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Cuenta su secreto

Ramona, abuela de 86 años: «Voy todos los días al gimnasio, menos sábado y domingo; para cuidar, tienes que cuidarte»

Ramona Gorraiz se ha convertido en un ejemplo de longevidad activa gracias a su rutina

El ejercicio, la alimentación y la constancia ocupan un lugar protagonista en su vida diaria

"Para cuidar, tienes que cuidarte", dice la influencer en una entrevista

Ramona Gorraiz se ha convertido en un ejemplo de longevidad activa gracias a una rutina en la que el ejercicio, la alimentación y la constancia ocupan un lugar protagonista. A sus 86 años, mantiene una relación muy particular con el gimnasio, al que acude de lunes a viernes y donde trabaja diferentes grupos musculares. Su filosofía de vida se resume en una frase que repite con frecuencia: «Para cuidar, tienes que cuidarte». Su historia se ha hecho especialmente conocida después de sus apariciones en el pódcast Tengo un Plan, donde explica algunos de los hábitos que mantiene para conservar su energía y autonomía.

Lejos de considerar el gimnasio una actividad puntual, Ramona lo ha convertido en una parte fundamental de su día a día. «Para mí es mi templo, además tengo el presentimiento que me voy a morir en el gimnasio», llega a explicar durante una de sus entrevistas Ramona, que es una auténtica influencer. Su rutina está organizada por grupos musculares y combina entrenamiento con jornadas de recuperación. Los lunes dedica la sesión a los brazos, concretamente bíceps y tríceps, utilizando poleas en lugar de mancuernas. Los martes trabaja la espalda y los miércoles reserva el entrenamiento para la recuperación, con una visita al fisioterapeuta para descontracturar y realizar estiramientos.

La actividad continúa los jueves, cuando centra el trabajo en piernas y glúteos, mientras que los viernes dedica la sesión al pecho. Después de ese entrenamiento incorpora además una rutina de recuperación que incluye 15 minutos de baño turco y otros diez minutos en agua fría hasta la cintura. El fin de semana, sin embargo, cambia las pesas por otra de sus grandes aficiones. «Voy todos los días, menos sábado y domingo que es el día de taconeo», explica Ramona, que mantiene así una vida social y activa más allá del gimnasio.