependencia. Pero es que el galo es mucho más que un goleador, que ya es suficiente. El francés, en su segunda temporada en la entidad madridista, ha decidido ejercer de capitán sin brazalete.
El Real Madrid es un club que se caracteriza por los silencios. Una entidad de dar pocas explicaciones. Les cuesta dirigirse a sus aficionados para arrojar luz a las decisiones que toman. El mejor ejemplo se vio la semana pasada, cuando nadie del club salió a explicar el principio de acuerdo alcanzado con la UEFA tras un lustro de batallas. Pero en estos escenarios, donde el silencio a veces es atronador, aparece la figura de Mbappé.
Sí, es cierto que tras acontecimientos tan graves y repugnantes como los vividos hace unas horas en Da Luz, lo normal es que el capitán del Real Madrid, jugase más o menos, tomase la palabra para cerrar filas en torno a su compañero y defenderle sin fisuras, pero optó por celebrar sus 300 victorias con la camiseta blanca. Respetable, aunque no se puede decir que fuese lo más apropiado. En ese escenario, emergió la figura de Kylian Mbappé Lottin.
Mbappé salió a zona mixta y empezó a defender a Vinicius ante todo y todos. Como debía ser. Como hizo hace unas semanas, en la previa del duelo contra el Mónaco, días después de que el brasileño recibiese la mayor pitada que se recuerda a un jugador del Real Madrid en el estadio Santiago Bernabéu.
Un capitán sin brazalete
Mbappé primero lo hizo sobre el césped, retratando al presunto racista Prestianni. «¡Eres un puto racista!», le gritó a la cara cuatro veces, mientras el argentino, consciente de lo que había hecho, miraba desencajado como el que pide que la tierra se lo trague en ese momento. Luego, atendió a todos los medios con la claridad que acostumbra. Siendo tremendamente duro con un rival al que dejó claro que no es su compañero.
«¿Has visto su cara? ¿Disculpas? No somos tontos, hay cosas que… no digo que soy perfecto, pero yo ese tipo de cosas no las dejo pasar. Este jugador es joven, cómo puedes decir estas cosas en un campo de fútbol. Ahora hay que ver lo que va a pasar. Nos íbamos, fue la decisión del equipo, no sé qué ha pasado y después hemos vuelto. Nos hemos concentrado en lo que hacemos, pero hoy lo importante no es el partido, hay algo más importante que el partido. Este tipo de humano no es mi compañero de profesión, no debería volver a jugar la Champions», aseguró el francés.
Mbappé no dudó en ponerse al frente de la defensa de Vinicius en una noche que pasará a la historia por un episodio lamentable, asqueroso. El francés es un jugador capital en lo deportivo, pero su figura como líder del conjunto blanco cada vez es más evidente y apropiada.