Zidane debutará contra el Depor, el equipo al que marcó un gol de leyenda
5 de enero de 2002. Noche de Reyes. Estadio Santiago Bernabéu, Madrid. El Real Madrid recibe al Deportivo de la Coruña con el honorífico título de campeón de invierno en juego. Zinedine Zidane recibe una pelota en la frontal del área deportivista. Controla la pelota, abre las piernas, amaga y baila cambiándose el balón de un pie a otro.
No es Zidane, es Fred Astaire, Nureiev, Barysnnikov, Víctor Ullate, Joaquín Cortés. Es el mismísimo Leroy Johnson disfrazado de futbolista. Su baile deja sentado a Héctor, que saldrá para siempre en la foto para la posteridad, Mauro Silva también acaba por los suelos.
El disparo seco de Zidane se cuela por encima de Molina, que apenas tiene tiempo de levantar los brazos. El tiro hace una folha seca imposible y abrocha un gol para la historia, un gol inolvidable, un gol eterno. Roberto Carlos y Raúl corren a abrazar a Zizou. Saben que ha firmado una obra de arte y quieren felicitar al artista. No es para menos.
Lo último en Deportes
-
Clasificación del GP de Austria de F1, en directo: dónde ver, horario y cómo van Alonso y Sainz en vivo hoy
-
A qué hora es el GP de Austria de F1: horarios y dónde ver en directo online por TV el Mundial de Fórmula 1 2026
-
Raúl Fernández se reivindica con una victoria al sprint en Assen y Márquez acaba sexto
-
Jorge Martín hace la pole en Assen con póker de Aprilia y Márquez firma su peor clasificación del año
-
Álex Baena: edad, sueldo, equipos, pareja y vida personal del jugador del Atlético de Madrid
Últimas noticias
-
Tellado cree que Sánchez ha firmado el acta de defunción del PSOE ante el Comité Federal: «Se han resignado a desaparecer»
-
Clasificación del GP de Austria de F1, en directo: dónde ver, horario y cómo van Alonso y Sainz en vivo hoy
-
El protector solar con colágeno que usa Gemma Pinto: es ligero, natural y hace efecto ‘buena cara’
-
La curiosa palabra nórdica de felicidad que no tiene traducción posible en el español: la RAE ni se lo plantea
-
La psicología dice que las personas que aparentan que todo va bien cuando están mal no lo hacen por aparentar, sino que es un mecanismo de defensa por miedo a lo que piensen los demás