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Una isla produce casi la totalidad de la segunda especia más cara del mundo

  • Janire Manzanas
  • Graduada en Marketing y experta en Marketing Digital. Redactora en OK Diario. Experta en curiosidades, mascotas, consumo y Lotería de Navidad.

En un mundo tan globalizado como el actual, estamos acostumbrados a pensar en la dependencia económica mundial a través de las crisis del petróleo en Oriente Medio o del papel estratégico de los gigantes tecnológicos de Taiwán. Sin embargo, existe un producto agrícola cuyo mercado global depende en gran medida de un único país insular y cuya producción puede influir directamente en los precios internacionales. Se trata de la vainilla, la segunda especia más cara del mundo;  según datos recogidos por World Population Review, alrededor del 80% de la producción mundial procede de Madagascar.

El elevado precio de la vainilla se debe, en gran medida, a la dificultad de su producción. La planta de la vainilla, una orquídea tropical, presenta una particularidad que dificulta enormemente su cultivo: sus flores se abren durante un periodo muy breve y, en muchos lugares productores, deben ser polinizadas manualmente. En Madagascar, los agricultores realizan esta tarea flor por flor utilizando herramientas sencillas, ya que perder ese corto intervalo de tiempo supone quedarse sin cosecha. Tras la polinización, las vainas necesitan entre ocho y nueve meses para  madurar. Una vez recolectadas, todavía deben pasar por un largo proceso de secado, fermentación y curado.

Vainilla, la segunda especia más cara del mundo

La enorme dependencia mundial de la vainilla procedente de Madagascar hace que si la isla se ve afectada por ciclones tropicales o periodos de sequía, la producción se reduzca drásticamente, provocando importantes subidas de precios.

En 2017, cuando el ciclón Enawo golpeó el noreste de Madagascar, una de las principales regiones productoras de vainilla, causando daños por un valor aproximado de 400 millones de dólares, según Medium. Años después, en 2022, los ciclones Batsirai y Emnati volvieron a afectar gravemente a las zonas agrícolas del país, destruyendo entre el 80 % y el 100 % de las plantaciones; en consecuencia, el precio por kilogramo superó la barrera de los 600 dólares..

Historia

Mucho antes de que Madagascar se convirtiera en el principal productor mundial, los pueblos totonacas de México ya cultivaban la especie Vanilla planifolia. Tras la llegada de los españoles, la vainilla fue viajó a Europa durante el siglo XVI, donde pasó a ser un producto exclusivo reservado a las élites.

Sin embargo, no fue hasta el siglo XIX cuando la planta encontró en Madagascar unas condiciones idóneas para su desarrollo y, desde entonces, se ha consolidado como el principal productor de la segunda especia más cara del mundo. El desarrollo de esta industria fue posible gracias a Edmond Albius, quien ideó un procedimiento rápido y eficaz para fecundar manualmente cada flor durante las pocas horas en las que permanece abierta.

A finales del siglo XIX, la vainilla malgache comenzó a exportarse a gran escala, desplazando progresivamente a México como principal productor mundial. Entre las variedades más apreciadas destaca la denominada vainilla Bourbon, cuyo nombre procede de la antigua denominación colonial de las islas del océano Índico.

Estas vainas suelen presentar una textura flexible, un color marrón oscuro brillante y un aroma intenso con matices de caramelo, cacao, miel y especias suaves. También existen vainillas de segunda categoría, que se destinan a la industria alimentaria para extractos y pastas.

Cultivo

El cultivo de la vainilla en Madagascar es un proceso largo y laborioso que requiere conocimientos transmitidos durante generaciones. Cada etapa, desde la polinización de las flores hasta la recolección de las vainas, se realiza de forma manual.

Todo comienza con la polinización manual de las flores de la orquídea de vainilla. Debido a que la fecundación natural es limitada, los agricultores deben intervenir individualmente en cada flor utilizando pequeñas herramientas para garantizar la formación de vainas de calidad. Tras la polinización, las vainas necesitan varios meses para crecer y alcanzar su madurez.

Cuando las vainas han alcanzado el punto óptimo de maduración, se recolectan una a una de forma manual para evitar daños. A continuación, las vainas se someten a un tratamiento térmico que favorece la aparición de su color oscuro y activa los compuestos aromáticos. Posteriormente atraviesan distintas fases de secado, acondicionamiento y almacenamiento que pueden prolongarse durante meses.

Condiciones

El liderazgo de Madagascar en la producción mundial de vainilla se explica, en gran medida, por las excepcionales condiciones naturales que ofrece la isla. Su ubicación en el océano Índico le proporciona un clima tropical cálido y húmedo, con temperaturas que suelen mantenerse entre los 20 y los 30 grados durante gran parte del año.

Las regiones de Sava y Diana, situadas en el noreste del país, destacan especialmente por reunir las características ideales para este cultivo. Sus suelos volcánicos, ricos en nutrientes, y las abundantes precipitaciones generan elevados niveles de humedad que favorecen el desarrollo de las plantas de vainilla.

Otro factor fundamental es la necesidad de sombra de esta especia. Las lianas de vainilla crecen protegidas por árboles que las resguardan de la radiación solar y ayudan a conservar un ambiente fresco y húmedo.